Autor: Sendalta, Jorge. 
 La URSS extrema su prudencia tras la abstención de España. 
 Enérgica reacción de Moscú al comunicado de la OTAN     
 
 ABC.    12/12/1982.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

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La URSS extrema su prudencia tras la abstención de España

Enérgica reacción de Moscú al comunicado de la OTAN

VIENA (Jorge Sendalta, corresponsal). Como cabía esperar, la Unión Soviética ha reaccionado

violentamente ante los acuerdos del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN concluido el

viernes. La Prensa del sábado pública un comentario de la agencia oficial Tass donde se mantiene que

esta reunión - con la que concluye «toda una serie de consultas invernales de los órganos político-

militares dirigentes de la Alianza Atlántica» - «trascurrió bajo el signo de un dictado reforzado de los

Estados Unidos en el campo occidental de llevar adelante a latigazos la carrera de armamentos, tanto

nucleares como convencionales, y de atizar las tensiones internacionales».

Al igual que anteriormente los ministros de Defensa de la Alianza, asegura Tass, los de Asuntos

Exteriores se vieron bajo la presión de Washington que les obligó, a juzgar por el comunicado final, a

reiterar la decisión de 1979 sobre el estacionamiento de 600 cohetes norteamericanos de alcance medio en

Europa occidental y a dar su aprobación a la «pseudovariante cero», aun sabiendo que socava la paridad

aproximada de las fuerzas entre el Este y el Oeste siendo, por tanto, inaceptable para la URSS. Otros

comentarios reiteran la sospecha de que los norteamericanos se aferran a la llamada «variante cero»

precisamente porque saben que es inaceptable para la URSS.

Rechazo mezclado de sarcasmo merecen en los comentarios de Moscú las indicaciones del comunicado

de la OTAN para que los nuevos dirigentes soviéticos ofrezcan un signo positivo y tangible de su buena

voluntad en problemas como Polonia o el Afganistán. La Tass recuerda que no es la URSS la que ha

impuesto arbitrarias sanciones económicas, ni la que ha violado el Acuerdo SALT II, firmado, aunque no

ratificado, con los nueves planeamientos para el estacionamiento de los cohetes tipo MX, y, por tanto, es

a los Estados Unidos a quienes correspondería en todo caso hacer gestos positivos.

En el problema específico de Polonia algún comentario se pregunta si acaso la URSS está obligada a

sustituir a Jaruzelski por Wales. Otros comentarios específicos sobre la situación en Polonia y las

«llamadas manifestaciones de solidaridad» con los polacos que se preparan para hoy en Estados Unidos,

califican estos actos, como hacía ayer el órgano central «Pravda», de «aquelarre» contra Polonia y contra

toda la comunidad socialista. Términos análogos se emplean contra las posiciones de la OTAN respecto

al Afganistán.

Observadores en Moscú señalan que el violento tono de estas reacciones corresponden a la dureza de la

línea de confrontación planteada últimamente por el ministro de Defensa soviético, mariscal Dimitri

Ustinov, y ven escasas posibilidades en continuar el diálogo desde posiciones de fuerza como pretende

Washington apoyado por los más entusiastas de los aliados. En cuanto a la postura española ante la

OTAN, se observa hasta el momento una gran reserva en los comentarios, recogiendo más bien las

manifestaciones del ministro español, Fernando Morán, sin comprometerse a juicios de valor, lo que para

los observadores respondería a un afán de extremar la delicadeza en este punto para alejar toda sombra de

sospecha de que la URSS alienta la postura del Gobierno socialista, creando dificultades adicionales a tal

actitud.

 

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