Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 100 españoles para la Democracia ¿ Quién es quién?. 
 Antón Cañellas  :   
 Su opinión sobre los grandes temas. 
 ABC.    28/12/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 26. 

100 ESPAÑOLES PARA LA DEMOCRACIA

¿QUIEN ES QUIEN?

Antón Cañellas

Nació en Barcelona, en 1923.

Licenciado en Derecho. Administra un negocio familiar. Reside en Barcelona, está casado y sin hijos.

Miembro de la Dirección Colegiada de Unió Democrática de Catalunya y secretario político del Equipo

Demócrata Cristiano del Estado Español. Autodefinición política: «Soy catalán y busco la liberación

política y cultural de mi pueblo a través de un marco solidario con los países del Estado español, objetivo

que entiendo sólo puede alcanzarse mediante una organización federal del Estado. Creo firmemente que

nuestra trayectoria histórica sólo puede realizarse plenamente, integrados en una Europa políticamente

unida. Por último, considero que, doctrinal y programáticamente, los problemas que hoy tiene planteados

Cataluña, España y Europa encuentran su más satisfactoria respuesta en la alternativa demócrata

cristiana.»

Su opinión sobre los grandes temas

"La democracia cristiana es una opción de gobierno en toda Europa y yo no veo ninguna causa

objetivable para que aquí las cosas discurran de distinto modo."

1 CLIMA POLÍTICO DE CATALUÑA

A partir de la operación de clarificación previa que comprende el período que en Catalunya denominamos

de las «Terceres Vies» y que ha consistido en la explicitación pública de las corrientes de opinión

presentes en el país, el clima político de Catalunya podría definirse en base a dos frentes o grupos de

cuestiones: la defensa de los derechos de Catalunya con una concepción solidaria del resto del Estado y,

por nuestra parte, el uso de un sentido acusadamente realista de la política y, en consecuencia, de rechazo

a posturas oportunistas yo maximalistas. En segundo lugar, y en base de ese realismo político, la

obtención de una única voz pactante para Catalunya con las fuerzas políticas del Estado español.

2 EL PACTO DE CENTRO-IZQUIERDA EN CATALUÑA

Los pactos deben existir, esto es evidente, pero no debemos estar obsesionados por este objetivo. Lo

primero y mas importante, para evitar que la política democrática se convierta en un juego

superestructural practicado a expensas del pueblo, es que los partidos sean efectivamente grandes

expresiones urbanizadas del pluralismo social, económico y cultural de nuestra sociedad. En este sentido,

los pactos no deben —por la propia estabilidad de la democracia que todavía no hemos alcanzado— ser

«electoralistas», sino practicarse con los partidos y fuerzas políticas objetivamente más afines. Bajo

estos criterios previos entiendo que Catalunya necesita un pacto de los partidos de signo popular y

demócrata cristiano, que pueden estructurar políticamente a la mayoría del electorado.

3 LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA Y SUS POSIBILIDADES

En una situación política normalizada, es decir, democrática, la izquierda revolucionaria sufre una quiebra

de expectativas. Aceptado este principio, de otra parte probado en el contexto europeo, las posibilidades

de protagonismo político de la izquierda revolucionaria son muy reducidas. Están, y deben estar,

legalizadas siempre que se adapten a las normas democráticas. Por razones éticas y también porque el

mejor caldo de cultivo para este tipo de opciones es la falta de libertad.

4 TARRADELLAS, LA GENERALITAT Y EL ESTATUT DEL 32

El honorable Tarradellas es el presidente de la Generalitat de Catalunya, forma de autogobierno de

Catalunya constituido en base al Estatuto de Autonomía de 1932. En este sentido existe una legitimidad

histórica indiscutible.

