Autor: J. L. O.. 
 Don Alberto Ballarín Marcial presentó los objetivos de la asociación regionalista agraria. 
 ARA no es el ala agrarista de la Democracia Cristiana     
 
 Informaciones.    10/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DON ALBERTO BALLARIN MARCIAL PRESENTO LOS OBJETIVOS DE LA ASOCIACIÓN

REGIONALISTA AGRARIA

«A.R.A. no es el ala agrarista de la Democracia Cristiana»

MADRID, 10 (INFORMACIONES, por J. L. O). NO se podrá hacer ninguna reforma agraria mientras no

exista un motor político de base democrática», dijo ayer don Alberto Bailarín Marcial, ex presidente del

IRYDA y notario en ejercicio, en una rueda de Prensa convocada para hacer públicos los objetivos de la

Asociación Regionalista Agraria (A.R.A.) y su primera asamblea nacional, en la que se aprobarán los

Estatutos y se ofrecerá «un programa de política agraria para el futuro que, en un contexto democrático,

sea coherente, sugestivo y posible».

Esta Asamblea se celebrará en Madrid durante los días 11 y 12 de noviembre próximos, en el salón de

actos del Montepío Comercial e Industrial. Representando a los 5.000 socios de A.R.A. asistirán más de

200 delegados de todas las provincias españolas y alrededor de 50 invitados, entre los que figuran

representantes de la F.N.S.E.A. francesa, la N.F.U inglesa y, posiblemente, representantes de paralelas

organizaciones profesionales agrarias de Alemania e Italia.

El señor Bailarín Marcial primer promotor, comenzó afirmando que «A.R.A. no es un partido político

contra lo que puedan creer algunos. No es tampoco el ala agrarista de la Democracia Cristiana. Esta es

una organización profesional, apolítica, que tiene como fin la defensa de profesional agrario». Explicó el

señor Bailarín — acompañando por los miembros de la Junta de Promotores de A.R.A.—, que el 90 por

100 de esta organización se nutre de pequeños y medianos empresarios agrícolas, junto a técnicos y

trabajadores del campo que no sean productores por cuenta ajena. «El campesino —se dijo— está

decepcionado y ha visto cómo el país tomaba como base de des arrollo la industria. El campo no ha

tenido nunca peso político en la Administración. Sin embargo —dijo el promotor don Félix Pérez y Pérez,

que pertenecen a la asociación política A.N.E.P.A.—. el país sólo tiene una salvación: el campo, que ha

sido olvidado.»

Al referirse a la reforma agraria, el señor Ballarín dijo que era uno de los criterios inspiradores de A.R.A.

«pero que no podemos plantear demagógicamente». «En realidad —añadió— nos preocupa el problema

de la redistribución agraria, la democratización de la propiedad agraria.» Sobre este tema, los

promotores de A.R.A. entienden que existen en España tres posiciones: la de la oligarquía terrateniente,

«que entiende que no es necesaria la reforma agraria, sino la reforma fiscal». Otra postura sería —según

don Alberto Ballarín— la que se contiene en los programas de los grupos radicales de izquierda, es decir,

la colectivización. En este sentido, don Alberto Ballarín afirmó que la postura de don Ramón Tamales.

(P.C.E.) expuesta en sus obras, es «utópica y celestial». «Creer que en España —añadió— se pueden

formar 32.000 «koljoses» es pedir la Luna y, además, para conseguirlo, habría que utilizar métodos

estalinianos.» Sobre el modelo socialista, comentó: «Se limitan a hablar de autogestión en términos

generales». De don José Ramón Lasuén (socialdemócrata) di-1o que pretendía «convertir en

usufructuarios a los pequeños propietarios». «Eso —añadió— es desconocer la psicología del campesino

y del campo. Son soluciones más radicales que las polacas o yugoslavas».

Los representantes de A.R.A. se mostraron partidarios de una «tercera opción», realista, europea y

equi1ibrada», que consiste en «redistribuir la propiedad agraria». «Hay que ser rigurosos —dijeron— con

el latifundio, sobre todo en sus fincas no cultivadas o mal explotadas. Contra el minifundio (un millón y

medio de fincas con menos de cinco hectáreas) propiciamos un Fondo Nacional de Tierras basado en la

compra o arriendo de fincas y explotaciones insuficientes.» «Hay un tercer problema —añadieron— que

es, en la España húmeda, los depósitos comunales de tierras no cultivadas.»

Junto a don Alberto Ballarín Marcial —notario y empresario agrícola— asistieron los siguientes

miembros de la Junta de Promotores de A.R.A: don Federico Muñoz Duran —ingeniero agrónomo—,

don Félix Pérez y Pérez —catedrático de Veterinaria y procurador en Cortes, don José Luis Luque —

ingeniero agrónomo y procurador familiar por Cáceres—, don José Luis Leirado —ingeniero técnico

agrícola—, don Carlos Cavero —economista—, don Salvador Grau Fernández —abogado, experto

forestal, experto de la F.A.O.— y don Antonio Herreros —ingeniero agrónomo. El órgano de expresión

de A.R.A. es la revista «Ferias, Mercados y Mataderos».

 

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