Urge una ley para los servicios de inteligencia     
 
 Diario 16.    14/01/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Urge una ley para los servicios de inteligencia

El ex comandante Julio Busquets señala en este artículo la urgencia de una ley para los servicios de

inteligencia, al hilo del conflicto surgido entre los Ministerios de Interior y Defensa por la presunta

vigilancia que se ejercía sobre el juez Varón Cobos. Entre los fines y competencias de la ley que

propugna, el diputado socialista señala que hay que acabar con los sectores tabúes cuando se sospecha

que. alguno de sus miembros conspira contra la democracia.

Aunque desde los tiempos inmemoriales los Ejércitos han procurado conseguir información sobre sus

potenciales enemigos y al mismo tiempo. evitar que estos; a través de sus espías, la poseyesen sobre ellos;

en los tiempos modernos, el espectacular desarrollo de la tecnología, y más concretamente de la

electrónica y la informática y, por otra parte, la aparición de la subversión interior (terrorismo, etcétera),

han dado a los servicios de información mayor auge, gran poder fáctíco y especial importancia.

Este gran poder que detentan los actuales servicios de inteligencia hace que su tarea no deba ser

desarrollada en una forma libre, e incontrolada, pues ello´ entrañaría un riesgo para la democracia. Por

ejemplo, si el Gobierno utilizase los servicios - de inteligencia para controlar a la oposición legal.

A esté problema, general de todos los países, se une en el nuestro el hecho de qué estos servicios se,

crearon o se desarrollaron precisamente durante el anterior régimen político, de contenido antitético al

actual, lo que posiblemente los, vició en. su origen en- alguna medida ya que, ni los organigramas o

dependencias estructurales, ni las pautas de conducta de los agentes son las mismas en una democracia

que en una dictadura.

Para no desviarse

En consecuencia, resulta urgente desarrollar una ley en la que se trate de esta actividad —y así lo han

hecho otros países de Occidente, y. recientemente Italia—, a fin de tutelarla e impedir que un servicio que

existe para defender un Estado de derecho pueda desviarse de sus propios fines. Y es,ta ley, en cuyo

proyecto creeemos, y que debería remitir el Gobierno a las Cortes lo antes posible, debería tratar, entre

otros, los siguientes temas:

La dependencia del servicio, que puede ser del jefe del Gobierno, del ministro de Presidencia, o del de

Defensa.´ El derecho internacional comparado ofrece múltiples ejemplos de los tres tipos, aunque cada

vez parece perfilarse más la tendencia a depender directamente del jefe del Gobierno, dada la gran

importancia de estos servicios.

La forma de elegir a sus máximos dirigentes, los cuales deben reunir ciertas condiciones personales, entre

las que destacaría la frialdad, la ecuanimidad, la prudencial la sensatez y sobre todo una acendrada

conciencia democrática, demostrada a lo largo de su vida, que sea garantía de que no usarán su gran poder

para su propio beneficio ni el de su propio, partido, fracción o cuerpo funcionarial.

En mi opinión, estos dirigentes deberían ser elegidos por el Congreso, en forma consensuada, al modo de

los miembros del Tribunal Constitucional, del defensor del pueblo o del consejo director de RTVE,. ya

que su tarea sólo tiene razón de ser si se hace por encima de los partidos, grupo o instituciones y pensando

en el bien de España; o sea, en el bien de todos los españoles, que se han dado a sí mismos una

Constitución democrática.

Profesionales

El reclutamiento de los miembros del servicio.

¿Deben ser policías?, ¿deben ser militares?, ¿no deben ser ni una cosa ni otra...? Creo que lo lógico sería

nutrir al CESID con miembros de variadas procedencias, de tal forma que se pudiesen sumar distintas

experiencias y conocimientos para así enriquecer el acerbo común del servicio. Ahora bien, los que

pasasen al Cuerpo deberían profesionalizarse, pues lo que no tiene sentido es que (tal como ocurre ahora

en el CESID) no tenga sus propios profesionales y esté formado por un personal prestado por las Fuerzas

Armadas o los Cuerpos de Seguridad y por otro personal contratado que, según mis noticias, carece de

retiro y. de los derechos que en general .tiene cualquier funcionario..

O Los fines y competencias del servicio, a fin de que no existan sectores tabúes para el mismo; como

ocurría con los militares hasta poco después del 23-F o como se pretende ocurra ahora con los jueces a los

que hay que vigilar, como a cualquier ciudadano, cuando se sospecha que conspiran contra la democracia,

pues no se puede alegar la independencia del poder judicial para facilitar la tarea de quienes pretenden la

destrucción de la democracia.

Tarea peligrosa

El Estatuto Jurídico y la protección legal que se debería dar a los agentes del servicio. Porque hay que

decir claramente que trabajar en un servicio de inteligencia, contra terroristas y golpistas y en defensa de

la España constitucional, es una tarea peligrosa, que requiere grandes dosis de valor y serenidad,

generosidad y patriotismo.

Por ello, los servicios de inteligencia deben tener la protección del Estado y sus miembros el afecto y el

respeto de los ciudadanos, que deben ser conscientes de que gracias a sus esfuerzos y sacrificios, los

ciudadanos vivimos en paz y con seguridad. Ser agente o colaborador de los servicios de inteligencia debe

ser un motivo de orgullo y satisfacción para todo ciudadano.

 

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