Autor: EUROPEO. 
   Los demócratas cristianos, a la greña     
 
 El Alcázar.    24/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LOS DEMÓCRATAS CRISTIANOS A LA GREÑA

La Internacional Demócrata Cristiana —porque hay una Internacional amarilla, que es la D.C., como hay

una Internacional roja, que es la comunista, y una Internacional rosada, que es la socialista, y no hay,

pues, por qué escandalizarse tanto de una Internacional fascista que es sólo un fantasma agitado por los

"agit-pro" de servicio—, la Internacional Demócrata Cristiana, está pasando un mal momento. Después de

la escisión que ha sobrevenido en Alemania entre la Unión Cristiano Demócrata y la Unión Cristiano

Social, entre el blando Kohl y el "toro bávaro", que es Strauss, le toca el turno a la italiana.

La greña entre los alemanes, —que son más serios— se debe a que no están en el poder, cuando en buena

lógica debieran estarlo. Strauss acusa a Kohl de no haber conducido la última campaña electoral con la

dureza necesaria para hacer morder el polvo a los socialistas más de lo que lo han hecho: derrotados, pero

se han levantado antes de la cuenta de diez. Kohl le reprocha a Strauss el ser el obstáculo, por su

temperamento, para establecer una alianza con los liberales, que con tal de gobernar lo mismo se van con

unos que con otros, en su papel de "brillante segundo", de partido enano pero indispensable. En fin, esas

son historias que tal vez concluyan en torno a un "Kugel" de cerveza.

La reyerta entre los demócratas cristianos se debe, por el contrario, a que están en el poder. Demostración

de que nunca están contentos. Bien es verdad que están en el poder en Roma por una sola circunstancia:

por que se lo permiten los comunistas y los socialistas, que se limitan a abstenerse en las votaciones en

Montecitorio para que el gobierno minoritario de Giulio Andreotti subsista. De ahí a que se hable de

complicidad entre los florentinos de la intriga demócrata cristiana y los mafiosos del partido comunista,

de "compromiso histórico" rampante y clandestino o vergonzante, hay sólo un paso. Y son cada día más

los que están dando ese paso, y denunciando un connubio favorable a los comunistas. Por que —y esa es

la otra cara de la cuestión—, allí donde los comunistas han tomado las riendas administrativas han

comenzado una implacable guerra contra la enseñanza a cargo de la Iglesia católica. En Piamonte, en

Umbría, en Emilia-Romagna, en la misma Roma. La asociación católica "Comunicione e Liberazione" ha

denunciado incluso una "Kulturkampf" desencadenada por los comunistas para asfixiar las escuelas, los

hogares infantiles, las organizaciones educativas religiosas. ¿Que se creían?. Como en la URSS: es la

Liga Atea, aunque con otro nombre.

El discreto silencio gubernamental —con un partido católico en el poder— ¿es el precio que se paga por

esta abstención de los comunistas en el Parlamento?.

El hecho concreto es que Amintore Fanfani, antiguo jefe de gobierno varias veces ministro, actual Presi-

dente del Senado y demócrata cristiano, ha alzado su voz con una virulenta acusación contra los

"satisfechos del abstencionismo". Que es tanto como decir contra su compañero de partido Andreotti y

por encima de su cabeza contra el secretario del partido, don Beningno Zacagnini, que, entre otros méritos

a los ojos comunistas, ostenta el de su adhesión a la reciente reunión de los exmilicianos de las Brigadas

Internacionales en Florencia. Por este detalle pueden colegir hacia donde van los amores del "onorevole"

secretario general de la democracia cristiana italiana, que pesa lo suyo en la Internacional Demócrata

Cristiana.

Leyendo la famosa entrevista de Fanfani que ha puesto fuego a la mojada pólvora demócrata cristiana

encuentro un párrafo esclarecedor, porque señala lo que más de una vez hemos dicho sobre las curiosas

alianzas entre demócratas cristianos y comunistas, alianzas clandestinas, respondiendo a la nueva táctica

de conquista del poder por el partido de Moscú. Este es el párrafo: los abstencionistas tienen "la doble

contemporánea ventaja de condicionar la acción gubernamental sin asumir, sin embargo, la

responsabilidad de participar y de sostener al gobierno, y de gozar de la libertad de movimientos que es

propia de la oposición". Los "abstencionistas" principalmente son los comunistas, —aunque también los

socialistas—, y lo que Fanfani denuncia es que hipotecan la acción gubernamental, presinando en los

resortes del poder y al mismo tiempo están en libertad para actuar contra el en la calle, que es otro modo

de condicionar su acción.

Imagínense la polvoreda que ha levantado esta acusación de Fanfani. El antiguo patrocinador de la

"apertura a la izquierda", que está escarmentado de aquella aventura, se ha atrevido a decir en voz alta lo

que muchos italianos dicen en voz baja. Y lo que dicen también muchos demócratas cristianos que no se

reconocen en la duplicidad y el juego macabro del "onorevole" Zacagnini.

La batalla ha estallado en un momento en que la democracia cristiana italiana se parece a un gallinero

alborotado, en que todos pelean entre ellos: De Mita, que es ministro para el Mediodía, ha dimitido de la

dirección del partido, Bodrato, que es amigo de Zacagnini, se enfrenta con Donat Cattin, que es su jefe de

una de las "corrientes" de izquierda demócratas cristianas, Galioni, que es el vicesecretario del partido y

brazo derecho de Zacagnini se pone a favor de De Mita, que hace la guerra a Zacagnini. Y sobre todo,

Aldo Moro intenta hacerse oir para que la democracia cristiana recupere una iniciativa que ha caido en

manos de los comunistas. ¿Que ha ido a parar?. Digamos más bien que se la han regalado los

"coexistencialistas" y los turiferarios de la apertura a la izquierda, siempre más a la izquierda. Y el caso es

que la greña italiana, con su Zacagni, sus Andreotti, sus Moro y sus Fanfani, nos recuerda algo y yo se

que nos recuerda.

EUROPEO

 

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