Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   De la Constitución y de los catastrofistas     
 
 Informaciones.    04/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

De la Constitución y de los catastrofistas

Por Julián CORTES-CAVANILLAS

A propósito del proyecto constitucional, cabe decir que su arranque no es precisamente un acierto.

Leemos: «Artículo I. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho...» ¿No cree el

lector que un Estado social y democrático tiene que ser, en pura lógica, un Estado de Derecho? Quiero

decir, que no puede existir un Estado social y democrático que, en cuanto «social» se refiere a la sociedad

en conjunto, y en cuanto «democrático», a su participación en el Gobierno, si no se asienta en una

normativa legal. De otra parte, falta proclamar que España es un Reino, cosa indudable ante la presencia

del Rey en ejercicio, debiendo añadirse que la expresión política del Reina es un Estado que mantenga —

no que propugne— «como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la

igualdad y el respeto al pluralismo político». En esas cuatro afirmaciones se sustancia la democracia, ya

que el Estado es el cuerpo político de la nación, tado la Monarquía constitucional?

Después se expresa —también con notorio desacierto— que la forma política del Estado español es la

Monarquía parlamentaria». Esta noción de «parlamentaria» es inadecuada, porque la Monarquía, caso de

adjetivarse, no tiene otro más que «constitucional», como es de regla. Es decir, que fundamenta su razón

de ser y de obrar en la Constitución —frente al concepto del viejo absolutismo—, Constitución que

regula, con sus títulos, sus funciones, sus garantías, etc., determinando todos los poderes en sus diversas

acepciones, la norma que imprime carácter a. la forma de Estado y al Estado mismo. En cambio, la

definición de "Monarquía parlamentaria" es una parte del todo constitucional, en cuanto el Parlamento en

sus dos ramas que constituyen las Cortes generales, ejerce la potestad legislativa, una más entre las varias

que enuncia la Constitución y que están sujetas a ella. Tal denominación sería tan arbitraria y caprichosa

como llamar a la Monarquía "popular", "tradicional", "Judicial", "liberal" o "representativa". ¿O no es así

que España es un Reino y su forma de Es

En esta hora difícil de España en que ha amanecido el 1978, hay que tener confianza en el futuro y evitar

esa desmoralización-ciudadana a la que contribuyen tantos pájaros de mal agüero y algunas publicaciones

extremistas cargadas de siniestros augurios que tantas veces producen mas daños que las propias bombas

y que cada día anuncian, casi con delectación, males sin cuento. Sin embargo, pese a todas las profecías

catastróficas, de los que sueñan que aquí después de muerto Franco, cabe aplicar el falso dicho atribuido a

Luis XIV de «apres moi le deluge», y que piensan que el único milagro salvador es un golpe militar, no

sucederá nada de eso porque el país tiene capacidad suficiente para superar su crisis política y económica.

La realidad es que no estamos viviendo como en las visperas de Pompeya.

 

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