Autor: Terán Troyano, Manuel de. 
 Problemas de la educación actual. 
 La educación y los partidos políticos     
 
 Informaciones.    04/01/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

Problemas de la educación actual 8

La educación y los partidos políticos

[Por un error en la numeración de esta serie hemos saltado la publicación del capitulo número 8, que

ahora hacemos.]

Por Manuel DE TERAN TROYANO

TODAS las sociedades han utilizado la educación para la consecución de algún objetivo, en función del

cual la han organizado y la han orientado; la educación no se realiza ni transcurre sin unos objetivos y sin

una finalidad determinados, sin un porqué y sin un para qué, que la orienten y le el en sentido.

Al enfrentarnos con el hecho de la educación cabe partir de dos posturas distintas, de interpretarlo desde

dos enfoques, que pudieran aparecer como dos visiones diferentes e incluso distantes de una misma

realidad. Desde una de ellas, la educación es considerada en su perspectiva filosófica, moral y espiritual,

como un elemento fundamental del desarrollo y perfeccionamiento del individuo. Desde la otra

perspectiva, la educación se interpreta como el proceso organizado mediante el cual una sociedad

promueve la enseñanza y la instrucción de sus ciudadanos y la enfoca como un fenómeno político, social

y económico. La finalidad de la primera, que correspondería al enfoque de los pedagogos y de los

educadores, es el individuo educado; la finalidad de la segunda, cuyo enfoque correspondería a los

políticos, sociólogos y economistas, sería la sociedad educada. Constituyen dos interpretaciones ante una

misma realidad que indudablemente convergen y se complementan, que se condicionan mutuamente,

aunque en algunos casos puedan llegar a contraponerse y crear tensiones entre si.

En estos momentos la educación tiene planteados importantes problemas ante las dos vías. De una parte,

carece de una clara finalidad ante sus orientaciones; nuestra época no parece tener muy claro el ideal

educativo hacia el que orientarse y parece perdida entre las numerosas ideologías que se disputan el

terreno. Pero la importancia de las finalidades de la educación parece también haber disminuido, o al

menos quedar relegada, ante la importancia de los temas que se derivan de la otra interpretación, es decir,

por la importancia de los problemas sociales y económicos que la invaden y a los que es preciso atender

con prioridad: la cantidad de alumnos a educar, la extensión de la gratuidad, la organización de los

cuerpos docentes, los costos de la educación, y tantos otros, son problemas que acaparan la atención

general y que requieren urgente solución. Su incidencia política y social es mucho mayor y su resolución

condicionará las orientaciones y las finalidades del sistema; temas tales como la extensión de la

enseñanza al mayor número de individuos en el máximo de igualdad de condiciones ha de repercutir

indudablemente en los programas y en los contenidos; no es lo mismo acometer una enseñanaa elitista

para minorías orientada hacia la alta calidad intelectual, que hacer una enseñanza extensiva y uniforme

para muy diferentes niveles y ambientes sociales; la solución que se de a los problemas organizativos del

sistema (centralización, autonomías, estatificación, reconocimiento de la iniciativa privada, etc.) tendrá

evidente repercusión en los problemas de orden puramente educativo.

Por ello es fundamental que se vayan exponiendo y estructurando las bases sobre las que se pretende

asentar nuestro futuro sistema educativo. Las exposiciones o manifestaciones realizadas hasta ahora por

los diversos partidos políticos y por los diferentes grupos interesados en el tema nos parecen

fracmentarias, parciales y en general cortas de miras; el problema hay que plantearlo en toda su

dimensión y magnitud. Si vamos a empezar, y debemos hacerlo cuanto antes, a construir un nuevo orden

educativo para nuestro país, es preciso que cada partido, cada grupo interesado y relacionado con este

tema elabore, plantee y exponga sus objetivos, sus programas, su visión del sistema con toda amplitud,

sin confusionismo y sin parcialidades.

Y creemos que estas visiones o exposiciones deben contemplar una serie de aspectos y de contener una

serie de puntos mínimos que hoy están preocupando y acaparando la atención, y estos puntos podrían ser

los siguientes:

ASPECTOS SOCIALES:

— Atención a la demanda. Creación de puestos escolares.

— Prestaciones y ayudas a los alumnos (sanidad escolar, comedores, transportes ).

— Obligatoriedad. Niveles obligatorios y duración de los mismos.

— Gratuidad e igualdad de oportunidades.

— Di versificación de las modalidades de la enseñanza.

— Adecuación de Jas salidas del sistema a las necesidades de la sociedad.

— Organización, dirección y control de] sistema,

— Centralización, descentralización, niveles y grados de autonomía.

a los panaderos con el presi- una vía templada, con la apa- ñas "piezas" en cuya composi- lementos que

han hecho famo- diferencia de los tradicionales, de Luna creciente, sino que son píamente "croissants". Y

como ace a la cosa, la temida medi- a una rebaja en su precio, que su teórica inferioridad cultural, etica

económica al profesar de

LA EDUCACIÓN Y LOS PARTIDOS POLÍTICOS

(Viene de la pág. anterior.) ASPECTOS ADMINISTRATIVOS:

— Participación de municipios, corporaciones, empresas, etcétera.

— Organización de los cuerpos docentes.

ASPECTOS ECONÓMICOS:

— Financiación del sistema.

— Fuentes de recursos.

— Estudio de costos reales.

— Valoración de la energía privada.

ASPECTOS EDUCATIVOS:

— Orientación general de la enseñanza.

— Ciclos, niveles y modalidades.

— Obligatoriedad de algunas materias.

— Neutralidad o confesionalidad.

— Relación de las instituciones escolares con otras organizaciones.

Como resumen de todas las tendencias, procurando recoger y armonizar lo mejor de cada una, habrá de

construirse el nuevo orden educativo que interprete las aspiraciones y que sirva a las necesidades de la

sociedad. Es importante acometer el sistema en su totalidad, no hacer modificaciones o reformas parciales

que a muy pocos resultados conducen, salvo los de lesionar los intereses de algunos. Debe hacerse la

revisión total y global del mismo, procurando que tenga el mayor alcance y la mayor duración posible,

que es lo que permite la adquisición de ,su calidad.

4 de enero de 1978

 

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