Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   El caso de la democracia cristiana     
 
 Ya.    22/06/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 5. 

TRIBUNA ABIERTA

EL CASO DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA

EL "caso", digo, no el ocaso que algunos predicen. Porque lo acontecido con la Federación de la

Democracia Cristiana ha sido lo más incomprensible de la jornada electoral del 15 de junio, piedra

millar—he escrito—de la nueva democracia española. El fracaso rotundo, sin paliativos, de un partido

respaldado por la DC mundial y apoyado en todo momento por la DC europea, promovedora del

proceso de unidad continental; por la pieza clave de la política italiana, la alemana, la belga; el

desaire sufrido por el partido que propuso la alternativa democrática pacifica al franquismo desde finales

de la década de los "cuarenta"; que con la fundación de la AECE inició el europeíamo español, que

fue el protagonista de la aportación española al Congreso de Munich de junio de 1962—¡acaban de

cum plirse quince años!—, donde pedimos para España elecciones democráticas, supresión de la censura

de prensa, reconocimiento de personalidad a la reglón, libertad de partidos políticos, sindicalismo

libre ,etc,; el desamor al partido que, desde la clandestinidad, alzó antes que nadie la bandera de la

democracia coa un gran sentido social y sincera ambición de reformas socioeconómicas y culturales que

todavía estamos lejos de lograr, es casi inverosímil. Es un hecho real, pero Increíble.

EN la reunión del Consejo político de FDC celebrado e! 18 del actual atribuí el fracaso a un hecho que

puede parecer demasiado sencillo; a que habíamos contemplado la realidad política de Italia y la del

centro de Europa, pero no la de Francia, que es la más similar a la de España. En YA del día siguiente

(19VI) sintetizó esta similitud mi admirado Luis Apostua en esta frase feliz: "Parece que no hay

Pirineos." He aquí la explicación del fracaso de la FDC. Son razones análogas a laa que explican el

eclipse del MRP—demócratas cristianos— de Francia.

EL MRP fue uno de los partidos importantes de la cuarta República francesa. De sus filas salieron tres

jefes de Gobierno, entre ellos, Robert Schuman, el estadista más ilustre de la segunda posguerra mundial,

el hombre genial que inició la construcción europea. El MRP medía por entonces sus fuerzas con el SFIO

(partido socialista de aquel momento), con los independientes de Pinay, partido liberal-conservador; con

los radicales, ya en trance de descenso; con el RPF, inspirado en el nacionalismo a ultranza de De Gaulle.

Pero llegó la quinta República y, con ella, De Gaulle. Y el general se llevó de calle a la derecha francesa,

a las clases conservadoras, burguesas, medias de Francia. Frente a él quedaban socialistas y comunistas.

Malraux lanzó su frase: "Nosotros

(Continúa en pag. sígte.)

(Viene de la pag. anterior)

o loa comunistas." ¡Hombre, no! "Nosotros o la coalición de socialistas y comunistas", ¡sí! ¿Qué podría

hacer en ese momento el MRP? Sus hombres dudaron entre el allanamiento al general presidente o la

resistencia a ultranza. Lo pi·lmero era el "posibilismo", pero también el "oportunismo** (que no siempre

es lo oportuno), í.o segundo era una actitud testimonial muy bella, pero escasamente eficiente. Al

dividirse SUR miembros en pro de De Gaulle y contra De Gaulle, el MRP naufragó. Lecanuet intentó

reconstruir loa restos que quedaron traa el "allanamiento" al general de la mayoría y fundó ese Centro

Demócrata (hoy Centro Social-Demócrata) que sólo congrega yi, a unos pocos centristas, Y al decir

centristas no tomo en consideración una cuestión de nombre, sino que valoro una realidad sociológica. La

mayoría presidencial de Giscard d´Estaing es la derecha francesa con gotas centristas (precisamente los de

Lecanuet, una vez "allanado" éste al derechismo de Giscard). La coalición Suárez tiene la misma si gn if i

cae ion derechista ciertamvnte moderada (aquí tengo que "meter" mi agradecimiento ul director de mi

periódico porque, como a otros colaboradores, me permite discrepar de su línea editorial). En España, por

tanto, el problema está planteado, como en Francia, entre una derecha—derecha, que no centro—en el

poder y una fuerte izquierda marxista en la oposición.

SE da aquf, sin embargo, el caso singular de un núcleo situado a la derecha de la derecha gobernante.

Pero esta fuerza postulante de la "reforma" del franquismo DO tiene futuro. Su única posibilidad «a,

según el ejemplo de l;a extrems derecha francesa, «onídrmarae con ser un« derecha moderada y u n 1 r s •

a ésta. ¿Qué podran hacer Fraga y Silva cuando haya una constitución democrática tin concesiones a la

democracia orgánica? Soto una cosa; aceptar la realidad. Salvo que prefieran convertirse en eatatuaa d«

aal.

QUEDA alguna posibilidad para la DC española ? Sólo la que vengo postulando sin éxito deade hace más

de medio año: su unión. Solicitar ésta desde su humillación actual por parte de FDC es difícil. La

Iniciativa sólo podvia partir de quienes, a tiempo, «altaron al carro triunfador del presidente Suárez. Un

bien a« seguirla: el de que hubiera un centro entre la coalición moderadamente conservadora ocupante del

poder y la oposición marxista. Y, sobre todo, constituir una fuerza de inspiración cristiana—que no debe,

sin embargo, utilizar el nombre de cristiana, que a tanto obliga y tan poco eco encuentra—lanzada a la

noble empresa de realizar ej programa de honda transformación social, económica y cultural que necesita

España y que el Gobierno Suárez difícilmente va a poder realizar.

Juan Luis DE SIMÓN TOBALINA

 

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