Autor: Gallo, Jesús. 
 Crónica de Vizcaya. 
 Presentación de la Democracia-Cristiana vasca     
 
 El Alcázar.    30/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

CRONICA DE VIZCAYA

PRESENTACION DE LA "DEMOCRACIA - CRISTIANA VASCA"

BILBAO (Una colaboración de Jesús Gallo). Se ha celebrado en un cine de Bilbao la presentación de lo

que será partido nada más ni nada menos que de la democracia-cristiana al que añaden vasca.

Los obispos por boca de su presidente monseñor Tarancón han dicho que nadie tiene que apropiarse

ninguna denominación cristiana ni mucho menos ampararse en esa palabra para hacer grupo político y

estos señores ya se han colocado el sambenito de la tal denominación. El acto en sí estuvo muy cuidado

en cuanto a las palabras a fin de no herir a muchos de los que bajo esos tres nombres pomposos puedan

tragarse el anzuelo. Se dijeron cosas con indudable realismo lo cual es siempre bueno y el acto fue muy

conservador por lo menos de palabras para afuera.

Lo del federalismo no es ningún invento. Pues hace ya muchos años que un sabio antepasado de todos

nosotros lo lanzó a la palestra, y sin ningún éxito.

España o es una o no es nada. Y antes que llegue al nihilismo volverían a pasar muchas cosas de las que

nadie queremos recordar a estas alturas. Si la llamada democracia cristiana quiere ir adelante que lo haga

a pecho descubierto, pero en modo alguno tocando demagogias y cuerdas sensibles. Por nada queremos

nadie otro rosario de la aurora.

España es algo más que lo que esos señores llaman estado español Por Estado entendemos una cosa y

por España algo que engloba mucho más.

Se dijo que todo había que alcanzarlo sin violencia. También de boca para afuera. Porque muchísimos de

los que allí estaban se han regocijado con los setenta asesinatos de los últimos años. Vamos en principio a

creer que son sinceros.

Hubo un párrafo de uno de los oradores que sí queremos comentar con mayor detenimiento. Se dijo que

también pedían libertad —que generosos caray— para los que habían estado en la Plaza del Caudillo digo

de Oriente y que muchos de los que allí estaban si volvieran al poder los volverían a ellos a la

clandestinidad.

Su frase-latiguillo si era una terminación de párrafo para provocar una ovación vale. Porque quien eso

dijo ha de saber bastantes cosas. Y como yo estuve allí me doy por aludido.

Ha de saber el autollamado demócrata-cristiano-vasco, que la muy inmensa mayoría de los que allí

fuimos era pueblo simple que jamás hemos tenido, ni falta que nos ha hecho, ningún puesto en ningún

lugar. Los que allí estuvimos sólo teníamos una palabra: España, y a todo aquel ciudadano español que

sólo desee el bien de España por encima de cuentos de sentimientos o de demagogias a ese le queremos

con toda nuestra alma aún cuando no pensemos lo mismo.

Lo que allí dolía no eran ellos. La herida que todos teníamos en el alma era el habernos sentido

defraudados precisamente por quienes a ellos —los del cine Ayala de Bilbao— y a nosotros nos habían

guiado eran otras las heridas. Porque amamos tanto a España dejamos un hueco para todo aquel que de

buena fe venga a engrandecer a la patria.

Aclaremos además que los señores que estaban en la mesa presidiendo que sepamos ninguno ha estado en

ninguna clandestinidad. Alguno quizá antes al contrario. Lo que ocurrió hace ya muchos años es que

muchos se fueron con los enemigos más declarados de uno de los dogmas: joangoikoa o dios. Y perdieron

con suerte. Porque de haber vencido el comunismo a estas alturas seguro que nunca jamás se hubieran

reunido bajo el nombre de cristianos en el cine Ayala de Bilbao.

Sobre otros temas tocados, es corto un artículo de periódico. Pero la cultura de un pueblo se mide por los

restos dejados por nuestros mayores en arquitectura, pintura, escultura, música, literatura, etc. lo otro

serán tradiciones muy queridas más o menos folklóricas pero sin confundirlas con la cultura.

En resumen un acto típico de derechas muchos burgueses pensando como guardar o aumentar su dinero

cuando se resuelva todo esto, que Bilbao es pequeño y nos conocemos todos muy bien. Lo dicho: si

desean la grandeza de España a través de esta patria chica a la que todos queremos, nuestro aplauso,

aunque vayan por distinto camino.

 

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