100 españoles para la democracia ¿ quién es quién?. 
 Joaquín Ruíz -Giménez  :   
 Su opinión sobre los grandes temas. 
 ABC.    12/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

100 ESPAÑOLES PARA LA DEMOCRACIA

¿QUIEN ES QUIEN?

Joaquín Ruiz- Giménez

• Nació en Hoyo de Manzanares (Madrid), en 1913.

• Profesión: Abogado en ejercicio y catedrático de Filosofía del Derecho.

• Reside en Madrid, está casado y tiene once hijos.

• Presidente de Izquierda Democrática, partido integrado en el Equipo Demócrata Cristiano del Estado

Español.

• Autodefinición política: «Soy un hombre de la generación de mil novecientos treinta y seis que ha

logrado superar la fractura de la guerra civil y busca la reconciliación de todos los españoles a través del

esfuerzo de grupos y partidos políticos, inspirados en el humanismo cristiano, que luchan por instaurar un

sistema de convivencia democrática donde sean posibles al unísono las libertades políticas y la igualdad

social.»

Su opinión sobre los grandes temas

" Nunca se pueden hacer predicciones rotundas, pero creo que mi evolución política no me llevará al

marxismo. "

" En este momento considero conveniente reducir las movilizaciones de masas a los espacios cerrados,

que no tienen porqué ser necesariamente cubiertos. "

1 LA NEGOCIACIÓN CON EL GOBIERNO Y SUS MÍNIMOS

Hasta ahora no ha habido una negociación entre el Gobierno y la oposición. Ha habido conversaciones

bilaterales y hay que reconocerle al presidente Suárez el mérito de haber sido capaz de dialogar con los

dirigentes de la oposición cambiando el estilo anterior. Pero estos contactos han sido, yo al menos así lo

entendí y lo expresé cuando estuve en Presidencia, simples preparativos de la negociación.

La negociación en sí me parece tan urgente que creo que debería celebrarse antes de que las Cortes hayan

emitido su opinión definitiva sobre la reforma. Existen unos mínimos sin los cuales sería imposible que la

oposición democrática participara en el referéndum y en el subsiguiente proceso electoral.

El primero de esos mínimos es la igualdad de todos los partidos a la hora de su reconocimiento legal. Se

podría crear, eso sí, un Estatuto de Partidos y se podrían sancionar penalmente determinadas conductas

antidemocráticas.

El segundo sería la participación en la elaboración de la Ley Electoral. Este es en mi opinión un punto

absolutamente clave. En tercer lugar deben quedar garantizados los derechos de todos los ciudadanos

durante el proceso electoral. En ese contexto un capítulo muy especial sería la capacidad de acceso a la

radio y la televisión.

También sería preciso encontrar alguna fórmula para neutralizar la influencia del aparato gubernativo a

nivel local y provincial. Finalmente se ha hablado de la posibilidad de una remodelación del Gobierno.

Yo no sería partidario de que cambiaran sus figuras fundamentales. Me parecen personas honorables y

además sería contraproducente en este momento un proceso en el que tendría que intervenir el Consejo

del Reino. Yo me inclinaría, eso si, por la entrada en el Gobierno de tres o cuatro personalidades de gran

relieve, por ejemplo, en la vida jurídica del país. Personalidades como el catedrático Joaquín Garrigues,

como el presidente de la Comisión de Codificación don Antonio Hernández Gil, como don Enrique

García de Enterría, don Manuel Jiménez de Parga, don Carlos Ollero...

Serían una especie de ministros sin cartera, de dirigentes de un Consejo Supremo de Vigilancia Electoral

que tuviera sus diversos escalones a nivel provincial y local. Yo creo que todo esto es negociable y

bastaría para asegurar la participación da todas las fuerzas reales del país en una contienda electoral.

2 COORDINACION DEMOCRATICA

Coordinación Democrática ha sido un pacto coyuntural que ha dado resultados mucho más positivos de lo

que tal vez parezca deducirse de sus tensiones últimas. Ha servido, por ejemplo, como instrumento de

presión no violenta sobre las estructuras gubernamentivas, como maestra, de solidaridad en el marco del

principio de igualdad de oportunidades, como medio de diálogo entre sus integrantes y con las

plataformas regionales...

Es evidente, en cambio, que Coordinación no ha logrado unir a toda la oposición. Esa es su parte

negativa. Han quedado fuera de ella importantes sectores socialdemócratas, democratacristianos, liberales

y de la derecha, civilizada.

