Autor: ;Gutiérrez Gómez. 
 Oscar Alzaga Villaamil. 
 Es imprescindible superar las dos Españas     
 
 Ya.    03/04/1977.  Página: 13,15. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

FIGURAS EN PUNTA

ÓSCAR ALZAGA VILLAAMIL

«ES IMPRESCINDIBLE SUPERAR las DOS ESPANAS»

"Aún estamos deformados por las consultas electorales del franquismo" * "No hay un poder menos

comprometido que aquel que es controlado democráticamente" * "Intentamos una aproximación de todas

las fuerzas demócratas cristianas"

OSCAR Alzaga Villaamil pertenece a los jóvenes políticos que une a su profunda formación universitaria

su actitud de militante frente a toda clase de dificultades. Forma parte de la generación crítica del cambio,

con las ventanas abiertas a la democracia moderna. Nació en Madrid en 1942. Es abogado en ejercicio y

profesor ayudante de Derecho Político en la Universidad Autónoma. Está casado y tiene tres hijas. Es

director del departamento de Derecho Político de la Facultad de San Sebastián. Ha militado desde muy

joven en las filas de, la oposición demócrata cristiana. Fue fundador y secretario general de la Unión de

Jóvenes Demócratas Cristianos, que en 1965 se integró en el Partido Izquierda Demócrata-Cristiana, que

presidía don Manuel Giménez Fernández. Fue presidente de la sección universitaria de la Asociación

Española de Cooperación. Estas actividades le llevaron a que durante el estado de excepción de principios

de 1970 fuera confinado durante varios meses en un pueblo de Soria. Entre otras actividades se destacan

sus libros y publicaciones, entre las que se pueden señalar el libro "La primera Democracia Cristiana en

España". Oscar Alzaga formó en la junta directiva de Izquierda Democrática bajo el líderazgo de Joaquín

Ruiz-Giménez. En el Congreso de El Escorial optó por abandonar el partido y pasar a constituir lo que

hoy se llama el PPDC, bajo la presidencia de Fernando Álvarez de Miranda, a cuya comisión ejecutiva

pertenece actualmente. Entre otros aspectos puede citarse el haber sido uno de los fundadores de

"Cuadernos para el diálogo" y ser consejero delegado de Editora y Distribuidora Europea. S. A., que

editaba la revista "´Discusión y Convivencia".

- ¿Mi autodefinición? A mis treinta y cuatro años, ron quince o dieciséis de compromiso político a las

espaldas, no soy sino uno de tantos componentes de la generación del cambio. Una generación crítica,

porque nació y creció en el franquismo pero con las ventanas abiertas a los aires de la democracia mo-

derna y los ojos puestos en las realidades y experiencias de los países guía del mundo. Una generación

que ha dicho un "no" definitivo a los intentos de continuismo miope de los ultraconservadores y se ha

volcado a propiciar un nuevo sistema de convivencia para todos los españoles.

En busca de la democracia

- ¿Cómo se busca una democracia y qué necesidades había de ella dentro del régimen franquista ?

- Nosotros intentamos seguir una pluralidad de vías durante la época del franquismo. La primera

consistía en crear cuadros debidamente preparados que auténticamente asumiesen la escala de valores

democráticos, y que estuvieran dispuestos a hacer suyo el difícil compromiso político de estructurar una

fuerza política en unos momentos difíciles como eran los del franquismo. Quizás, uno de los problemas

más hondos que plantean las dictaduras es el de que estimulan el egoísmo, puesto que ponen frenos a los

impulsos generosos del ciudadano, atrofiando el civismo y recluyendo a los subditos en el cuidado

exclusivo de sus negocios personales. Por ello, durante las dictaduras hay que buscar gentes dispuestas a

cultivar, como flores de invernadero, las virtudes cívicas y a adquirir una formación teórica profunda

sobre las cuestiones públicas. Junto a la creación y preparación de unos cuadros políticos existía la

necesidad de llegar a la opinión pública, conseguir superar el cuadro de ideas simplistas sobre las que se

había asentado un régimen después del enorme trauma de la guerra civil y lograr que los españoles fueran

conscientes de que era posible la libre convivencia de la totalidad de los españoles mediante el gobierno

de la mayoría y el respeto de las minorías. Se trataba de persuadir a los hombres de España de que era

inexacta la simplista afirmación de que para conseguir un país moderno, con un alto grado de justicia

social, era imprescindible un poder fuertemente autoritario. Para mí, y en general para los demócratas

cristianos, no hay un poder más fuerte que el poder consentido, es decir, el poder democrático. E

igualmente, no hay un poder menos corrompido que aquel que es controlado democráticamente. Creo que

esta vía de incidir sobre la opinión pública ha sido fecunda, y que en esta tarea la prensa ha desarrollado

un papel muy importante.

