Gobierno y enseñanza     
 
 Ya.    05/01/1978.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

GOBIERNO Y ENSEÑANZA

EL presidente Sudres ha sido muy concreto ante la comisión de padres de alumnos, organizadores de la

concentración en el Palacio de Deportes de Madrid: el Gobierno y la UCD defenderán la, libertad de

enseñanza, y no sólo a nivel teórico, sino a través de leyes adecuadas y de una financiación concreta. Este

gesto cabe interpretarlo como un elemento importante para una nueva época del ejercicio del poder en

España: UCD ganó los elecciones generales y, después de una etapa en que los pactos sobre graves

problemas nacionales parecían aconsejables, debe gobernar con firmesa y autoridad, que tanta falta hacen

al país, y con una. linea clara que responda a la voluntad y aspiraciones de los electores que le dieron su

voto y su confianza. Esto, dextie un punto de vista, político.

PENSANDO en el especifico problema de la enseñanza en Espa ña, desde nuestro punto de vista, el

Gobierno debe plantear claramente el problema desde un principio. No se trata, en efecto, de que cambien

algunas cosas para que nada cambie realmente. La enseñanza, a menos de veinticinco años del siglo XXI,

necesita cambios radicales. Precisamente, algunas de las posiciones de nuestros socialistas fallan, a

nuestro entender, porque suenan demasiado a siglo XIX. No debe entender el Gobierno tampoco que se

trata de defender los intereses de un sector de lu población. Se trata de configurar un nuevo sistema de

"libertad para todos"; porque eso, junto con una familia renovada a la altura de los nuevos tiempos, es un

valor esencial a la democracia, en la que debe haber un lugar en el sol para todas las opciones que

respeten las reglas de juego de una convivencia civilizada, que en 1978 (apenas nacido) pasa

ineludiblemente por una competencia científica suficiente y por una preparación que de verdad sirva a la

generación mas joven para desarrollar sus energías del mejor modo en un nuevo siglo, cuando alcancen la

edad adulta.

En ese sentido, nos suena a ancestral y pasada de moda la pre tensión de algunos grupos de reducir el

problema encolar a una instrumentalización de la institución escolar a determinados planteamientos de

sociedad o de partido. La escuela necesita renovaciones muy ´profundas, a tono con una sociedad

posindustrial, en un país en que, según voces autorizadas, no se han asimilado historicamente bien los

consecuencias de la revolución burguesa, ni de la sociedad de consumo, cuándo ya la totalidad del mundo

lucha por superar la alternativa de la revolución marxista. Y nosotros creemos firmemente que esa gran

creatividad sólo puede ir perfilándose en un ámbito real de libertades y de participación de todos,

manteniendo con sinceridad la identidad de cada uno y respetando el ciclo natural de la evolución

auténtica de cada persona y cada grupo.

A un paso podemos estar de conseguir, de una buena ven, que si todas las escuelas, independientemente

de las iniciativas que las hayan hecho surgir, prestan un mismo servicio, todas tengan un mismo sistema

de financiación, para que, desde esa plataforma de justicia y de igual derecho de todos a la educación,

pueda actuar la fecundidad creadora de la libertad.

 

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