Vida Política. En el Colegio Mayor Pio XII. 
 Mítin del Equipo Demócrata Cristiano en Madrid     
 
 ABC.    01/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. VIERNES 1 DE OCTUBRE DE 1976.

VIDA POLÍTICA

EN EL COLEGIO MAYOR PIO XII

MITIN DEL EQUIPO DEMOCRATACRISTIANO EN MADRID

Intervinieron, entre otros, Gil-Robles, Ruiz-Giménez y Antón Cañellas

El Equipo Demócrata Cristiano del Estado Español celebró ayer un mitin político en el Colegio Mayor

Pío XII, al que asistieron unas mil quinientas personas, universitarios en su mayoría. Intervinieron en el

acto el coordinador de la Unión Europea de Parlamentarios Democratacristianos, Fernando Storni; el

candidato a la presidencia de Venezuela, Luis Herrera Campins, y tres representantes de los grupos

integrados en el Equipo: Antón Cañellas. Joaquín Ruiz-Giménez y José María Gil-Robles y Quiñones.

Tras la lectura de una serie de adhesiones, se guardó un minuto de silencio en memoria de «todas las

víctimas caídas en la lucha por la democracia».

Siguió después una breve intervención del italiano Storno, quien subrayó la importancia de la democracia,

cristiana en la construcción de una Europa unida y democrática. Hizo luego uso de la palabra el

venezolano Herrera Campins, cuyo estilo ampuloso provocó una corriente de abierta simpatía por parte

del público. Gran espacio de su parlamento estuvo dedicado a relatar las pasadas peripecias del

democristiano chileno Jaime Castillo, quien inicialmente iba a participar en el mitin, no pudiendo

desplazarse a última hora a Madrid.

ANTÓN CAÑELLAS. - Antón Cañellas, líder de Unión Democrática de Cataluña, fue el primero de los

oradores en representación del equipo. «Queremos una democracia sin adjetivos», dijo. «Estamos en

contra de la democracia orgánica, como estamos en contra de las democracias populares.»

«La democracia no es negociable. Lo que sí es negociable es la forma de llegar a ella», añadió después

resaltando que el equipo, en su reunión de San Sebastián, habla elaborado una alternativa al programa del

Gobierno.

«Aceptamos el reto del sistema y vamos a participar en estas elecciones». dijo hacia el final expresando

su confianza en que la victoria sonreirá a un bloque «que vaya desde los liberales hasta los socialistas»

Ruiz Giménez, que fue quien le siguió en el uso de la palabra, pidió un aplauso para Cañellas a partir de

un incidente que éste había protagonizado. El líder catalán utilizó en dos ocasiones la palabra «tasca» en

vez de su homónima castellana «tarea», pidiendo disculpas a continuación. «Cañallas no tenía por qué

excusarse - dijo Ruiz Giménez - porque tenía que haber hablado en catalán». Este fue uno de los

momentos de mayor entusiasmo en todo el mitin.

RUIZ GIMÉNEZ. - El dirigente de Izquierda Democrática proyectó su intervención exponiendo que la

democracia cristiana significa una triple opción de libertad, igualdad y «paz auténtica».

«Pido respeto hacia todas las libertades públicas», dijo. «Respeto a la libertad de conciencia. Pido el

respeto a la libertad de conciencia de los hombres marxistas, incluyendo a los comunistas».

Declarándose expresamente no marxista. Ruiz-Giménez insistió, sin embargo, varias veces en el tema de

la legalización del Partido Comunista, siendo muy aplaudido. Un claro abucheo arropó, en cambio, su

petición de que fuera reconocido el paso adelante protagonizado por Marcelino Oreja al firmar en Nueva

York los Pactos sobre Derechos Humanos.

Ruiz-Giménez pidió después acceso a la televisión por parte de los grupos políticos y «que se complete la

amnistía». Con respecto al problema de las nacionalidades, preconizó un sistema federal. «No queremos

hacer de España una especie de rompecabezas. Queremos que esta España, que hoy está rota, se

recomponga.»

GIL-ROBLES. - Cerró el acto José María Gil-Robles y Quiñones, presidente de la Federación Popular

Democrática, quien se declaró emocionado «porque es la primera vez en cuarenta años que me presento

ante un público al que se le han abierto las puertas para que pueda escucharme». Prácticamente todo su

discurso estuvo dedicado a establecer la distinción «entre quienes se llaman demócrata-cristianos y

quienes son demócrata-cristianos:».

Utilizando el arma de la ironía atacó duramente a la llamada «Gran coalición», y señaló que ese debía ser

el lugar de quienes han colaborado y siguen colaborando con el Régimen, autodenominándose demócrata-

cristianos: «Que se vayan allí, porque nosotros no los queremos.»

Para terminar, el señor Gil-Robles formuló una serie de preguntas concretas al presidente del Gobierno,

tras poner en entredicho la voluntad democratizadora del Gabinete. «¿Va el Gobierno a jugar con cartas

marcadas? ¿Nos va a dar a todos la oportunidad de acceder a los medios de propaganda? ¿Va a prescindir

de todo su aparato de presión?» Sus últimas palabras fueron, por fin, para desear «que la democracia

cristiana sea la masa contra la que se estrellen los esfuerzos de quienes pretenden abocar al país hacia una

nueva guerra civil». - Pedro J. RAMÍREZ.

 

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