Gil-Robles dimite como presidente del FPD     
 
 Ya.    13/03/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

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13-III-77

INFORMACIÓN NACIONAL

GIL-ROBLES DIMITE COMO PRESIDENTE DEL FPD

Lo hace para facilitar la unidad de los auténticamente demócrata-cristianos • Hace una llamada a la

convocatoria de un verdadero congreso constituyente de la Democracia Cristiana • FPD no ha cambiado

en nada su política cara a las elecciones • El veterano dirigente demócrata-cristiano estima que se está

dando uno de los ejemplos más lamentables de la historia.

Don José María Gil-Robles y Quiñones dimitió ayer de su cargo de presidente de Federación Popular

Democrática para allanar de ese modo el camino hacia la unidad de los demócratas cristianos. En la carta

dirigida al Consejo federal de FPD, donde comunica su dimisión, Gil-Robles afirma haber llegado al

convencimiento de que mientras ocupe la presidencia no se llegará a la unión y "no ciertamente porque yo

a ella me oponga... Como la unión es de la máxima trascendencia en los momentos actuales, a ella

sacrifico gustosísimo mi posición personal, dejando la presidencia del Comité de Federación Popular

Democrática. ¡Que otros sigan el camino que sus conciencias les trace! Hace ya mucho tiempo que me

preocupa la idea de dejar la dirección de nuestro grupo político y ponerla en manos más jóvenes y más

compenetradas que yo con el espíritu de los tiempos... Hoy, reconocidos por fin los partidos integrados en

la Federación Popular Democrática y formulada en nombre de ésta la solicitud correspondiente, ha

llegado la hora de poner en práctica mi proyecto."

Ha sido precisamente la firma de los documentos de petición de legalización de la Federación el último

acto en el que Gil-Robles ha intervenido como presidente del partido que durante tanto

tiempo ha servido. En la carta alega que desde hace tiempo, pero de un modo especial en las últimas

semanas, se ha recrudecido la campaña que le presenta como un político intransigente, cuya obstinación

hace imposible la realización de ese anhelo de unidad con fuerzas afines que propugnan fervorosamente

tantos hombres de buena voluntad. Considera que tal y como se presentan las cosas, él parece ser el único

obstáculo que se levanta en el camino hacia la unidad, principalmente con otros grupos de demócratas

cristianos auténticos.

El Comité Federal de FPD, conocido el escrito de Gil-Robles, adoptó los siguientes acuerdos:

"1. Aceptar con mucho dolor la dimisión irrevocable del señor Gil-Robles, que, sin embargo, no

encuentra plenamente justificada. Consuela, no obstante, el hecho de que siga colaborando, ya que su

experiencia y ciencia política serán indispensables en las Cortes Constituyentes, en las que quieren que

ocupe su escaño por Salamanca.

2. No cubrir la vacante para facilitar la unidad con los partidos auténticamente

demócrata-cristianos.

3. La continuidad de la dirección de la Federación. El vicepresidente, Miguel Castells, hará las

veces de presidente, y el secretario general, José María Gil-Robles y Gil-Delgado, seguirá siendo el su-

perior órgano ejecutivo del partido.

LA BANDERA DE LA ILEGALIDAD DEMOCRATICA

En la rueda de prensa celebrada a continuación intervino José María Gil-Robles y Quiñones para señalar

que hacía años que había tomado la decisión de dimitir, pero consideraba, como afirma en su carta, que

haberlo hecho en condiciones de clandestinidad podía haber supuesto un golpe muy duro para la fuerza

política que presidía hasta ayer. Por otra parte, había que esperar a que los partidos políticos que integran

la Federación estuviesen legalizados. "La bandera de la legalidad democrática—apuntó—la tienen pocos

en España. Esto hace ser exigentes para poder llegar a cualquier tipo de acuerdo o alianza. Consciente de

que puedo causar algún problema por esta actitud, me voy a mi casa."

El dirigente demócrata-cristiano manifestó su esperanza de que antes o después de las elecciones se

convoque un auténtico congreso constituyente de la Democracia Cristiana donde sean analizados todos

los factores nobles y menos nobles que actualmente están jugando importante papel y se debatan todos los

problemas, personalismos, vanidades, etc., que hoy impiden la unidad demócrata-cristiana, tan urgente y

necesaria en estos momentos.

Después de aclarar que el abandono de la presidencia de FPD no significa un apartamiento de las

actividades políticas, Gil-Robles y Quiñones afirmó que sigue siendo el mismo y continuará totalmente

entregado al servicio de la FPD en la propaganda, organización y trabajo para los que sea requerido.

Finalizó señalando que el esfuerzo de unidad es más necesario que nunca. "Estamos dando—dijo—uno de

los ejemplos más lamentables de la historia del mundo. Todo lo que a diario pasa está contribuyendo a

desorientar a la opinión pública en términos gravísimos... Por la FPD el camino está trazado y solicita de

todos los demás partidos la ejecución de todo lo posible para aclarar el confusionismo político en que

estamos sumidos."

LA UNIDAD EXIGE SACRIFICIOS DE ESTE TIPO

Preguntado sobre los "auténticos partidos demócrata-cristianos, el dimitido presidente no quiso

personalizar y afirmó: "Por sus obras los conoceréis y por sus antecedentes los reconoceréis." A

continuación su hijo y secretario general de la FPD, José María Gil-Robles y Gil-Delgado, manifestó que

no hay ningún cambio en la política de su organización de cara a las elecciones, por lo que no se piensa

alterar en absoluto la situación respecto a Centro Democrático. Señaló que la unidad de los

demócrata-cristianos exige sacrificios de este tipo, y no hay intransigencia ni retraso para con Centro

Democrático y el resto de los partidos, prueba de lo cual es el llamamiento hecho a todos, desde la

extrema izquierda a la extrema derecha, para ponerse de acuerdo sobre dos puntos básicos como son la

consecución de unas elecciones libres y limpias y la adopción de unas medidas económicas necesarias y

urgentes que el Gobierno aún no ha tomado, quizás por conveniencias electorales. De todas formas,

Gil-Robles y Gil-Delgado concluyó que para después de las elecciones no está descartado ningún tipo de

acuerdo con Centro Democrático o con otros partidos.

Abordado el tema del Movimiento y demás medios de coacción sobre el electorado, Gil-Robles y

Quiñones volvió a intervenir para señalar que en estas condiciones las elecciones difícilmente van a

responder a lo que el pueblo español quiere. "No tengo nada en contra —dijo—de que el Gobierno se

presente a las elecciones, pero no en coche oficial con todos los resortes de poder en su mano. Algún

ilustre periodista ha invocado el ejemplo de Inglaterra, pero eso es una lucubración teórica. Allí todo es de

origen popular, mientras que aquí todo es de origen dictatorial adquirido por vía de herencia."

 

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