Autor: Medina, Antonio. 
 Análisis: La Iglesia española ante las elecciones. 
 Presiones vaticanas en pro de los democristianos     
 
 Diario 16.    31/01/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Lunes 31 - enero 77/D1ARIO16

OPINION/5

Análisis: La Iglesia española ante las elecciones

Presiones vaticanas en pro de los democristianos

Antonio M. Medina

El 97.6 por 100 de los españoles se confiesan abiertamente católicos, según manifiesta la última encuesta

de "Iesa-Gallun", publicada el 17 de junio de 1976. Las elecciones y el futuro político del país han puesto

en marcha todo el aparato eclesial en función de los intereses democratacristianos. El nuncio en España y

la Conferencia Episcopal parecen seguir de cerca las orientaciones democristianas, que Benelli dicta

desde Roma.

El nuncio en Madrid, Luigi Dadaglio, viene dirigiendo con un criterio más político que pastoral los

nuevos nombramientos de obispos y provisión de diócesis: Se pretende cortar vuelos a los obispos

franquistas, controlar a los reformistas partidarios de la Asociación de Propagandistas Católicos, negar el

pan y la sal a los más progresistas y radicales, y potenciar a los democratacristianos.

El centrismo y el conservadurismo son los criterios para la provisión de las diócesis vacantes. Tres nuevos

obispos centristas de la escuela del valenciano Lahiguera, para Ibiza (José Gea Escolano), Plasencia

(Antonio Villaplana) y Zamora Eduardo Poveda Rodríguez). El "taranconiano" Ignacio Noguer Carmona,

para Guadix-Baza, Antonio Rouco Varela, un gallego moderado y conservador, para auxiliar de Santiago,

y que según vaticinios fundamentados se le augura un rápido ascenso como arzobispo y purparado. José

Maria Uriarte Goiricelaya, hombre bondadoso, centrista y con-servador, de auxiliar de Bilbao. Rafael

Torija de la Fuente, moderado y viajante, como titular de Ciudad Real y de las órdenes militares. José

Cerviño Cerviño, nombrado obispo de Tuy-Vigo por su origen gallego y moderado. Felipe Fernández

García, de alzacuellos y estilo francés y pulcritud jesuítica de la de antes, para Avila. Un equipo mode-

rado, conservador y absolutamente ortodoxo.

La baza de los arzobispos

En el criterio de esta baza arzobispal están involucradas las archidiócesis de Santiago de Compostela, de

Pamplona, de Zaragoza, de Madrid, Valencia, Toledo y por supuesto, el arzobispo castrense. Vayamos

por partes. Es probable que el gallego y actual secretario de la Congregación Romana del Clero, Romero

de Lema, sustituiría en Santiago al vasco Suquía Goicoechea, que no parece gozar de mucho

predicamento en Galicia. El arzobispo de Pamplona, Méndez Asenjo, podría ser el hombre clave en el

recambio del arzobispo castrense López Ortiz, por estar más a tono con las tendencias políticas

moderadas del Ejército.

En Zaragoza se espera como agua de mayo un sucesor, aunque su advenimiento parece retrasarse. Hasta

que no se apruebe la nueva Constitución, la sede de Cantero está garantizada. Todo menos que un obispo

integrista y contrario a la reforma como Guerra Campos pudiera ocupar el escaño de la Iglesia en el

Consejo del Reino.

Si el cardenal de Madrid reincide en su actitud de animar al Episcopado español a mantener una postura

de independencia, cara a la galería de los distintos partidos políticos, sin apoyar las candidaturas

democristianas, correría el riesgo de ser llamado a Roma para presidir alguna congregación vaticana, es

decir, sería depurado. La lucha se plantea entre el coloso independiente de Madrid, Tarancón, y el

partidista democristiano y romano Beneili. Otro cardenal afectado por la nueva moderación y el centrismo

democristiano sería el de Toledo, y el precio, otra presidencia de otra congregación. La jerarquía de la

Iglesia española se está desmelenando ante las proposiciones de Benelli y otros democristianos, uniendo

sus voces a coro y en gregoriano por aquello de ¡España, mañana será democristiana!

Del mosaico al monolito

La derecha franquista tiene en Toledo su capitalidad y en Cuenca su apéndice más enconado. Aunque

todavía hay en el episcopado numerosos obispos que añoran otros tiempos de cruzadas, sus poderes son

limitados y sus diócesis son plazas de poca importancia, diócesis como Madrid, Barcelona, Bilbao,

Sevilla y Valencia están en manos del centrismo moderado.

Derecha franquista: Gonzalez Martín (Toledo), Guerra Campos (Cuenca), Barrachina Esteban (Orihuela-

Alicante), Castán Lacoma (Sigüenza - Guadalajara), Temiño Sáinz (Orense), Hervás Benet (sin diócesis),

Cantero Cuadrado (Zaragoza), Doroteo Fernández y Fernández (Badajoz), Franco Gascón (Tenerife-La

Laguna), Mansilla Reollo (Ciudad Rodrigo), García de Sierra y Méndez (Burgos), Granados García

(Palencia), Llopis Ivorra (Coria-Cáceres), Blanco Granda (auxiliar de Madrid) y el vicario general

castrense y obispo de Grado, López Ortiz, entre otros.

Los obispos centristas y taranconianos agrupan las archidiócesis y púrpuras de Sevilla (Bueno Monreal),

Barcelona (Jubani), Madrid (Enrique y Tarancón), el auxiliar de Oviedo y secretario de la Conferencia

Episcopal, Elias Yanes, y los obispos de Zamora (Poveda), Ciudad Real (Torija), Avila (Fernández

García), Tuy-Vigo (Cervino), (Guadix - Baza (Noguer), Plasencia (Villaplana), los auxiliares de Santiago

(Rouco), Sevilla (Bellido Caro), Madrid (Estepa Llaurens), el obispo de Bilbao (Añoveros), Canarias

(Infante Florido), Málaga (Buxarrais Ventura), etc.

La Asociación de Propagandistas Católicos también cuenta con sus incondicionales entre el Episcopado:

Cirarda (Córdoba), Sequía (Santiago), Benavent (Granada), Gonzalez Moralejo (Huelva), Montero

(auxiliar de Sevilla), etc.

Los más críticos y progresistas son los menos: Alberto Iniesta y Echarren (auxiliares de Madrid), Setién

Alberro (auxiliar de San Sebastián), Larrauri Lafuente (Pamplona), Gabino Díaz Merchán (Oviedo),

Argaya Goicoechea (San Sebastián), Antonio Palenzuela (Segovia) y el administrador apostólico de

Huesca, Osés.

 

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