La Generalitat significa una forma concreta por su signo institucional de expresar el autogobierno que

Catalunya desea y necesita. Lo que deseamos ahora es la negociación de una fórmula de autogobierno que

parta como mínimo de las atribuciones que poseía Catalunya con el Estatut de 1932. Y en

este deseo remarcar que no se va a negociar el principio del autogobierno: los principios no se negocian,

se obtienen o no. Lo que sí se debe negociar es la nueva fórmula, el paquete de atribuciones que el

Estatuto debe poseer. Un estatuto de Autonomía que no debe ser privativo de Catalunya, sino

generalizable a todos los países y regiones del Estado. La concepción centralista del Gobierno es

inadecuada para nuestra sociedad.

5 EL CONSELL DE FORCES POLITIQUES

El Consell nació como expresión superior, tanto en términos cualitativos como cuantitativos, de su

inmediato precedente la Coordinadora de Forces Polítiqnes de Catalunya, con el fin de que los partidos

catalanes pudieran poseer y ofrecer un órgano de diálogo y de pacto político. Su función en este sentido

estaba y está perfectamente delimitada, así como su utilidad operativa. Sin embargo, es evidente que la

Asamblea de Catalunya, que nació con un rol distinto aunque igualmente necesario, el de la movilización,

ha asumido también funciónes pactantes. Existe, en este sentido, una bicefalia representativa, y a nivel

institucional, hoy, Catalunya no posee por el momento la única voz pactante que consideramos deseable y

cuya consecución es importante y urgente.

6 POSIBILIDADES DEL «EQUIPO« A NIVEL DEL ESTADO ESPAÑOL

Qué duda cabe que son muy importantes: la Democracia Cristiana es una opción de Gobierno en toda

Europa y no veo ninguna causa objetivable para que aquí las cosas discurran de distinto modo. Por otra

parte, el «Equipo» ofrece una serie de valores políticos insustituibles en el presente momento histórico.

Por ejemplo, es la mejor expresión política de una reconciliación efectiva, aúna partidos de dilatada

experiencia como la Unió Democrática o el Partido Nacionalista Vasco con otros mucho más jóvenes,

cubre un amplio abanico social de composición multiclasista con posiciones internas que comprenden

desde la izquierda no marxista al centro-derecha; en otras palabras, posee una gran capacidad de

integración y vertebración social, lo cual es determinante en una fase como la presente de consecución y

asentamiento de la democracia.

Asimismo opino que el Equipo Demócrata Cristiano ha realizado dos aportaciones básicas para nuestro

futuro: dar respuesta a la cuestión de los países y regiones del ´Estado español mediante una organización

interna de signo confederal y una propuesta política de estructuración federal del Estado y también ha

sido — y es— la punta de lanza para virtualizar la necesaria negociación entre oposición y Gobierno.

7 DEMOCRATAS-CRISTIANOS AL MARGEN DEL «EQUIPO»

Creo que la presencia confederada de los partidos que componen el «Equipo» con bases de arraigo social

auténticas y con una credibilidad obtenida en plena clandestinidad son puntos a retener de cara al

atractivo que el «Equipo» puede llegar a conseguir en el período que se avecina. Es evidente que existen

aún demócratas cristianos que no están en el «Equipo», pero éste es un accidente temporal. Si bien es

cierto que existe todavía en este terreno un pluralismo organizativo (por otra parte mucho menor que el

que puede darse entre otras grandes opciones políticas), lógicamente, se superará en beneficio de la

clarificación, y los demócratas cristianos en su gran mayoría se incorporarán en el área política del

«Equipo» y los que de hecho no lo son, aunque intentan manejar la «etiqueta», encontrarán el espacio

político que les corresponde. En este sentido el caso de Silva es un buen ejemplo.

Existe, además, y cada vez con más claridad, el sentido de que hay demócratas cristianos en varias

formaciones, pero, contemporáneamente, existe también la opinión de que la Democracia Cristiana es el

«Equipo». Es cierto que las etiquetas de marca no son buenas por el solo hecho de que vengan del

exterior, de la Internacional D.C. en nuestro caso, pero no es menos cierto que la función que

históricamente ha realizado la Democracia Cristiana en procesos de cambio y constituyentes como el que

vivimos la está efectuando el «Equipo».

