Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Gil Robles abandona la presidencia de su partido     
 
 ABC.    13/03/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ABC. DOMINGO 13 DE MARZO DE 1977. PAG. 9.

GIL ROBLES ABANDONA LA PRESIDENCIA DE SU PARTIDO

«Parece que soy el único obstáculo que se levanta en el camino hacia la unidad con otros grupos

democratacristianos auténticos»

«Continuaré en la brecha hasta el final, hasta que Dios corte el hilo de mis posibilidades», comentó ayer

con voz firme José María Gil-Robles poco después de anunciar su dimisión como presidente de la

«Federación Popular Democrática». «Soy el mismo y continuaré siendo el mismo. Esto no significa un

apartamiento de la actividad política.» El señor Gil-Robles hizo un llamamiento en favor de la unidad

demócrata cristiana y sugirió la convocatoria de un congreso constituyente.

E1 veterano político demócrata cristiano contestó las preguntas de los periodistas y explicó los motivos de

su decisión en el transcurso de una rueda de Prensa celebrada en la sede de la «F. P. D.». A su derecho

estaba sentado el vicepresidente de la Federación, Miguel Castells, y a su izquierda, su hijo José María,

cuya posición como secretario federal se ve considerablemente fortalecida desde ahora.

CARTA DE DIMISIÓN. — Miguel Castells —1íder de la Democracia Cristiana Vasca, y probable

candidato al Senado por Guipuzcoa— dio lectura, en primer lugar, a la carta enviada por José, Maria Gil-

Robles a los miembros del Comité federal.

«Hace ya mucho tiempo —comienza diciendo que me preocupa la idea de dejar la dirección de nuestro

grupo político y ponerla en manos más jóvenes y más compenetradas que yo con el espíritu de los

tiempos.»

«De un modo especial en las últimas semanas —añade después— se ha recrudecido la campaña que me

presenta como un político intransigente, cuya obstinación hace imposible ese anhelo de unidad con

fuerzas afines, que propugnan fervorosamente tantos hombres de buena voluntad. Tal como las cosas se

presentan, parece que soy el único obstáculo que se levanta en el camino hacia la unidad, principalmente

con otros grupos demócrata-cristianos auténticos.»

Tras rechazar tales imputaciones, la carta prosigue: «Las apariencias que muchos se esfuerzan en llevar

hasta las gentes son otras, sin embargo, y basta esa maniobra indigna para que yo me apresure a apartar

toda sombre de censura que pueda recaer sobre un partido como "Federación Popular Democrática", que

tantas pruebas tiene dadas de transigencia y comprensión.»

«He llegado al convencimiento de que mientras yo ocupe la presidencia del Comité de nuestra

"Federación" no se llegará a la unión, y no ciertamente porque yo a ella me oponga. Como la unión es de

la máxima trascendencia en los momentos actuales, a ella sacrifico gustosísimo mi posición personal

dejando la presidencia del Comité de "Federación Popular Democrática". ¡Que otros sigan el camino que

su conciencia les trace!»

ACUERDOS DEL COMITÉ. — Ante esta decisión irrevocable del presidente de la «F. P. D.», el señor

Castells dio cuenta de los acuerdos adoptados por el Comité federal.

1. Aceptar la dimisión de José María Gil-Robles, aun considerando que no está plenamente justificada,

pues él nunca ha sido obstáculo para la unidad demócrata cristiana.

2. No cubrir la vacante que deja como presidente con objeto de facilitar la unidad demócrata cristiana.

3. Confirmar a los órganos directivos del partido en sus distintos cometidos.

Contestando las preguntas de los informadores, el señor Gil-Robles manifestó que su decisión era muy

anterior a la encuesta sobre preferencias electorales encargada recientemente por el «Equipo» y sobre

cuyos resultados ha venido especulándose. Uno de los dirigentes de «Democracia Cristiana Vasca», Júlen

Guimón, declaró a este respecto que la aceptación del señor Gil-Robles es, al menos en el País Vasco,

mucho mayor de lo que se ha dicho. Comentó, que en cualquier caso los resultados definitivos de la

encuesta no serán conocidos hasta dentro de unos días.

Sobre su supuesta intransigencia, el señor Gil-Robles aseguró que quienes proyectan ésa imagen de su

persona, son, a veces, los mismos que hace unos años le tildaban de «pastelero» y «oportunista».

Reconoció que en su postura podía haber habido la «exigencia» propia de quien ha levantado durante

cuarenta años la bandera de la democracia. «Lo sano de esa actitud lo conserva ahora el Comité federal, y

lo que pudiera haber de exageración me lo llevo conmigo a mi casa», añadió.

CONGRESO CONSTITUYENTE. — De cara a la unidad demócrata cristiana propugnó la convocatoria

de un Congreso constituyente «antes o después de las elecciones». No quiso especificar a quiénes se

refería cuando hablaba de «auténticos demócratas cristianos», pero tras comentar la conversión de San

Pablo, apostilló que dudaba de aquellos «a los que el rayo del cielo los derriba en un coche oficial».

Tuvo palabras muy duras para todos los líderes de los partidos políticos en general. «Estamos dando uno

de los ejemplos más lamentables de la Historia y no hacemos sino desorientar al país.» Al final de la

rueda de Prensa, el señor Gil-Robles fue ovacionado por algunos de los periodistas presentes.

Por su parte, José María Gil-Robles y Gil-Delgado comentó, como secretario federal del partido, que su

postura ante las elecciones continúa siendo la misma —concurrir al Congreso sin más alianzas que las

establecidas en el seno del «Equipo»—, y que la dimisión de su padre no significa un replanteamiento de

la actitud ante el «Centro Democrático».

Pedro J. RAMIREZ.

 

< Volver