Hacia una corrección del sitema social desde la escuela     
 
 El País.    04/03/1978.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

EDUCACIÓN

EL PAÍS, sábado 4 de marzo de 1978

La relación entre éxito o fracaso escolar y nivel económico familiar es un hecho generalmente aceptado.

Pero es importante preguntarse hasta qué punto es cierto que el sistema educativo reproduce,

deliberadamente, él sistema de clases y, en consecuencia, en qué medida puede contribuir la enseñanza a

corregir las diferencias sociales. La derecha y la izquierda políticas disienten claramente al

respecto.

Esteban S. Barcia ha consultado la opinión de los principales partidos parlamentarios, y Carlos Lerena

Alesón, profesor de Sociología de la Universidad Complutense y autor de Escuela, ideología y clases

sociales en España, expone su personal punto de vista.

Hacia una corrección del sistema social desde la escuela

«La afirmación de que el sistema de enseñanza es un mero reproductor del sistema social es —en opinión

de UCD— una generalización, producto del esquematismo propio de determinadas corrientes ideológicas

marxistas y afines. Lo que existe es una correlación entre las condiciones culturales, sociales y

económicas de la familia y el resultado final en los estudios de sus hijos. Esta correlación es mucho más

evidente en los primeros años de escolaridad y es particularmente notable en las habilidades básicas del

niño. Tal es el caso del lenguaje. Dada la importancia de éste corno herramienta intelectual, son notables

los daños que se derivan de una carencia en este campo.

Pero la afirmación de que el sistema de enseñanza reprpduce el sistema social es falsa. Sucede que el

sistema educativo es parte del sistema social, por lo que no puede ser ajeno a él ni constituirse a espaldas

de su estructura.»

En parecidos términos se expresan los portavoces de Alianza Popular, para quienes «la educación escolar

constituye un instrumento clave del proceso de socialización, por el cual cada miembro de la sociedad

interioriza y hace suya la escala de valores reinante».

AP:

"La escuela hace suya la escala de valores reinante"

• Si bien se acepta como obvio que el sistema educativo tiende a inculcar el sistema de estratificación

social, en la medida en que dicha estratificación se basa en aquella escala de valores, «hay que

puntualizar, sin embargo, que lo qué transmite el sistema educativo es el modelo ideal de dicho sistema de

estratificación; no su aplicación a la realidad que, con frecuencia, no responde exactamente al modelo. En

otras palabras, no cabe achacar al sistema educativo la transmisión de estructuras o de diferencias

injustas. En definitiva, sólo se transmite el modelo de estratificación acorde con la escala de valores

reinante, que es la que decide de lo justo y lo injusto.»

El análisis de los dos partidos marxistas, PSOE y PCE, por el contrario, es coincidente al señalar que, en

efecto, el sistema educativo en el seno de una sociedad clasista como la nuestra realiza una doble función

conservadora: reproduce la fuerza de trabajo cualificada, y retransmite una ideología acorde con los

intereses de la clase dominante.

Uno y otro partido coinciden en la afirmación de que uno de los fines primarios del aparato educativo es

el de proveer al mercado de .trabajo del suficiente número de operarios dotados de los conocimientos

suficientes para insertarse últimamente en el mundo de la producción.

Precisa el PSOE que «mientras el costo que supone la formación de este personal corre a cargó

fundamentalmente de la sociedad, la empresa privada se beneficia luego de su cualificación, con lo que

una parte muy considerable de este costo de producción lo asume el colectivo social, sin perjuicio de la

apropiación individual de las plusvalías derivadas de aquel trabajo cualificado.

PCE:

"Discriminación desde la base"

Para el PCE, los datos de la discriminación social que posibilita el sistema educativo actual son claros:

«La educación preescolar no está al alcance de todos y, algo más grave aún, existe una enorme diferencia

en la calidad de enseñanza de este nivel educativo, lo que permite que, ya desde el punto de partida, las

distancias entre una clase y otras sean abismales. Posteriormente, al final de los estudios de EGB, cuando

el niño tiene catorce años, se produce otra nueva y grave discriminación: la que marca la bifurcación de

los estudios del actual sistema, que fuerza a unos a seguir el camino de la formación profesional y a otros

les permite el paso a la Universidad a través del bachillerato.»

Esto en cuanto a la reproducción de las clases sociales, pero es que «también sucede que este fenómeno

está unido al de la reproducción de aquella ideología que protege y preserva la continuidad de las

estructuras sociales, los intereses de la clase dominante».

El partido socialista denuncia que «esto se lleva a cabo a través de la propia metodología educativa. Se

educa en unos determinados valores: la disciplina entendida como obediencia; la verdad entendida como

el saber que posee un depositario, el maestro; el orden, concebido como respeto de una tradición, de un

sistema que nos ha sido dado, y el individualismo, fomentado con métodos de emulación competitiva e

insolidaria».

