Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Movimientos en el tablero     
 
 Informaciones.    31/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Movimientos en el tablero

Por Abel HERNÁNDEZ

"plRMADOS los «pactos de la Moncloa» y retrasada* T las elecciones municipales, que, según parece,

no serán antes de junio, se ha abierto un período de sosiego y de racionalización del mapa político. Las

fichas empiezan a moverse en el tablero, En algunos casos se observan movimientos de aproximación; en

otros, de clarificación.

Los dos grandes partidos de la centralidad (U.C.D y P.S.O.E.) se están esforzando en ocupar su posición

lógica. La Unión de Centro Democrático quiere situarse decididamente en el centro-derecha, y el P.S.O.E.

se ve empujado a hacerse cargo del centro-izquierda, sobre el eje de un socialismo democrático.

El presidente Suárez «se siente en estos momentos —según un testigo cercano— más seguro Que nunca»

y busca el relanzamiento de su partido desde la base provincial, desbordando los cenáculos madrileños.

La campaña de afiliación está en marcha con resultados, al parecer, espectaculares en las últimas

semanas. Va se preparan los primeros viajes del presidente a provincias. Los últimos sondeos de opinión

Indican que, tras un bache, su prestigio popular está en alza. Su política está recibiendo constantes

testimonios de aprecio tanto de Europa como de Estados Unidos. Ahora tiene gran esperanza en su

inminente viaje a Bonn. De acuerdo con fuentes fidedignas, éste puede ser el momento para que reciba

una fuerte inyección desde el extranjero la economía española.

Los que soñaban con su defenestración están saliendo del sueño. Suárez y la U.C.D. se consolidan

irremediablemente y preparan la gran ofensiva. Jugar a la contra desde posiciones centristas no resulta ya

rentable politicamente, ni siquiera testimonial. Por eso ha surgido un movimiento de aproximación al

centro por parte de sectores demócrata-cristianos que hasta hace poco parecían irreductibles. La actitud

última de personajes tan Inteligentes como el señor Areílza es mucho más receptiva. (Acaba de hacer

grandes elogios públlcoi de la gestión de Suárez.} Con nefatinas del P.S.O.E. en la solapa y con

reacciones hipercríticas, lo único que estaba consiguiendo era encerrarse en su aislamiento. V el señor

Areílza es una personalidad demasiado valiosa (a pesar de sus errores de apreciación) para quedarse

descolocado. Su aportación al futuro democrática de España, desde su sitio, que es el centroderecha,

puede ser impagable. Y hay otros personajes que se están moviendo en la misma dirección.

En cuanto al P.S.O.E., está claro que tiene un sitio muy concreto en el mapa: debe ser partido-frontera de

U.C.D, o Irá perdiendo posibilidades, gradualmente, aceleradamente. Hay indicios para pensar que la

soclalde-mocracia europea está presionando con delicadeza para que el socialismo español abandone

posiciones «gauchis-tas» y se sitiie claramente en el sitio que le corresponde a estas alturas del siglo XX.

Felipe González es un buen estratega y sabe muy bien que no puede ceder esta frontera al eurocomu

nisrao de Carrillo. Ks proba-ble que, sin tardar mucho, se imponga la línea serial-demócrata, sin renunciar

al necesario pluralismo de tendencias dentro del partido.

La U.C.D. y el P.S.O.E. estarán flanqueados por dos partidos menores: a la derecha, Alianza Popular,

cuyo dramático esfuerzo de ubicación en el espacio de la de-recha civilizada es patente estos días, y el

P.C.E., a la izquíerda del P.S.O.E. (y no en la confusión actual i. Carrillo y «Pasionaria» vuelan hoy baria

Moscú. Eso esta bien en este proceso de clarificación.

ÍNTORMACIONES 3 1 0ct.1977

 

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