Pueblo español

- ¿Cree que la gente, a nivel popular, tiene conciencia en este país de lo que es la democracia cristiana y

de por dónde se anda en España ?

- En primer lugar, creo que el pueblo español sabe dónde le aprieta el zapato en materias políticas, aunque

no se le puede exigir el grado de experiencia política que han acumulado otros pueblos que de forma

periódica durante estos lustros han tenido que optar, a la hora de las consultas electorales, entre una

pluralidad de programas y, en suma, entre una diversidad de organizaciones políticas. Pero creo que el

pueblo español intuye mínimamente lo que son las grandes corrientes de opinión y las principales

trayectorias programáticas que en el amplio mapa del pluralismo europeo se desenvuelven, y ese pueblo

tiene una idea suficientemente aproximada de lo que es no sólo la Democracia Cristiana, sino de lo que es

el socialismo, el comunismo y el carquismo. Lo que la Democracia Cristiana significó en Europa tras la

segunda contienda mundial, de fuerza motora de reestructuración de una libre y ordenada convivencia fue

una experiencia hoy minusvalorada. Cometeríamos un grave error si la trasplantásemos sin más a nuestra

patria - nos hacen falta |por aquí algo más que copistas -, pero desde luego es una muestra válida de lo

que es un movimiento político realista, desenvolviéndose en unas circunstancias dificilísimas.

- ¿Cuáles son las alternativas más importantes que en estos momentos, pensando en las elecciones, se

presentan ?

- Las alternativas, merecedoras de tal nombre, que en el país están presentándose al elector son muy

pocas. Empezando por la derecha, creo que aquellas organizaciones que se sitúen a la derecha de Alianza

Popular no son auténticas alternativas, y si existe una cláusula de mínimos en la ley Electoral (que en el

momento de contestarle a usted aún no conocemos), bien pueden quedarse incluso sin representación.

Creo que una opción importante es Alianza Popular, donde parecen coexistir, tanto quienes piensan que

se puede tener en materia constitucional el último modelo de coche, pero llevando al volante un chófer de

confianza, como quienes probablemente proyectan en sigilo que caminemos en vehículo de vapor y quizá

marcha atrás. No obstante, a mi me interesa subrayar el que la nueva democracia que se va a constituir

entre todos tiene que ser un régimen de libre convivencia política abierto a todos los españoles - y cuando

afirmo esto lo hago pensando no sólo en la izquierda y en la conveniencia de legalizar el Partido

Comunista -, sino en la necesidad de no incurrir en un viejo error en que se ha incidido en otras

ocasiones, de negar el derecho a la vida política democrática a los que han venido participando en la

política franquista. Es imprescindible superar de una vez por todas la dicotomía de dos Españas

irreconciliables. Por tanto, entiendo que, lejos de hostigar al límite a esa alianza, se debe buscar la natural

integración de lo que pueda representar dentro del sistema democrático. De otra parte, se sitúa la

alternativa del Centro Democrático, que con los necesarios reajustes puede cuajar en una gran operación,

que busque llenar ese desierto civil que antes mencioné, reconociendo con sinceridad los partidos po-

líticos que lo integran, que en este momento sería imposible que uno solo de ellos pudiera alcanzar el

grado de respaldo electoral que es preciso ambicionar si se pretende conseguir una mayoría coherente a la

hora de hacer algo tan trascendente como es un nuevo orden constitucional, y para ofrecer al país un

gobierno estable en momento tan difícil, sobre todo en cuanto a la problemática económica, que es más

grave de lo que muchos españoles hoy piensan. Desde mi punto de vista, el centro debe ser una gran

operación de posposición de lo que es secundario, entre los demócratas del centro derecha y del centro

izquierda para aunarnos en el gran esfuerzo de dar un brinco gigantesco para alcanzar el columpio de la

democracia en el momento difícil del tránsito. A la izquierda del Centro Democrático se sitúan los

diversos partidos socialistas. Esta condición de colindantes me parece importante. No deja de ser

significativo que el sector más moderado del PSOE (con Boyer al frente) haya creído necesario, al no

coincidir con ciertas posiciones radicales de su viejo partido, venir a engrosar las filas del Centro