3 MOVILIZACIONES DE MASAS

Soy partidario de una especie de armisticio de movilizaciones de masas en espacios abiertos, es decir, en

la calle. Usted imagínese que dos manifestaciones de signo opuesto se encontraran en el centro de Madrid

en torno al 20 de noviembre o a cualquier otra fecha y que hubiera muertos en uno u otro bando. La vida

humana es sagrada en cualquier caso. El derramamiento de sangre podría contribuir además a

movimientos de signo reaccionario extraordinariamente graves.

El derecho a la manifestación es un derecho humano, pero como todo derecho tiene sus circunstancias de

ejercicio. Por eso en este momento considero conveniente reducir las movilizaciones de masas a los espa-

cios cerrados, que no tienen porqué ser necesariamente cubiertos.

4 ALIANZAS ELECTORALES

Si las elecciones se celebran de acuerdo con el sistema proporcional, los partidos que pretendemos

constituir la Federación de Partidos Populares Demócrata Cristianos acudiríamos en solitario con

Comité electoral y listas únicas.

Si el sistema electoral es el mayoritario, lo cual desfiguraría notablemente la expresión de la voluntad del

país, sería imprescindible la formación de una gran alianza con socialdemócratas y liberales. En tal caso

yo sería partidario de que cuando menos hubiera un par de grandes opciones, además de la que representa

Alianza Popular, la cual me parece, por cierto, totalmente respetable por que es representativa de una

España real.

5 LA DEMOCRACIA CRISTIANA Y SU FUERZA

No quisiéramos pecar de triunfalistas a pesar de que los distintos sondeos de opinión dan a la democracia

cristiana un lugar prioritario entre las preferencias de los españoles. Creemos que las posibilidades de la

democracia cristiana estriban en que actúa de acuerdo con las exigencias de 1977: es decir, que sea

progresiva y no conservadora en el mal sentido de la palabra. No sólo en el orden de las libertades

públicas, sino también en el de la economía, la cultura y las costumbres.

6 DEMOCRATAS CRISTIANOS AL MARGEN DEL EQUIPO

No sería honesto ni consecuente conmigo mismo si pusiera algún tipo de veto a las personas que han

colaborado con el Régimen, porque aunque mi alejamiento data de hace veinte años tendría que empezar

poniéndomelo a mí mismo. Si estos hombres que ahora están en Unión Democrática Española o en el

grupo «Tácito» quieren participar honestamente en la instauración de la democracia, desde la oposición,

habría que contar con ellos.

En este punto creo que debemos ser absolutamente flexibles. No importa tanto el pasado como el

presente, puesto que hay que admitir la posibilidad de toda evolución. Lo que yo les preguntaría es si

aceptan verdaderamente los principios que inspiran al Equipo en puntos, por ejemplo, como la

legalización de todos los partidos o la estructura federal del Estado.

7 UNA ESPAÑA FEDERAL

A mi juicio la única solución al problema de las nacionalidades es la federal. Quizá al principio esta tesis

escandalice, pero tenga en cuenta que hasta etimológicamente federar es unir y no dividir. No sería

partidario del simple reconocimiento de los estatutos de autonomía de los años treinta. Primero, porque

sería ignorar una etapa de nuestra Historia y, segundo, porque se establecerían privilegios en favor de

algunas regiones.

Únicamente con el federalismo se elimina el riesgo separatista, pues esta bandera quedaría en manos de

pequeñas minorías radicalizadas. En mi opinión se trata de un problema de pedagogía política. De

explicarle al ciudadano medio que el Ejército sería único, que la política exterior sería única, que la

Hacienda sería una, aun con sus peculiaridades regionales, que la administración de la Justicia seria una...

Creo, en resumidas cuentas, que esta solución federal seriamente aplicada permitiría mirar el porvenir con

muchísima esperanza.

Perfil

Desde un retrato colgado en la pared, Miguel de Unamuno clava sus ojos ascético-hirientes en ese otro

español que se llama Joaquín Ruiz-Giménez.

Siete de los personajes que han desfilado por la sección «100 españoles para la democracia» han hablada

en sus declaraciones del polémico líder de Izquierda Democrática. Reuniendo los juicios de todos ellos, el

retrato-robot es casi perfecto.

«No es ya un hombre recuperable para la derecha», apuntó José Mario Armero. «Su vocación, su mística

auténtica, le lleva a creerse no ya el hombre de partido, sino el hombre del pacto, y piensa que él debe ser

quien negocie en nombre de la izquierda. En este país en que los budas yacen destrozados, él conserva

una gran credibilidad.»

Alguien que lo conoce tan bien como Fernando Álvarez Miranda dijo que «pone su corazón en todo lo

que hace. Eso le proporciona una enorme capacidad de convocatoria humana. Respira bondad y

autenticidad. Su presencia en Coordinación Democrática es un error que yo respeto».

