Prudencia en Moscú ante las palabras de Fernando Morán. 
 Malestar en la OTAN después de la abstención española     
 
 ABC.    12/12/1982.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Prudencia de Moscú ante las palabras de Fernando Morán

Malestar en la OTAN después de la abstención española

La postura española ante su integración en los diversos organismos de la Alianza Atlántica,

manifestada de forma oficial por el ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, en el

Consejo anual de la OTAN clausurado ayer en Bruselas, ha provocado un creciente malestar

en círculos atlantistas de la capital belga, al tiempo que en Moscú se guarda un cauteloso

silencio sobre los primeros pasos en el exterior del nuevo Gobierno de Madrid.

Si bien aun no hay respuesta oficial y se mantiene una aparente calma, teñida de respeto y

comprensión hacia la nueva política española, en las escasas manifestaciones de los

representantes de los países de la OTAN, también se deduce, a través de declaraciones

privadas y conversaciones de pasillo, que los círculos políticos de la Organización abrigan

serios temores de que España se convierta en el talón de Aquiles de la debilitada unidad

europea frente a la reiterada presión soviética.

Para muchos funcionarios aliancistas. la actitud preconizada por el ministro Moran supone de

hecho la inhibición de un importante país europeo de la causa común de paz que la OTAN se

esfuerza por promover. Es este sentido se encuadra la actitud española al negarse a firmar el

comunicado final de la reunión de Bruselas, hecho público ayer. La OTAN anunciaba en él su

deseo de mejorar las relaciones con los Estados miembros del Pacto de Varsovia y ampliar las

áreas de cooperación y beneficio de ambas partes. A cambio sólo esperaba «pruebas

tangibles» por parte de las nuevas autoridades del Kremlin, a cuya cabeza se encuentra Yuri

Andropov. La reacción soviética ha sido inmediata y fulminante. La agencia Tass ha arremetido

directamente contra Washington, a quien ha acusado de presionar a los países de la OTAN

para que firmasen el documento. Sin embargo, toda la dureza de estas declaraciones

soviéticas contrasta con la extrema prudencia, cuando no con el silencio, a la hora de enjuiciar

la actuación de la Delegación española en la Alianza Atlántica. La Prensa rusa apenas hace

comentarios sobre la postura española y a lo sumo recoge algunas manifestaciones textuales

de Fernando Moran sin atreverse a emitir un juicio. Esta actitud ha sido interpretada en círculos

periodísticos extranjeros de la capital soviética como una prueba de que la URSS se esfuerza

en alejar toda sombra de sospecha de que alienta la postura del Gobierno socialista español,

aunque en el fondo lo comparta.

 

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