Democrático y no de una teorética posición de centro izquierda, porque no existe realmente posibilidad de

un espacio político intermedio en las actuales circunstancias. Otra cosa es el que el campo socialista hoy

se encuentre fragmentado, lo que electoralmente quizá favorezca al Centro Democrático, aunque los

hombres del centro somos los primeros en lamentar tales divisiones, puesto que entendemos que para

consolidar la democracia en nuestro país hace falta un gran partido socialista democrático, que desempeñe

el papel que han asumido los partidos socialistas de Europa. Y a la Izquierda del socialismo democrático

tiene que estar legalizado con plenitud de derechos un Partido Comunista, de cuyos postulados yo estoy

muy lejos, pero al que deseo combatir electoralmente sin que se arrope con la aureola de la persecución y

el martirologio.

¿Dificultades para la unificación en el Centro Democrático?

- Nosotros intentamos hace pocos meses llevar a cabo tina aproximación de todas las fuerzas demócratas

cristianas. Sobre todo, nuestro presidente. Fernando Álvarez de Miranda, gritó en el vacío hasta la

sociedad que era imprescindible el entendimiento, desde Joaquín Ruiz Giménez hasta los demócratas

cristianos que militan en el seno de la UDE. pasando por Gil-Robles y por nuestro mismo partido y por

cuantos pudieran calificarse de demócratas cristianos. La operación fue imposible por razones que

trascendieron en la prensa, por oposiciones e incomprensiones que se hicieron publicas y que para mí

sería doloroso reproducir ahora, pero respecto de las cuales tenemos tranquilidad de conciencia de no

haber echado una sola china al giro de la carreta de la unión, sino de haber impulsado hasta el máximo ese

proceso unificador. Pero la semilla de la unión de la Democracia Cristiana quedó esparcida... Cuando

resultó difícil esa unión, al menos en el corto espacio de tiempo que teníamos ante nosotros, ante unas

elecciones que si no convocadas están al menos anunciadas, creímos que el rol histórico de la Democracia

Cristiana al término de la segunda guerra mundial tendríamos que llevarlo a cabo en el seno de una gran

coalición de centro, en la que podíamos coincidir con liberales y socialdemócratas, de los que, en

definitiva, nos separa muy poco, porque en toda Europa los demócratas cristianos de la derecha cada vez

se han ido encontrando más próximos de los planteamientos no liberales y los demócratas cristianos de la

izquierda cada vez se han venido sintiendo más cerca de los postulados de la social democracia. Ha

habido en estos últimos lustros en Europa un gran acercamiento de posiciones programáticas por parte de

todas estas fuerzas y, por tanto, nos parecía positivo para el país comprometernos en la creación de esa

gran coalición. La dimisión de Gil-Robles en FPD quizá facilite el camino para la presencia de toda la

Democracia Cristiana en una coalición de centro. En el PPDC lo deseamos de todo corazón. Por otra

parte, mucho tiempo que perder no tenemos.

Arbitro de las elecciones

- ¿Por dónde va ahora mismo el pueblo español, quién debe o quién puede ser el arbitro de las elecciones

y qué puede pasar en este país a raíz de unas elecciones auténticamente libres ?

- Yo eres que el pueblo español ha respirado profundamente en estos últimos meses al ver que podía

evadirse del callejón al que prácticamente les estaba situando el segundo Gobierno del presidente Arias, y

que se le ofrecía una operación de tránsito sin traumas, que, como es lógico, el pueblo ha deseado en

profundidad en todo momento. El eslogan de la ruptura fue un eslogan desafortunado (los hombres que

hoy estamos en el Partido Popular Demócrata Cristiano nunca postulamos la ruptura), pero, a su vez, es

un pueblo que ha aspirado siempre, y aspira ahora, a que ese tránsito no sea hacia fórmulas de sucedáneos

democráticos, hacia pseudodemocracias, hacia fórmulas de pseudolihertad, pseudojusticia y

pseudosolidaridad, y si hacia una auténtica democracia de corte occidental. Es decir, hacia una

democracia sin apellidos, que es la que corresponde a un pueblo maduro y moderno como es hoy día el

pueblo español. Creo que nuestro pueblo hoy empieza a vislumbrar, al final de un camino no muy largo,

