Autor: Quintá Sadurní, Alfonso. 
   Manuel de Sárraga, designado secretario general de Centristas de Cataluña     
 
 El País.    13/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL PAÍS, jueves 13 de noviembre de 1980

Manuel de Sárraga, designado secretario general de Centristas de Cataluña

ALFONS QUINTA, Barcelona

En un intento de impedir la sustitución de Antón Cañellas por Eduardo Punset, el «comité ejecutivo

nacional» (de Cataluña) de Centristas de Cataluña-UCD designó secretario general de dicha organización

catalana del partido del Gobierno a Manuel de Sárraga, y vicepresidente, a José María Mesa Parra. La

operación es vista con suspicacias por Rafael Calvo Ortega y con sentimientos aún peores por parte de

Punset.

Antón Cañellas es presidente de la organización catalana desde el congreso de Gerona, que tuvo efecto en

diciembre del pasado año. Pleró, pese al tiempo transcurrido desde entonces, no se había cubierto la

secretaría general ni la vicepresidencia. En aquel entonces, Punset no residía en Cataluña y, por tanto, no

pertenecía a la organización centrista catalana, pese a ser ya de UCD. Punset resultó elegido presidente

provincial de Barcelona el pasado 25 de octubre. Con motivo de la celebración de la asamblea provincial

que elegió a Punset, se apreció perfectamente la debilidad política de.Cañellas, acusado, entre otras cosas,

de un muy mal funcionamiento del partido.

En dicha asamblea provincial, Punset aceptó, en un último momento, la inclusión de Mesa Parra en su

candidatura. Los seguidores de Punset ven ahora aquella inclusión como un error sin el cual rio hubiese

sido posible la actual maniobra de Cañellas, que puede contar, gracias a Mesa, con un representante de la

dirección provincial de Barcelona. Mesa fue un hombre de Martín Villa, pero hoy ya no le es aplicable tal

condición. Tanto el acceso de Mesa a la presidencia como el de Sárraga a la secretaría general tuvieron

efecto en el curso de una reunión del mencionado «comité ejecutivo nacional», convocada por Cañellas, y

en la que estaban ausentes tanto Punset —presidente por Barcelona— como José Coderch (gobernador

civil de Barcelona y presidente de los centristas en la provincia de Gerona) y José María Ollé, con

idéntico cargo dentro del partido, en Tarragona. Cañellas logró que a partir de ahora los antiguos

ministros —hasta ahora eran sólo los antiguos consejeros de la Generalidad— pasen a ser miembros del

mencionado consejo. De este modo pasan a incorporarse al mismo no sólo Punset, sino también Manuel

Jiménez de Parga cuando pase a residir en Barcelona.

Manuel de Sárraga es también el presidente de los centristas de Lérida. Sárraga se ha caracterizado por

sostener posturas muy independientes y de notable éspectacularidad verbal, Con ello, Sárraga se sitúa

dentro de una línea de actuación qué caracterizó y caracteriza a gran número de políticos leridanos de

diversas opciones políticas. Su interés por los enfoques genérales queda muy en un segundo lugar tras las

consideraciones electorales de orden local.

Esta clara confrontación entre Cañellas y Punset, que sitúa a un ministro del Gobierno central detrás de

Can ¿ellas dentro del partido, tiene efecto en un momento en que, según fuentes centristas, también

gubernamentales, hay el claro deseo de potenciar UCD a nivel catalán. En efecto, las dudas respecto a la

supervivencia o no del partido, después del acceso a la presidencia de la Generalidad de Pujol, han

quedado definitivamente superadas.

"Hemos sido poco beligerantes, pero esto se acabó"

Las fuentes indicaron que tras el nombramiento dé Meliá, como el délos nuevos gobernadores de

Barcelona y Lérida, debe ser considerado prioritariamente desde este enfoque. «Ir hacia una coordinación

estrecha con Pujol», afirmó una fuente, «sería el mejor camino para dar votos a Esquerra». Nosotros

hemos de jugar a partir de ahora un papel muy parecido al que desempeña tan provechosamente para ella

Esquerra, en el sentido de obligar a Pujol a marcar determinadas pautas. Hasta ahora hemos sido muy

poco beligerantes, pero es tose acabó».

No obstante, este deseo de beligerancia está en contradicción con la muy precaria situación económica del

centrismo catalán, amenazado incluso de desahucio por vía judicial respecto a su sede central de

Barcelona. Otros datos de detalle también apuntan hacia su mala situación económica. Por ello, los

intentos de supervivencia política de Cañellas pueden ser claramente frenados desde los gobiernos civiles

y, desde luego, desde la dirección estatal de UCD.

Esta beligerancia respecto a Pujol tiene lugar cuando éste se encuentra también hostigado, siempre desde

su derecha, por el pequeño partido democristiano Unió Democrática Catalunya, que forma coalición con

el de Pujol.

 

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