Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Sesión de la tarde. Exhaustiva sesión en el Congreso. 
 Orden Público, primer problema  :   
 Martín Villa: Aislar el terrorismo del contexto del orden público. Fraga: aún estamos a tiempo de evitar lo peor, pero queda mucho.. 
 ABC.    09/11/1978.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EXHAUSTIVA SESIÓN EN EL CONGRESO

ORDEN PUBLICO, PRIMER PROBLEMA

MARTÍN VILL: «Aislar el terrorismo del contexto del orden publico»

FRAGA: «Aún estamos a tiempo de evitar lo peor, pero no queda mucho»

MADRID. (De nuestro redactor en las Cortés, Herminio Pérez Fernández.)

«La sesión de hoy va a abordar un tema vital para la sociedad española y candente ante la opinión

pública... Hoy vamos a hablar, por fin, del orden público.-» Así inició ayer, a las cinco y veinte de la

tarde —en medio de una expectación inusitada— su intervención ante el pleno del Congreso de los

Diputados, el líder de Alianza Popular, don Manuel Fraga Iribarne. Había llegado, efectivamente, tras una

serie de aplazamientos duramente criticados, la hora de abordar el deseado debate sobre orden público y

terrorismo.

El interés excepcional despertado por esto Pleno se reflejaba no sólo en los escaños del hemiciclo, sino

también, y especialmente, en las tribunas reservadas al público, que invadió todos (os espacios libres,

incluso los reservados a los invitados de honor y a los medios informativos.

La intervención de Fraga duró exactamente cincuenta minutos. Fue brillante, exhaustiva, Impresionante.

En oirás páginas de este número recogemos sus puntos más sobresalientes. Se notaba el esfuerzo del líder

de A. P. para contener su tono y su ademán. Consciente de la delicadeza, de la importancia, de la

gravedad del tema, parecía que pretendiera atenuar todo patetismo, todo tipo de exaltaciones o de

apasionamientos.

Sin embargo, sus palabras encerraban tañía trascendencia, que en torno a ellas se hizo el silencio más

espeso y expectante, sólo turbado por ligeros murmullos en una única ocasión. Fraga fue escuchado no

sólo con la atención y el interés que siempre despiertan sus intervenciones, sino con una creciente y

evidente expectación, porque su análisis documentadísimo de la situación actual en materia de orden

público y terrorismo estuvo lleno de afirmaciones graves, rotundas, preocupantes.

DIMISIÓN DE LETAMENDIA

Una ligera alusión del señor Fraga Iribarne al señor Letamendía —concretamente a la presencia de este

último en un Congreso de H. A. S. I., apoyada oficialmente por E.T.A.— permitió al diputado abertzale

pedir inmediatamente la palabra.

El presidente del Congreso, señor Alvarez de Miranda, se la concedió exclusivamente para alusiones, Y el

señor Letamendía sorprendió, una vez más al Congreso, manifestando que como en lo sucesivo sólo

podrá hablar cuando el señor Fraga le dirija alusiones y no quiere ser «convidado de piedra», prefería

presentar, en ese momento, su dimisión como diputado. No hubo sorpresas, ni siquiera murmullos.

Durante una hora y diez minutos habló luego el ministro de la Gobernación, señor Martín Villa. Si et

señor Fraga había puesto en su análisis pasión y fuego contenidos, el ministro —de acuerdo con su

costumbre o con su temperamento— puso sosiego, serenidad y mesura. Pero si en la voz de Fraga el tema

del orden público se hacia candente, acuciante, vital, en la del ministro perdía fuego e interés, se diluía en

una salmodia excesivamente dilatada y monocorde, hasta dar la impresión de que ambos oradores

trataban sobra temas distintos.

El público de las tribunas e incluso algunos diputados que siguieron las palabras de Fraga en medio de un

silencio expectante, se mostraron luego distraídos, pese a que el ministro estaba diciendo también —

lógicamente— cosas muy importantes, sobre todo en cuanto a tas decisiones que el Gobierno ha de

adoptar frente a lo: problemas del orden público y del terrorismo. Acaso esta apreciación, que parece una

critica a un defecto, pudiera ser también un elogio, porque no deja de tener mérito que la oratoria del mi-

nistro del Interior actúe como colchón amortiguador frente a momentos de tensiones trascendentes.

LOS QUINCE PUNTOS DEL P. N. V.

Tras el discurso del ministro del Interior, que fue aplaudido en los escaños de U. C. D., el presidente del

Congreso concedió la palabra a los portavoces de los grupos parlamentarios. El representante del Partido

Nacionalista Vasco señor Cuerda Montoya fue el primero en ocupar el podio de los oradores. En su larga

exposición trató de justificar el clima de reivindicaciones que, desde hace siglo y medio, existe en el País

Vasco, para terminar con la presentación de quince puntos —opuestos a los famosos quince puntos

desconocidos del Gobierno para luchar contra el terrorismo— que el P. N. V. ofrece como respuesta para

la pacificación del País Vasco, que pasa por una serie de resoluciones que eJ pueblo puede respaldar —

dijo— porque satisfacen sus libertades.

 

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