Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Completamente de acuerdo     
 
 El Alcázar.    03/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La ventana indiscreta

COMPLETAMENTE DE ACUERDO

HASTA junio de 1.973 - designación de don Luis Carrero Blanco, para la Pre-didencia del Gobierno -

hubiese apostado, cien contra uno, a que don Alberto Monreal Luque era más franquista que yo. Me

explicaré: para mi, entonces y ahora, el franquismo no era una instancia ideológica, sino una actitud

mental; hoy es, además, una réplica cordial a la memoria de un nombre. El franquismo era - y debe seguir

siendo - la convergencia de distintas familias del espectro político en unos principios comunes. De ahí

que aceptase, sin reparos, que don Alberto me ganase en el ejercicio del franquismo.

Objetivamente considerados los hechos, en solo un lustro (1.964-1.969), don Alberto había recorrido toda

la escala político administrativa por vía de designación: Secretario General Técnico o director general con

don Federico Silva Muñoz, el inolvidable "ministro eficacia". Fue, luego, Subsecretario con don José Luis

Villar Palasí y participó, activamente, en la operación de lanzamiento de la reforma educativa. Por

aquellos días, cultivaba la amistad de don Laureano López Rodó, que era como el Serrano Súñez de la

época. En 1.969 llegó a Ministro de Hacienda, momento que coincidió, según todos los testimonios, con

su alejamiento de don Laureano. En 1.973 cesó en el cargo y fue designado Presidente de la Tabacalera,

en cuyas labores permanece.

Don Alberto Monreal Luque acaba de decirnos, en "Ya", que su opinión sobre la figura humana de

Franco es necesariamente incompleta, porque sus relaciones con él se limitaron a las que existen

normalmente entre un Ministro y un Jefe de Estado.

No eran esas mis noticias sobre la relación de aquel Ministro con el Caudillo, ni sobre la estricta

valoración que hacía de Franco. Pero según el dinámico político "el franquismo y Franco son dos cosas

sustancialmente unidas y en consecuencia es "totalmente escéptico acerca de la posibilidad de que el

franquismo pueda subsistir en el futuro como fuerza ideológica". Desde luego, si todos los fieles

servidores del franquismo opinan igual, la cuestión queda aclarada. La duda empieza, para mí al menos,

en el instante de objetivizar otra de las afirmaciones del exministro: "en esta situación, el pueblo español

se está preguntando - dice - sobre si seremos capaces de encontrar por fin el camino de una convivencia

política en paz y en libertad", de donde puede deducirse que en España, hasta el momento, no ha existido

ni convivencia, ni paz ni libertad.

En este punto las cosas, ¿cómo voy a negar categoría de razón a unas declaraciones de parte?. Y como

supongo que el señor Monreal Luque no accedió a los puestos conducido por la Guardia Civil, me

pregunto hasta qué extremos le afectará el que se haya negado a los españoles la convivencia política, la

paz y la libertad durante los largos años de su activo en la gobernación del Estado. Otra cosa no deseo

preguntar, de momento, porque la interpretación de su permanencia al frente de Tabacalera tiene, como

dije recientemente, un marcado signo de sacrificio, expiatorio, por los servicios prestados al dictador. No

tengo que dar más vueltas a mi pobre cabeza para entender las razones por las que don Alberto Monreal

Luque y sus compañeros de viaje político, han roto enérgicamente con Silva Muñoz. Don Federico no se

ha declarado antifranquista y eso resulta a todas luces imperdonable.

Antonio IZQUIERDO

 

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