Autor: Armero, José Mario. 
   Gobernar con oposición     
 
 ABC.    24/06/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Gobernar con oposición

Por José Mario ARMERO

Las elecciones del día 15 de junio han marcado un hito fundamental en la reciente historia de España y

abren una etapa radicalmente nueva en nuestra convivencia política. Soy perfectamente

consciente de que decir esto es caer en un tópico repetidísimo de estos días; sin embargo, creo que no

viene mal reiterar el concepto, porque da la sensación de que muy amplios sectores no se han dado

realmente cuenta del giro que ha supuesto la apertura de una auténtica democracia.

Nuestro panorama político está presidido ahora por la juventud. Porque han ganado los jóvenes. Y las dos

grandes formaciones políticas, de cuyo dinamismo ha dado suficientes pruebas la campaña electoral, se

aprestan ahora, juvenilmente, a asumir el destino que les han proporcionado las urnas.

Dentro de pocos días Adolfo Suárez formará Gobierno y tendrá que dedicarse a la política cotidiana y a

resolver los graves y acuciantes problemas que el país tiene planteados. La oposición, crecida en un

bloque de escaños importante, debe aprestarse a una crítica consciente y dejar pasar las tentaciones de la

negativa sistemática y de la zancadilla.

Atravesamos momentos en los que estar en el Poder -y así lo reconocen los mismos socialistas- no es

precisamente muy atractivo. La necesidad de drásticas e impopulares medidas económicas, que tendrán

que ser importantes por lo restrictivas, puede ser el fácil caballo de batalla para zaherir al Gobierno y

atraer demagógicos consensos de la oposición. No sería ese un camino noble para una democracia que

empieza. La crítica deberá ser razonada, transparente en su estructura y dirigirse más a la consecución de

consolidar los grandes objetivos nacionales, que a perderse las rivalidades de partido con la vista

puesta en las próximas elecciones. Y los grandes objetivos nacionales son afirmar definitivamente la

democracia que acaba de hacer, o integrar a España definitivamente en el mundo.

Los españoles, al principio con miedo, hoy con tranquilidad, con confusión siempre, pero con esperanza,

han seguido el proceso político del último año y han participado masivamente en las elecciones. En

muchos hay alegría, satisfacción e incluso orgullo, por haber sido protagonistas de una operación que

para observadores imparciales es histórica. Y si ello como tanto hemos dicho, ha sido una lección de

madurez, el Gobierno y la oposición deben corresponder dando una lección de serenidad y eficacia en la

obra política y técnica que comienza. El Gobierno debe ser consciente de sus limitaciones y de la

existencia de una importante oposición que controla y vigila. Ser ministro será, de ahora en adelante,

mucho más complejo y difícil. Y la oposición, con independencia de que se prepare legítimamente para

tomar el Poder, debe permitir gobernar.

De esta forma quedarán los intereses generales de todos los españoles por encima de las naturales

diferencias planteadas por el partidismo. Estos primeros meses de democracia exigen una gran

comprensión nacional representada, fundamentalmente, por las dos grandes formaciones políticas,

sus senadores y congresistas y sus líderes. Así podrá abordarse con garantías la urgente operación

económica que la situación demanda. Y se consolidará en aquello por lo que tanto y tan difícilmente se ha

luchado.-J.M.A.

 

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