Antonio García López lo definió como «un alma atormentada». «Sus actitudes tienen más que ver con sus

problemas de conciencia que con la política en sí misma», apuntó el líder socialdemócrata.

Noel Zapico no utilizó sino una palabra para hablar de Ruiz-Giménez: «Bienintencionado.» Más explícito

fue Manuel Cantarero del Castillo: «Es un ejemplo de la difícil conciencia cristiana que produjo el clima

del Vaticano II; un hombre que vive la dura contradicción entre su esencial bondad personal y la

virulencia del medio político en que se desenvuelve.»

Juan Antonio Ortega y Díaz-Ambrona, vinculado a Izquierda Democrática durante algún tiempo, se

refirió al «carisma y la generosidad» de Joaquín Ruiz Giménez. Por último. José María de Areilza fue

lacónico, pero preciso: «Una gran figura ética en la política.»

Unamuno signe con gran atención nuestro diálogo y en algunos momentos no puede por menos que

fruncir preocupadamente el ceño.

Trayectoria personal

• Su padre ocupó sucesivamente los cargos de ministro de Educación, Gobernación y

alcalde de Madrid. Estudia bachillerato por libre y prepara la carrera de Derecho en el C. E. U. Entra en

contacto con Acción Católica y realiza labores de apostolado.

• Cuando estalla el Alzamiento es encarcelado y sólo la gestión de su madre ante Ángel Galarza le

salva de ser fusilado. Consigne pasar a la zona nacional y hace la guerra como oficial de Transmisiones.

En 1942 gana la cátedra de Derecho Natural de Sevilla.

• Martín Artajo le nombra en el 47 director del Instituto de Cultura Hispánica. Un año después es

enviado a Roma como embajador ante la Santa Sede. Entre 1951 y 1956 ocupa la cartera de Educación,

saliendo del Gobierno a raíz de una serie de graves incidentes entre universitarios falangistas y no

falangistas. Procurador en Cortes por designación del Jefe del Estado hasta que en 1965 dimite del

cargo y se aparta del Régimen.

• Había ya participado como observador en el Concilio y fundado la revista «Cuadernos para el

Diálogo». En 1966 es elegido presidente Mundial de «Pax Romana». En la actualidad es presidente de la

Comisión Nacional de Justicia y Paz y del partido Izquierda Democrática, que continúa siendo

miembro de Coordinación Democrática.

DIJO en otras ocasiones

EL ADIOS A FRANCO.— «A comienzos de 1965 cuando la Ley (que exigía de los funcionarios

públicos el juramento de los Principios Fundamentales del Movimiento) quedó definitivamente

promulgada, pedí audiencia al Jefe del Estado, quien me recibió cordialmente. Le dije: «Mi general, no

puedo continuar.» Me preguntó: «¿Qué le ha ocurrido?» Le conté todo y se expresó así: «En definitiva

usted ha ejercitado su derecho; las Cortes las tenemos para eso, para que ejerzan una labor crítica y

mejoren los proyectos de ley.» En ese trance y con un impulso de tristeza y de confianza, me atreví a

confesarle: «Mi general, después de esta experiencia, he llegado al convencimiento de que solamente hay

en España dos personas que creen que estas Cortes sirven para eso: usted y yo.» Sonrió, pocas veces le

había viste sonreír así. Entendió el sentido de mis palabras y tuvo una reacción muy humana: «Bueno,

Ruiz-Giménez; haga usted lo que crea en conciencia.» Contesté no sin un nudo en la garganta: «Muchas

gracias, mi general.» Nos abrazamos y punto final... Ahí quedó cerrada una etapa de mi vida.» («Ya».

13-V-76.)

La anécdota

Hay quienes le consideran una especie de «compañero de viaje» de los comunistas. ¿Desembocará su

evolución política personal en el marxismo?

En la vida todos somos «compañeros de viajes. Por otra parte hasta qué punto quienes se consideran más

hostiles al comunismo no son sus mejores «compañeros de viaje». ¿No hace mayor servicio al Partido

Comunista un ministro que encarcela a sus dirigentes que un ministro que les deja actuar en la legalidad

fomentando a la vez su derrota electoral?

Nunca se pueden hacer predicciones rotundas, pero creo que mi evolución política no me

llevará al marxismo. Lo digo sinceramente a partir del actual nivel de mi conciencia personal y del propio

sentido que tengo de la Historia. El marxismo todavía implica, eso hay que reconocerlo, una concepción

materialista del mundo y de la vida. Tengo que decir, sin embargo, que como profesor de Ciencias

Sociales en la Universidad, la metodología de interpretación de la realidad de los marxistas me parece

importante.

Texto: Pedro J. RAMIREZ

Fotos: Luis ALONSO

ABC. 12 de noviembre de 1976 — N.° 28

 

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