UCD:

"No hipotecar el sistema educativo"

En el terreno de las alternativas posibles,, es decir, el de la posibilidad de que el sistema educativo

pudiera, en mayor o menor medida, convertirse en instrumento de modificación social, para UCD,«la

corrección de la desigualdad social es un objetivo de toda la política económica y social, y al sistema

educativo sólo se le pueden exigir las funciones que le son propias, pero no puede, en modo alguno,

exigírsele que se convierta sin más en el corrector de las desigualdades sociales. Darle a la educación el

protagonismo del cambio social es hipotecarla».

UCD defiende el valor intrínseco de la educación, su carácter de medio para la realización personal y su

condición de bien social basado en una justicia solidaria. La educación ha de formar ciudadanos libres,

responsables, que adquieran el bagaje cultural construido por las generaciones anteriores, con un sentido

de respuesta personal, ajena a imposiciones dogmáticas y a cualquier totalitarismo cultural manipulador

de las inteligencias. El verdadero camino para que la educación fomente el cambio es ofrecer a los

alumnos menos favorecidos una verdadera educación compensatoria, especialmente en el orden del

desarrollo de las capacidades de razonamiento, lingüística y de motivación.

Alianza Popular entiende que «el actual sistema educativo ya está contribuyendo realmente al cambio

social, al acercarse gradualmente al nivel de la escolarización total de los niños españoles entre seis y

catorce años y esforzarse por extender esa escolarización a los grupos de edad de cuatro y cinco años, con

una mejora, al mismo tiempo, de la calidad de la enseñanza en general y del ciclo obligatorio en concreto.

En otro terreno, el actual sistema educativo ha iniciado una evolución en los rasgos de la pedagogía de la

época anterior, propugna fórmulas múltiples de participación, de comunidad educativa y de autonomía de

los centros educativos y ha transformado eficazmente los estudios para que se orienten hacia la

convivencia democrática como objetivo fundamental.

Lo que tiene que hacer la escuela —añade AP— es transmitir al individuo una conciencia clara de lo justo

y de lo injusto; es decir, de la escala de valores vigentes, e inculcarle —dentro de los límites de esa

escala— los valores de ¡gualdas social y de reconocimiento al mérito, lo que equivale a una mezcla

equilibrada y ponderada de igualitarismo y meritocracia».

PSOE:

"La escuela publica, como alternativa"

También son, coincidentes en lo esencial los.programas educativos que, para caminar hacia una sociedad

más justa, propugnan los partido socialista y comunista. Ambos encuentran en el modelo de escuela

pública la fórmula que puede producir el cambio social «La escuela pública —tal y como la entiende el

PSOE—, enmarcada en un sistema participativo, abierta, profundamente ínsita en la comunidad, atenta a

su alrededor y foco de cultura para todo el pueblo. Pero, fundamentalmente, a partir de una profunda

revolución en los métodos. Es a través de una pedagogía activa como cabe formar otro tipo de hombres,

impulsar la libertad. Para ello es preciso concebir el saber como búsqueda; la verdad como encuentro con

la realidad; el orden como creación de un sistema libre de relaciones; el estudio como análisis y crítica;

reducir al mínimo la memorización y ampliar máximamente la experimentación. Estimular el trabajo en

grupo, lejos de usar métodos de emulación competitiva. Enseñar a vivir la solidaridad.

«Pero nada de esto será posible, según el criterio comunista, sin una acción enérgica contra las discri-

minaciones que se apuntaban como características del actual sistema. Hay que extender la escolarización

de calidad desde la preescolar y proponerse unos estudios medios realmente polivalentes que impidan la

actual división existente al término de la EGB. Debemos proponernos como objetivo extender la

obligatoriedad primero hasta los dieciséis años y luego hasta los dieciocho. Y, sobre todo, contraponer a

la aberrante idea del pluralismo de centros, la de la escuela pluralista.

Si la sociedad es plural, la escuela ha de serlo también. No tiene otra intención que perpetuar la diferencia

de clases, el enfrentamiento y el elitismo, la absurda idea de que ya desde los cuatro años se ofrezca al

individuo el ciego camino de una escuela confesional, monolítica, en la .que, deliberadamente, se le

estará,educando en una ideología y una concepción social no sólo distinta, sino enfrentada a las del

colegio de enfrente. Conviene, por otra parte, no entrar en el juego de quienes, descalifican el concepto de

escuela pública identificándola con la idea de escuela estatalista. La escuela pública propugna la libertad

de cátedra, y no es eso, evidentemente; lo que pretendería en cada momento una escuela sometida a la

dictadura estatal. Y afirmamos rotundamente que es posible esa escuela pluralista que eduque al individuo

en el respeto y la tolerancia hacia las ideas de los demás, sin caer en la conversión del centro educativo en

un campo de batalla ideológica.

 

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