la posibilidad de alcanzar ese sistema político. El pueblo español aspira a ello y va a hacer todo lo posible

para que se haga realidad. El problema del arbitro de las elecciones es de difícil contestación. Yo no sé si

unas elecciones precisan de otro arbitro que de unas imparciales juntas del censo, pero sí de unas reglas

rigurosas que garanticen la libertad de expresión en la campaña electoral, el secreto en la emisión «leí

voto y eviten el fraude en el recuerdo; pero, más que arbitro, hace falta que el pueblo asuma el

protagonismo de hacer oír su voz. Aún estamos deformados por las consultas electorales del franquismo,

en que las elecciones eran organizadas para la minoría de votantes que acudía a las urnas por unos

gobiernos que organizaban lo que no era sino una pretensión de legitimación de una clase política que, en

realidad, accedía al poder por resortes distintos de tales consultas. Sin embargo, estos meses no han

permitido el grado de organización de los diversos partidos, que es imprescindible para algo tan

consustancial para la democracia pluralista como son unas elecciones competitivas. Los partidos acudirán

a las elecciones con un nivel de organización mínimo y pensando que, como ha ocurrido en otros

momentos de la historia, será después de las elecciones cuando, en un auténtico clima de libertad política,

se puedan acabar de organizar unos, mientras desaparecerán otros. En estas elecciones van a acudir en

muchos casos cuasi partidos, ello puede significar un alto grado de influencia de las autoridades locales y

provinciales y de una serle de resortes caciquiles de todo género, factores que pueden desempeñar un

papel importante a favor de Alianza Popular, que es quien más se beneficiará de esos resortes de poder

residual que. a escala provincial y local, detentan aún los hombres de Alianza Popular, y que el Gobierno

debe, respetando escrupulosamente las reglas del juego, neutralizar, so pena de ver cómo en gran parte de

la meseta esa infraestructura, a nivel del Movimiento, sindicato, Diputaciones, gobiernos civiles,

ayuntamientos y otros numerosos organismos públicos, le regala buena parte de la masa de. votos

flotantes a los aliados.

- Que tipo de política cree usted que deberían llevar a cabo en este país los hombres de Centro

Democrático ?

- Básicamente, tras la elección, la nueva clase política que debe surgir de las mismas ha de implantar un

nuevo estilo, el de adoptar decisiones democráticamente. De ello deberá el que edifiquemos y reforcemos

la democracia recién nacida. Pienso que es fundamental que sepamos crear un clima de participación

ciudadana para apuntalar los sentimientos de fidelidad y solidaridad de nuestra comunidad. Toda

dictadura se basa en la indiferencia de los más. pero ese apoliticismo puede constituirse de la noche a la

mañana en un poderoso caldo de cultivo de las actitudes simplistas y demagógicas. Por el contrario,

cuando los ciudadanos participan, aunque tan sólo sea a nivel local, en las cosas públicas, sus actitudes

tienden a hacerse más específicas y más relacionadas con sus intereses reales, aunque sean limitadas. Sus

intenciones son cada vez más realistas, más racionales y más estables con las cuestiones generales, a la

par que más flexibles con las cuestiones prácticas. Sus preferencias políticas estarán, pues, mejor

protegidas contra la influencia de los fantaseadores y demagogos que surgen como por encanto al término

de toda dictadura, dando consignas y clisés repletos de carga sentimental. Robusteceremos,

definitivamente la nueva democracia cuando a nuestro pueblo se le informe ampliamente y se le dé la

posibilidad de emitir sus opiniones y participar en la resolución de los grandes problemas concretos que

tenemos ante nosotros, desde la sangrante realidad de nuestra agricultura, que durante todos estos lustros

ha sido la cenicienta olvidada de todos, hasta nuestra cara Seguridad Social, desdichadamente repleta de

insuficiencias y vicios de todo género, pasando por un seguro de desempleo que afronte con todo el rigor

que la gravedad de las actuales circunstancias exigen las cifras de paro que están engrosando día a día

entre nosotros, o por los mil problemas de nuestra educación, por citar tan sólo algunos ejemplos de los

muchos problemas a abordar democráticamente que constituyen el reto al que han de dar respuesta los

nuevos políticos que salgan de las elecciones.

Juan de la Cruz Gutiérrez Gómez

(Fotografías Emilio Podo Guineo.)

3-V-1977

Pág. 13 YA

 

< Volver