Por otra parte la larga lucha de los Demócratas Cristianos «Equipo» contra la dictadura, como siempre ha

hecho la D. C. en cualquier lugar del mundo es un factor determinante a la hora de las credibilidades.

8 ALGUNOS NOMBRES

Citar nombres a los que juzgo relevantes, sobre todo cuando existen unas posibilidades limitadas por el

espacio de referirme a ellos, es una tarea prácticamente imposible. Admiro el tesón infatigable de

Ajuriaguerra y la capacidad y honestidad política de Gil Robles; la ética y a la vez capacidad política de

Ruiz Giménez o el empuje de Monrabal. Ciertamente mis amigos en el «Equipo» son hombres con

auténtica categoría de estadistas.

Y en Catalunya, mi país, existen tantas posibilidades de citación: Mas Canti, Pujol, Trías Fargas, Pallach,

Raventós, Coll i Alentorn, Barrera. son personas a las que conozco bien porque son muchos años

compartiendo ilusiones y esfuerzos. Pienso que Catalunya no tiene un problema de hombres con talla

política.

Perfil

Anegado en la historia triste de la guerra, el 9 de abril de 1938 moría fusilado en Burgos Manuel Carrasco

i Formiguera, gran patriota católico catalán, firmante en su día del Pacto de San Sebastián y líder de Unió

Democrática de Catalunya.

Simultáneamente en Barcelona el Parlamento catalán proseguía sus sesiones en manos del Front Popular.

Todos los demás partidos, incluida la Lliga, lo habían abandonado y la oposición parlamentaria estaba

constituida por un solo diputado: Pau Romeva, representante de Unió Democrática de Catalunya, quien

día tras día mostraba su desacuerdo con la política furibundamente izquierdista del P. S. U. C. y sus

aliados.

Entornando sus ojos azules, dirigiendo la mirada al suelo como si pretendiera esconderla entre su cabello

largo y plateado de compositor insatisfecho, Cañellas me explica con voz imperceptible: «En política es

importante actuar con una gran dosis de sinceridad. Personalmente no me gustaría dar una imagen que no

correspondiera a mi comportamiento.»

Frente a las simplificaciones maximalistas y extremas, los hombres de Unió Democrática de Catalunya

han realizado siempre un esfuerzo de serenidad política y autenticidad democrática. Focos partidos en

Cataluña o en el resto de España han forjado para sí, a través de las últimas décadas, cotas tan altas de

credibilidad; y Antón Cañellas —el miembro con mayor proyección pública de su actual Dirección

Colegiada— es fiel depositario de dicha herencia.

Será difícil encontrar un político vitalmente menos estruendoso que Cañellas. Posee, sin embargo, esa

especial sensibilidad, propia de los moderadores, que le permitió, por ejemplo, ser uno de los primeros

líderes de la oposición en descubrir la alternativa propuesta por el Gobierno Suárez como una senda de

linderos negociables. Su presencia en la Comisión de los Nueve es garantía de flexibilidad y

pragmatismo.

Trayectoria personal

• Creció en un ambiente muy politizado —uno de sus tíos actuó destacadamente en la Lliga; otro de ellos

fue director general con la República— y militó activamente en la división universitaria de Unió

Democrática de Cata1unya. Eran los años de la Guerra Mundial en los que declararse pro-aliado ya era

mostrar oposición al Régimen.

• En 1951 es cofundador del Círculo de Estudios Europeos en el Instituto Francés de Barcelona

y poco después de la Unión Internacional de Jóvenes Demócrata Cristianos.

• Su actividad política pasa por el Grupo Cristiano en defensa de los Derechos Humanos, la Comisión

nacional de Justicia y Paz y la Asociación de Amigos de las Naciones Unidas en España de la que es

presidente. Está muy vinculado a la editorial Nova Terra y la revista «Oriflama».

• Sus contratiempos políticos incluyen la multa como firmante de la carta entregada a William Rogers

sobre las bases americanas en España y la detención masiva de la calle del Segre. Participante en el ciclo

de las «Terceras Vías» e inspirador d e 1 Consell de Forces Polítlques. Es secretario político del

Equipo Demócrata Cristiano y como tal goza de prestigio.

