Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La democracia cristiana     
 
 Informaciones.    02/02/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACIONES 2 de febrero de 1977

La democracia cristiana

Por Abel HERNÁNDEZ

EL Equipo Español de la Democracia Cristiana, que capitanean los señores Gil-Robles y Ruiz-Giménez,

ha recibido el impulso definitivo para su consolidación y para su lanzamiento electoral. Decididamente,

habra una poderosa opción cristianodemócrata en las primeras elecciones libres de primavera.

Trabajo ha costado. El conglomerado de Centro Democrático amenazó con barrer la identidad de

demócrata-cristianos, liberales y socialdemócratas. La fiebre de las alianzas y el afán inmediato de poder,

junto con el miedo al neofranquismo de Alianza Popular, estuvo a punto de dar al traste con estos partidos

de indudable concordancia europea. La inflexibilidad del viejo dirigente de la C.E.D.A., señor Gil-

Robles, para todos los grupos que olieran a antiguo régimen, evitó este riesgo, pero produjo dolorosos

desgarramientos en el santo grial.

Bien es verdad que, pasado los enfados y las tácticas electorales, el primer día que se reúnan las Cortes

constituyentes, cada oveja irá con su pareja. Una vez fabricada la nueva constitución (se da un plazo de

seis meses) se convocarán, probablemente, nuevas elecciones generales para unas Cortes normales.

Entonces sonará la hora de loe partidos plenamente configurados, con varias alas. Y la hora de Europa.

Lo inmediato y cierto es que los principales dirigentes de la Democracia Cristiana europea (partido que

construyó Europa) han venido solidariamente a Madrid en ayuda de la Democracia Cristiana «pura»

española. Esta D.C. de España, con su estampa y su figura, tiene (y más desde ahora) un gran cartel

electoral. El Equipo se perfila así como uno de los grupos vencedores en las elecciones y de los puentes

con la Europa comunitaria. El Centro Democrático tendrá que tenerlo en cuenta. No hay clientela para

todos. Y tendrá que reflexionar el Gobierno Suárez, que no ha estado lejos de la gran alianza del centro.

Pero por encima de afanes partidistas, la presencia en Madrid de los influyentes dirigentes cristiano-

demócratas de Europa, con su apoyo manifiesto al proceso político español hacia la democracia, supone

un importante respaldo al Rey Juan Carlos y al presidente Suárez. No es descabellado el rumor de que se

lleve a cabo, sin tardar mucho, un significativo y amplio reajuste ministerial. La credencial democrática

es imprescindible para entrar en Europa. Y allí nos esperan.

 

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