Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Nueva política, nuevo gobierno     
 
 Informaciones.    27/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

NUEVA POLÍTICA, NUEVO GOBIERNO

Por Abel HERNANDEZ

EL presidente Suárez tratará esta tarde de curarse en salud ante el Pleno del Congreso de Diputados.

Parece que el primer ministro es consciente de que el pacto político, que se firmará minutos antes de que

el ocupe la tribuna, va a tener una indudable efectividad. Confía en que ocurra lo mismo con el pacto

económico; pero en esto, las dudas son inevitables. El plan económico pactado puede fracasar, aunque

se va a hacer todo lo posible para que esto no ocurra.

Para llegar a la firma unánime ha habido que hacer muchos arreglos; y un plan de saneamiento

económico, con lógicos defectos, no debería tener tantos remiendos. Se ha hecho lo que se ha podido. Y

así es la politica. Falta, además, que las principales partes implicadas acepten el pacto. Y ni los

empresarios, ni los trabajadores, ni los consumidores parecen dispuestos a dar cheques en blanco a los

políticos.

En estas circunstancias, es lógico que el presidente Suárez procure dejar bien claro esta tarde en el Parla-

mento que el pacto asumido por su partido y por su Gobierno, pensando en el bien común, no es un plan

económico de su partido -U.C.D.- ni de su Gobierno. Si fracasa, el fracaso alcanzará a todos: desde

los comunistas hasta los aliancistas. Habrá que repartir la parte alícuota entre todos. Lo mismo que habrá

que repartir el éxito si la suerte corona tanto esfuerzo y tantos desvelos. El Gobierno va a ser simple

ejecutor y depositarlo de los acuerdos.

Ante el nuevo horizonte político y económico, el presidente Suárez necesita nuevo Gobierno. Todo hace

suponer que el primer ministro estudia concienzudamente este reajuste ministerial. Quiere un Gabinete

más homogéneo y menos conflictivo, que contribuya ademas a homogeneizar, sin compartimientos

partidistas, a la U.C.D. Decididamente, se está dando en el seno de la U.C.D. una batalla de unificación,

paralela a una lucha por el Poder. Suárez es la única figura respetada en este momento por todos. En ese

sentido tiene las manos libres para hacer y deshacer. Lo que quiere hacer es romper las «capillitas»

partidistas y estructurar la U.C.D en un partido fuerte y compacto.

La lucha por el Poder de las diversas tendencias de U.C.D. es lógica, honesta y legítima. Parece que

categorizar por partidos, que son, al fin y al cabo, creaciones artificiales, es quedarse en el cascarón. La

pugna seria se reduce a tres tendencias: Democracia Cristiana (dispersa en varios grupos, tales como el

partido de Alvarez de Miranda, «tácitos», «pepes», etc..). Tecnocracia (también los antiguos miembros

del Opus Dei están desperdigados en los grupos liberales, socialdemócratas, etc.) y Seuismo (los antiguos

falangistas están asimisiro ubicados en toda la gama de U.C.D., desde los independientes a los

socialdemócratas). Se trata de saber en torno a cuál de estas tendencias originarias (católicos, Opus Dei,

falangistas) se va a vertebrar el nuevo Gobierno. Por razón de imagen y de proyección internacional, es

muy probable que la línea predominante sea la démocrata-cristiana. Pero la batalla aún no ha terminado.

 

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