Autor: Saiz, José Ramón. 
   Los partidos populares se disputan el centro     
 
 Pueblo.    15/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LOS PARTIDOS "POPULARES" SE DISPUTAN EL CENTRO

. El P.P.D.C., de Álvarez de Miranda, «puente» de unión entre todos los grupos democristianos

. El P. P., de Cabanillas, quiere una alianza electoral con liberales y socialdemócratas

MADRID (PUEBLO, por José Ramón SAIZ.) — Como observamos, según se acercan las elecciones, la

toma de posiciones por los líderes políticos y la variación en el equilibrio de fuerzas políticas van

concretando y clarificando el actual espectro político español. Ahora mismo la opción centrista se la

disputan varios partidos aunque todo parece indicar que será la Democracia Cristiana junto a

personalidades independientes quienes ocupen el apetecido centro político.

En las dos últimas semanas hemos asistido a la creación de dos partidos «populares» que se han definido

como centristas y cuyos deseos demotratizadores nadie pone en duda. El primero, el Partido Popular

Demócrata Cristiano, es el aglutinante de Izquierda Democrática Cristiana (que se escindió del grupo de

Ruiz-Giménez en la primavera pasada), Afirmación Social y otros grupos regionales. El segundo, el

Partido Popular Independiente, no tiene todavía una ideología definida, ya que es un conglomerado de

socialdemócratas, liberales, democristianos e independientes, con dos prestigiosas cabezas visibles: Pío

Cabanillas y José María de Areilza, que han roto políticamente con las intenciones de Fraga, hoy en

Alianza Popular, de aglutinar un centro de derecha.

Aunque en estos momentos sean varios y diversos los grupos centristas, parece probable que, en vísperas

electorales, se ponga en marcha un frente electoral común, si es que por esas fechas, los democristianos,

importante fuerza política del país, no han encontrado la unión. Pero aún así, hombres como Ortega

Díaz-Ambrona, importante cabeza de la D. C., intentará llevar al P. P. hacia la corriente electoral de los

democristianos.

Hoy por hoy, estos dos partidos están enfrentados con una tarea casi común. El P. P. D. C. de Álvarez de

Miranda intenta servir de «puente» entre los cristianos-demócratas del Equipo y los grupos de la D. C.

más moderada (Ü. D. E. y U. D. C.). Este noble empeño de Álvarez de Miranda es posible que encuentre

sus primeros frutos en fecha próxima, ya que las diferencias entre todos los grupos democristianos han

decrecido tras la salida del señor Silva, de U. D. E., para integrarse en Alianza Popular: es decir, la

situación tal vez un poco híbrida de U. D. E terminó con la escisión que produjo Silva al confirmarse

las ideas democristianas del grupo.

En estos días la actividad del señor Álvarez de Miranda se centra en dos frentes: acelerar sus contactos

con los grupos del Equipo, con cesiones políticas por ambas partes y con salida incluida del grupo de

Ruiz-Giménez de Coordinación Democrática, y contactos con U.D.E. y U.D.C., para conseguir una

Democracia Cristiana con distintas corrientes que hoy ya es fácil observar en el panorama político. Así,

tenemos una representación de la D.C. en el Gabinete de Suárez y los grupos U.D.E. y U.D.C.

manteniendo las tesis reformistas, una D.C. cuyos líderes militan en la oposición moderada y una D.C. de

mayor oposición, que forman los partidos del Equipo.

Si la Democracia Cristiana encuentra su unidad «antes de fin de año», como ha declarado Álvarez de

Miranda, es posible que se constituya como corriente electoral única; es decir, sin participación de otras

fuerzas del centro político. Esta es una tesis que no comparte, según nuestras noticias, Díaz-Ambrona,

destacado «tácito» y democristiano, que apoyó la idea de un Partido Popular —en el que hoy milita—

abierto a posturas liberales y social-demócratas. Entonces, estaríamos ante dos partidos «populares» que

se disputan el centro, pero que, desde luego, podrían jugar en una coalición única, presentando al país una

sólida opción centrista demócrata.

El Partido Popular de Cabanillas intenta actualmente aglutinar totalmente a los «tácitos», así como a los

últimos de Fedisa, si bien las conversaciones que mantenía con U.D.E., a través del señor Almagro

Nosete, podrían concluir, al inclinarse este grupo democristiano de manera definitiva, a formar parte de

una federación de partidos de la D.C.

Sin duda alguna, el Partido Popular y la D.C. se configuran como los adversarios políticos más serios de

Alianza Popular en las próximas elecciones. Y todo parece indicar que hacia ese centro tienen puestas sus

miradas muchos miembros del actual Gabinete; unos, como Osorio, De la Mata, Reguera. Carriles, Oreja,

Lavilla, por la misma inercia de U.D.E. y Tácito al aglutinarse en una gran D.C., y el resto, como

Calvo-Sotelo, Martín Villa. Lladó, porque nunca compartieron las actuales posturas de Alianza Popular.

 

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