Autor: Cavero, José. 
   Una Democracia Cristiana para España  :   
 Las veinte deces. 
 Arriba.    01/12/1976.  Página: ?,7. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

UNA DEMOCRACIA CRISTIANA PARA ESPAÑA por José María GIL-ROBLES y GIL DELGADO

LAS VEINTE «DECES»

LA unión de todos los grupos socialistas, la unión de todos los grupos socialdemócratas, la unión,

también, de todos los grupos demócratacristianos, ha venido siendo solicitada —desde dentro— por las

voces más diversas. Sin ir más lejos, Javier Tusell la pedía el pasado domingo en el diario «YA» —

«Unidad de la Democracia Cristiana, ya»—, siguiendo, en la misma invitación, a otra serie de firmas: la

de Gil-Robles, la de Ortega y Díaz Ambrona, la de Alvarez Miranda... Un par de días antes, en «El

Noticiero Universal», era otro destacado dirigente —como todos los anteriores mencionados última,

mente— de la misma ideología, Pau Miserachs Sala, quien urgía: «Demócratacristianos, a unirse.»

Pero lo cierto es que no terminamos de asistir a ninguna especie de paso, en este sentido, por mucha

voluntad que parece haber por parte de todos. Sí se registró, se asegura, algún avance, pero en forma de

rechazo por razón de la adhesión de Silva Muñoz a la Alianza Popular. Su consiguiente salida de UDE

(Unión Democrática Española) parece que facilitó bastante las cosas en orden a una aproximación de este

grupo con los integrantes del Equipo.

A su vez el Equipo —también merced a su comparecencia pública, el pasado lunes, ante el Presidente del

Gobierno, se viene manifestando como el núcleo más denso y sin grietas de entre los numerosos bloques

«decé». Parece haber superado las anteriores escisiones registradas en su seno, particularmente por razón

de su compromiso con Coordinación Democrática.

Entre tanto, ramas de este mismo Equipo Demócrata Cristiano del Estado Español, como la que dio a luz

Fernando Alvarez Miranda, parecen ir consiguiendo carácter y estructura propios.

Pero todavía hay más, bastantes grupos más, que reivindican para sí, si no las homologaciones con sus

semejantes, ideológica, mente, de Alemania Federal, o de Italia, o de Venezuela, y alguna otra República

sudamericana, sí esa misma denominación y alguna de esas ambicionadas siglas «decé» a las que las

encuestas de opinión prometen éxitos electorales.

Ahora mismo, probablemente, se puede asegurar con poco margen de error que junto con los grupos de la

ultraizquierda, y, acaso, con los grupos o grupúsculos autodenominados falangistas, en ningún otro sector

ideo lógico podrá advertirse mayor abundancia de núcleos independientes. Ya de por sí los mismos

integrantes del Equipo actúan cada uno de ellos independientemente, salvo en ocasiones excepcionales.

La presencia o ausencia de los trabajos de Coordinación Democrática fue una buena muestra. Y el

propósito, largamente acariciado, pero hasta nuestros días inconcluso, de unir las fuerzas de la FDP gil-

roblista y de la ID ruizgimenista, es otro deseo que no ha llegado a más.

¿Cuántas democracias cristianas existen, y cuál es la más poderosa? Como en muchas otras cuestiones de

la vida política nacional, la respuesta está en las urnas. Pero es posible hacer una enumeración, o siquiera

intentarla, en la seguridad de que la lista no saldrá magra:

Equipo Democristiano del Estado Español

• Izquierda Democrática, de Joaquín Ruiz Giménez.

• Federación Popular Democrática, de José María Gil-Robles.

• Unió Demócrata de Catalunya, de Antón Canyellas.

• Partido Nacionalista Vasco, de Juan Ajuriaguerra.

• Partido Demócrata del País Valencia, de Ruiz Moneabal.

• Partido Popular Gallego, de Isla y García Agudín.

Completamente legalizados

• UDE (Unión Democrática Española), de Monreal Luque-Osorio.

• UC (Unió Catalana), rama catalana de UDE que encabeza Udina Martorell

Futurible Partido Confederal de la Democracia Cristiana (según Miserachs)

Democracia Cristiana Navarra.

Alianza Democrática Aragonesa.

Democracia Social Cristiana de Catalunya (del propio Miserachs).

Partido Popular Canario.

Alianza Popular Regional Valenciana.

Partido Social Andaluz.

Partido Popular de Extremadura.

Concurrencia Democrática Balear.

Partido Popular Demócrata Cristiano (de Fernando Alvarez de Miranda).

• UDC (Unión Demócrata Cristiana), de Barros de Lis (en Zaragoza, particularmente).

Pues ni siquiera esta veintena de siglas son suficientes. Porque raíces o significaciones más o menos

claramente democristianas, existen en otros grupos aún no consignados. Tal es el caso del Partido

Popular, recientemente presentado a la opinión pública por dos ex Ministros, Pío Cabanillas y José María

de Areilza, pero que ya había sido legalizado plenamente a instancias —como primer firmante de Juan

Antonio Ortega y Díaz Ambrona en el PP se han albergado los tácitos supervivientes» que aún no habían

hallado acomodo, bien en la UDE reestructurada, bien en compañía de algunos miembros efe FEDISA en

el grupo inicial de Fraga Iribarne, o bien —que también ha sido otra salida para este conglomerado de

intelectuales— en el bloque de partidos integrados en la Federación de Partidos Socialdemócratas. Todas

estas salidas, consiguientemente —la de Reforma Democrática, por su incardinación en Alianza Popular,

excluida—, son las que perece discutirse en estos momentos el PP de cara a las alianzas electorales. Y lo

propio ocurre con UDE, que estaría, según las últimas informaciones, negociando a dos bandas: con el

Equipo, de un lado, y con el Partido Popular, de otro.

¿Qué divide a estas "veinte decés"? En alguna forma, sus homologaciones exteriores. Cuando menos,

diferencian a unos de otros grupos. Su colaboración, en uno u otro momento, con el Franquismo, también

ha venido siendo esgrimida contra determinados grupos. Pero parece empezar a ser ésta una razón

superada y ya insuficiente. En fin, el izquierdismo o derechismo de cada cual, la idelogia de cada grupo,

debieran ser las auténticas diferenciaciones. Pero parecen serlo menos. Rara vez se ha expuesto, por cada

partido decé sus propósitos, programas, proyectos de gobierno. Muchas menos que el deseo y la

esperanza de una sola y grande «decé».

José CAVERO

 

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