Autor: Garrigó, Andrés. 
 La entrada en la OTAN se considera hecha. 
 En Bruselas se piensa que el PSOE sólo quiere "salvar la cara"     
 
 ABC.    29/05/1982.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

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La entrada en la OTAN se considera hecha

En Bruselas se piensa que el PSOE sólo quiere «salvar la cara»

BRUSELAS (Andrés Garrigó corresponsal). La entrada de España en la OTAN está

virtualmente hecha y la moción del PSOE no logrará retirarla o impedirla en el último minuto.

Además, no es cierto que la Alianza apoye la invasión británica de las Malvinas, se dice en

círculos atlánticos de esta capital.

Aquí se sabía ya ayer que la última tentativa del PSOE y del grupo de Fernández Ordóñez no

tenía la menor posibilidad de éxito, dado que la moción presentada el viernes llegaba tarde

para poder ser considerada por las Cortes en su última sesión antes de septiembre. Según el

Reglamento, la fecha límite para su introducción era el jueves. Tal vez - se dice - el PSOE era

consciente de ello y esperó un día para «salvar la cara», sin querer realmente bloquear la

integración.

El argumento para no ingresar en estos momentos es el apoyo a Inglaterra en la guerra de

reconquista de las Malvinas. Se trataría de presentar a la Alianza como una especie de «lunga

manus» beligerante de la señora Thatcher. La verdad es que no hay tal cosa. Las decisiones

de la Alianza se toman por unanimidad y nunca una acción de un miembro es imputable a la

Organización.

La última toma de postura de la OTAN, la única oficial en este momento, es la contenida en el

punto 14 del Comunicado final firmado por los quince miembros de Asuntos Exteriores, en su

sesión de Luxemburgo, el 18 de mayo, justo antes de la invasión inglesa. En él, los aliados

«piden la constitución de los esfuerzos para lograr un acuerdo negociado satisfactorio de

acuerdo con la Resolución 502 del Consejo de Seguridad en su integridad». No es preciso

recordar que el primer punto de la famosa 502 es el cese de las hostilidades, cosa a la que los

británicos siguen negándose.

Así, pues, aparte las declaraciones más o menos apasionadas de unos y otros, todo el apoyo

que la OTAN ha dado a Inglaterra desde el principio ha sido el de condenar la inicial agresión

argentina - que también el ministro español, Pérez-Llorca, desaprobó en su día - y pedir la

ejecución de la 502.

La CEE ha ido más lejos que la OTAN, al desencadenar lo que los argentinos califican de

«agresión económica ilegal», es decir, el embargo total contra los productos de Argentina. Así,

pues, en pura lógica, los partidos de Felipe González y de Fernández Ordóñez deberían más

bien depositar en el Parlamento una moción pidiendo que se suspenda el proceso de

integración de España en el Mercado Común.

Es curioso, se comenta aquí, que el PSOE se haya, de pronto, enardecido en defensa de la

Junta Militar argentina, cuando al principio de la crisis malvina se habían pronunciado más bien

del lado británico, siguiendo en eso la orientación que tomaba su amigo y mecenas, el canciller

alemán, Helmut Schmidt. La inicial postura del PSOE contrastaba con la del PCE, que se puso

del lado argentino, en línea con el PCUS.

 

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