Dijo en otras ocasiones

PERIODO CONSTITUYENTE.—Precisamos obtener los acuerdos mínimos precisos e indispensables

con el fin de llegar a un pacto sin exclusiones, con el cual, además de alcanzar el reconocimiento de

nuestra personalidad política y de los derechos de la persona más fundamentales abramos una auténtica

vía a la reconciliación política, con la amnistía política y a un período constituyente que nos permita, al

fin y al cabo, la construcción de una democracia política, económica, social y cultural. (Comunitat.

Democracia i Autogestió: una convergencia del nostre temps, Colegio de Arquitectos de Barcelona; 8

abril.

DOBLE NEGOCIACION.— Esta negociación, para sernos útil, debe llevarse a término a dos niveles

coordinados y complementarios. Uno, en el marco de las alternativas políticas españolas. El otro, en el de

los partidos catalanes, con el objetivo de obtener la mejor defensa y representación directa de nuestros

intereses. ¿Por qué son precisos ahora, precisamente, y en política los intermediarios? ¿Quién mejor que

nosotros conoce lo que necesitamos...? No podemos negociar la democracia o Catalunya porque jamás

aceptaremos una democracia a medias o una Catalunya falseada. Simplemente: los principios no se

pactan, se alcanzan. (Servir a Catalunya, la democracia y la pacificación; «Avui», 4-XI-76.)

La pregunta

¿Cómo concibe las relaciones de Cataluña con el resto del Estado español? ¿Es la federal la única fórmula

viable a medio plazo?

Efectivamente es la única opción que además de justa me parece practicable y realista, porque reconoce el

pluralismo de las nacionalidades y regiones que se hallan presentes en el Estado español, y ello sin

olvidar que existe un principio irrenunciable: la solidaridad. Por esta razón, sin excluir la oportunidad de

otras formulaciones inmediatas, como pueda ser la de las autonomías generalizadas, la fórmula federal me

parece un instrumento capaz de procurar sosiego y seguridad política al Estado español.

En Catalunya recordamos bastante de nuestra anterior etapa de autogobierno. Y recordamos que la

fórmula del Estatuto, aun siendo relativamente poco satisfactoria para Catalunya, no fue correctamente

entendida en muchas capas o estamentos de fuera de Catalunya, no tanto por lo que pudiera tener de

disgregador el Estatuto, que no tenia nada, sino por cuanto se interpretó, por algunos, como una forma o

como un instrumento de privilegio jurídico, de trato de favor.

Y esta imagen aún persiste. No en vano la República no pudo practicar generalizadamente y con

continuidad formas de autogobierno como la que, por fortuna, conocimos aquí.

La fórmula federal, además, supone el reconocimiento constitucional de una unidad en la diversidad

tremendamente enriquecedora. Por supuesto, y esta en una cuestión de principio y, por lo tanto,

irrenunciable, para el caso de Catalunya nosotros deseamos, en términos de gradación, una situación no

inferior a la del Estatuto de 1932, la fórmula de autogobierno que fue arrebatada por la fuerza.

La materialización de todo esto no supone la quiebra de nada, supone, eso sí, el reconocimiento de un

principio reconocido comúnmente: el del autogobierno de las comunidades naturales. Por lo demás, una

más que previsible incorporación del Estado español a la comunidad política y económica europea

coincide con la estructura política federal.

Incluso los Estados tradicionalmente centralistas se hallan en proceso de federalización de las

comunidades que los componen. Pero es que además, incluso por razones de operatividad y de eficacia,

un Estado centralizado va siendo cada día más un instrumento inútil y poco proclive a la democracia,

porque ésta empieza con la participación del ciudadano en aquellas cuestiones que tiene mas próximas.

Textos: Pedro J. RAMÍREZ

Fotos: Ángel CARCHENILLA

ABC, 28 de diciembre de 1976 — N.º

 

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