Autor: Apostua, Luis. 
   La palabra y el programa     
 
 Ya.    02/11/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

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JORNADA ESPAÑOLA

La palabra y el programa

EL breve discurso de Su Majestad el Rey en Covadonga ha contribuido a disipar la conlusión creada

casi a última hora sobre el carácter del acto en honor del Príncipe de Asturias, don Felipe. Primeramente

se había hablado de investidura, con toda la solemnidad política y protocolaria que ello entraña. Después

ha quedado en un homenaje es la palabra empleada por el propio don Juan Carlos, con lo cual la

cuestión se convierte en un entrañable acto de la familia real, con el afecto de todos los asistentes.

No obstante, el discurra del Rey es importante porque define sus propias ideas a la hora de explicar a su

hija los pesados deberes como futuro titular de la Corona. Por ejemplo, a la hora de analizar la palabra

"victoria", la despoja del sentido guerrero que usualmente tiene en el lenguaje político para decir al

jovencísimo Príncipe que esa victoria debe ser sobre el egoísmo, la ambición, la incultura, el atraso, la

pobreza, la disgregación y la incomprensión. "Una victoria que es preciso conseguir y consolidar cada

día", finaliza el párrafo de Su Majestad. Está bien claro que loa objetivos a conseguir son todos de lo que

podríamos llamar del "orden civil" y contienen un ambicioso programa de gobierno para los próximos

años.

SANTIAGO Carrillo, en vísperas de salir para Moscú, donde ya está Dolores Ibarruri, ha suministrado un

soberano alfilerazo al oso moscovita, que es una metáfora que no se empleaba en los periódicos españoles

decide los años triunfalistas. Ese alfilerazo, que es una crítica al Partido Comunista de la Unión Soviética,

no va a ser bien digerido por ellos. Pero, hoy por hoy. la posición de Carrillo es lo suficientemente fuerte

que puede permitirse el lujo de.gobernar por si mismo al Partido Comunista Español. Cosa que, además,

es muy rentable, aunque tenga los focos de disidencia de carácter estalinista que ahora han aflorado en el

Congreso de los comunistas de Cataluña. Si a esto añadimos que el regreso de Enrique Lister, ya

anunciado, se hace en una situación de derrota política completa para éste, no cabe duda que Santiago

Carrillo pasó bien su "operación trasplante" de París a Madrid y se convierte en el número uno indiscutido

del Partido Comunista de España.

EN este colosal baile de chaquetas políticas no falta ni don Blas Pinar, lider de Fuerza Nueva. Puestos a

remodelar imágenes, el fracasado candidato por Toledo nos dice que eso del "Ejército al Poder" es una

tontería y que no sabe de dónde habrá salido. Yo juraría que esa frase la habíamos oído miles de veces

precisamente en las manifestaciones de don Blas. En fin. este señor sólo demuestra que desea tener otro

perfil político que el actual, que le llevó al fracaso. Todo cambia, que decia Heráclito.

Luis APOSTUA

 

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