Autor: Apostua, Luis. 
   Dos preguntas     
 
 Ya.    03/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Jornada española

DOS PREGUNTAS

EL Gobierno tiene ante sí un mal calendario. De momento se enfrenta a la "pertinaz" caída de la Bolsa, a

la huelga de transportistas, que sirve de causa o pretexto para radicales alzas de precio en el mercado y a

la oposición radical de las centrales sindicales al plan Fuentes-Ordóñez. Con unas u otras alternativas, hay

un mínimo de cuatro meses de problemas; pensar en una solución milagrera es puro arbitrismo o

insensato proyecto de pintar de rosa un panorama que es muy crudo.

En ese calendario hoy es un día importante, porque es el primer contacto entre eJ presidente Suárez y las

centrales sindicales. En círculos próximos a éstas fie dicen cosas sensatas, como la de que la negación ha

de versar sobre textos y cifras concretas, no sobre evaluaciones globales o puros deseos indicativos. Pero

que separaos, a pesar de leer todo lo que sale sobre él tenia, los sindicatos tampoco tienen un plan de

recambio; sólo son explícitos en sus críticas.

Quizá la "pista" para entender algo del pensamiento de estas centrales venga dada por recientes artículos

del diputado socialista Ciríaco de Vicente. En un artículo censuró con toda razón el mal método del

Gobierno en la gestión de este delicado asunto.

Pero en un segundo artículo habla de otra cuestión que hay que tomarla con precauciones. Su tesis, si he

leído bien, es la siguiente: no habrá paz laboral mientras no se reconozca que los sindicatos tienen su

propio proyecto político que les legitima para opinar y negociar temas no estrictamente laborales. SI esto

es así, según veo las cosas, podemos cerrar el Congreso de los Diputados. Si la verdadera negociación

política va a ser extraparlamentaria, estamos como estábamos y no merecía la pena haber celebrado las

elecciones. Así de cruda es la situación.

Dichas las cosas con un lenguaje asequible a todos, la apuesta es ya el Gobierno. Puestos en esta tesitura,

hay dos preguntas que se hará de inmediato la opinión pública. La primera: ¿tienen los sindicatos un

recambio para Adolfo Suárez? La segunda: ¿desean mover desde los sindicatos una crisis de Gobierno

que no pueden obtener en el Parlamento?

Como soy un optimista congénito, al menos mi opinión personal es que nadie desea llevar la apuesta

hasta ese límite. Porque más allá de ese límite no está la democracia; ni siquiera la imperfecta y

embrionaria que tenemos ahora.

Luis APOSTUA

 

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