Dos versiones sobre tres profesores despedidos  :   
 Son militantes de FETE-UGT y ésta los defiende. 
 Ya.    12/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Dos versiones sobre tres profesores despedidos

Son militantes de FETE-UGT y ésta los defiende

La FETE-UGT ha difundido un comunicado en el que protesta por el despido de tres de sus militantes:

don Juan Manuel de la Torre Acosta, despedido del colegio de San Agustín, de Madrid; don Juan Antonio

de Vicente Mateu y don José Frutos Lorca, despedidos del colegio de la Merced, de los maristas de

Murcia. La nota de la central sindiral dice que los motivos de los despidos han sido: ,en el primer caso,

"rigidez en las evaluaciones y disconformidad del centro con el número de suspensos"; en el segundo,

"faltad e espíritu marisca", y en el tercero, "abandono de curso por incorporación al servicio militar e

indumentaria inadecuada". Subraya la central que los despidos se han producido en vísperas de las

elecciones sindicales y que los tres despedidos gozaban de gran prestigio en sus respectivos centros y con

seguridad iban a salir elegidos representantes de sus compañeros.

Nos hemos puesto al habla con el citado colegio de los maristas de Murcia. Allí hemos obtenido los

siguientes datos: don Juan Antonio de Vicente Mateu fue despedido en junio de 1977; motivo: no era

capaz de conseguir un mínimo rendimiento de sus alumnos (el citado colegio es mixto e imparte COU);

hubo numerosas protestas de las familias por esa causa; se avisó varias veces al profesor y, finalmente, se

le despidió por incompetencia, dice el centro.

Don José Frutos Lorca, según la versión del colegio, junto con varios compañeros, tenía pendiente

cumplir el servicio militar. El curso pasado, en conversaciones con la dirección, había quedado en

resolver ese tema de modo que no tuviera que empezar el curso y 1uego abandonarlo en su mitad, para no

perjudicar a los alumnos; sin embargo, recientemente alegó no haber conseguido prórroga, sin aportar

ningún comprobante, lo que hizo necesario cambiar de profesor ahora; el centro se siente engañado, ya

que otro profesor, en iguales circunstancias, ha obtenido normalmente la prórroga para empezar el

servicio militar en julio o septiembre y no ocasionar trastornos evitables. En cuanto a la indumentaria—

dice el centro—. la carta de despido no la menciona; habla, sí, de modales inadecuados; concretamente

nos ha explicado que se trataba de su vocabulario ante los alumnos, que motivó quejas de las familias:

escás se han quejado también de que, en la segunda evaluación, este profesor suspendió en proporción

semejante a lo hecho en la primera, y que prestaba gran atención al grupo de alumnos más listos, con

despreocupación por los demás, a pesar de ser clases reducidas. El centro atestigua, asimismo, que su

contacto con el colegio se limitaba a dar la clase, sin más contactos o actividades de educador.

Finalmente, medios que hemos consultado en relación con el caso de Madrid, refieren que el problema ya

existía desde hace dos años; que la Junta de Padres de Familia, concretamente el presidente,, presentó las

quejas sobre dicho profesor, que suspendía reiteradamente a cerca de un 90 por 100 de sus alumnos, que

no podían seguir adelante y terminar el nivel educativo sólo por su materia en gran número, cosa que

tenía molestos incluso a otros profesores. Las mismas fuentes indican que no se trata de un problema

ideológico, como lo demuestra el hecho de que hay otros profesores, no despedidos, que estan en la

misma línea ideológica que el despedido.

 

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