Autor: Ibáñez Martín, Francisco. 
 No se esperan grandes resultados en el encuentro U.R.S.S. - R.F.A.. 
 Las desnuclearización de Europa, muy difícil     
 
 Diario 16.    23/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

No se esperan grandes resultados en el encuentro U.R.S.S.-R.F.A.

La desnuclearización de Europa, muy difícil

Poco después de las siete de la larde, y en medio de grandes manifestaciones populares —la mayor parte

en su contra—, el presidente y jefe del PC soviético, Leóni das Breznev, pisaba el aeropuerto de Bonn. Es

la primera visita del jefe de Estado soviético a Occidente desde hace muchos meses, y se produce en un

momento particularmente delicado de la coyuntura internacional: justo cuando Europa se ilusiona ante

unas difíciles conversaciones sobre desarme y desnuclearización del viejo continente. Un tema en el que

España, como muy probable próximo miembro de la OTAN, está particularmente interesada.

Ginebra:

Francisco IBAÑEZ MARTIN,

corresponsal

Las negociaciones bilaterales que Moscú y Was hington deben reanudar en Ginebra a partir del próximo

día 30, sobre la reducción de armas euroestratégicas y un eventual desmantelamiento de los

misiles de alcance «intermedio», se inscriben en un clima poco propicio para el diálogo o el

entendimiento.

El «generoso» discurso del presidente Ronald Reagan proponiendo a su homólogo soviético un

desmantelamiento total de los SS-20, SS-4 y SS-5 a cambio de una cancelación definitiva del programa

aprobado por la OTAN en diciembre del 79, se ha convertido en humo de pajas tras el «niet» categórico

de Moscú. Es más, Leónidas Breznev reivindica «la paternidad» de esta iniciativa de desarme y recuerda

que fue él quien propuso primero, a mediados de mayo, un encuentro privado con el jefe del Ejecutivo

americano, «sin segundas intenciones».

Uno de los objetivos del Pentágono al proponer la «opción cero» era conseguir de los soviéticos una

contraoferta en vísperas de la visita de Breznev a Bonn, donde el canciller Helmut Schmidt es no sólo

abogado de la causa occidental en favor de las libertades y la paz, sino parte sumamente interesada en que

se perpetúe la distensión y se favorezca el diálogo entre bloques.

Las proposiciones de Washington, a pesar de la excelente acogida que tuvieron en las distintas

capitales de Europa occidental, no han tenido ningún eco positivo en los países del Este, donde la prensa

trata de desacreditar la oferta del jefe de la Casa Blanca.

En su primera fase, las conversaciones que americanos y soviéticos van a reanudar el lunes próximo en

Ginebra tienen por objeto encontrar las bases de un acuerdo de lo que puede ser discutido. Las

negociaciones propiamente dichas comenzarán des-pues. Ambas delegaciones comenzarán, sin duda,

por pasar revista a la difícil, frágil y tensa situación internacional, por cotejar los datos estadísticos a fin

de mejor apreciar el eventual desequilibrio de fuerzas en el viejo continente y por definir nuevos

parámetros para la precisión, el alcance y las ojivas de los euromisiles.

Como Moscú no parece dispuesto a dialogar sobre los 108 Pershing-2 y los 464 misiles de Crucero

dejando de lado los cohetes Polaris o Poseidón ingleses y los M 20 y los bombarderos Mirage franceses,

es muy probable que las conversaciones se eternicen, en particular si los americanos exigen ciertas

garantías sobre los SS 22 y SS 23 soviéticos.

La U.R.S.S. está desarrollando un programa de nuevos misiles de alcance medio, los SS-22, que desde su

emplazamiento en Alemania del Este, donde han comenzado a sustituir a los SS 12, ponen en peligro la

seguridad de prácticamente la mitad del espacio europeo de la OTAN. Los SS 23 reemplazarán, por su

parte, a los Scud con un alcance operacional de aproximadamente 500 kilómetros, lo que permitiría

alcanzar desde los países del Pacto de Varsovia cualquier blanco en Holanda.

Aunque sería arriesgado aventurar un pronóstico sobre los resultados del diálogo entre Washington y

Moscú sobre los euromisiles, en materia de desarme las conversaciones siempre han sido difíciles.

 

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