Autor: Domingo, Xavier. 
   España y la guerra     
 
 Diario 16.    15/12/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

OPINIÓN

15 diciembre-82 / Diario 16

XAVIER DOMINGO, LA NACIÓN

España y la guerra

Las relaciones de España con la OTAN es uno de los grandes temas actuales de debate. El autor analiza

aquí la acción desplegada por el largo brazo de la KGB y las reacciones y omisiones del nuevo Gobierno

en relación con este tema.

Pensar la presencia de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte en función de lo que

nos pueda pasar o dejar de pasar cuando estalle o si estalla la guerra nuclear entre la U.R.S.S. y los

EE.UU. es de un infantilismo de jugador de canicas.

Lo más ajustado a la realidad está en que la entrada de España en el gran pacto defensivo político-militar

occidental significa esencialmente una barrera más a la expansión de la influencia soviética en Occidente

y, eventualmente, un elemento más en el tablero di-suasorio del sistema de las democracias

parlamentarias en el que todos los españoles queremos estar.

La política soviética sólo tiene dos pilares: el complejo militar y el enorme tinglado operativo de

influencia, desinformación, manipulación y terrorismo que actúa con las siglas de KGB.

Cualquier lector medianamente curioso de asuntos militares que se haya tomado la placentera molestia de

leer a Clausewitz y a Sun Tro, autores de cabecera del señor Andropov, puede aceptar la hipótesis de que

la acción compleja y sutil, y al mismo tiempo sencilla y brutal de la KGB, no es la de cualquier otro

servicio secreto, sino que está integrada en el pensamiento militar y estratégico global de la U.R.S.S.

Finlandización

Esta acción ha sido definida por algunos estudiosos occidentales como proyecto de finlandización de

Europa occidental. La palabra no me gusta porque tiene algo despectivo para el heroico pueblo de

Finlandia, pero la idea que contiene se acerca bastante a la realidad. Y lo menos que se puede decir es que

la política del Gobierno socialista español con respecto a la posición de España en el sistema orgánico

defensivo de Occidente incide en la vía de la finlandización, cuyo objetivo final es poner a toda Europa

occidental a punto de fruta madura y presta a caer en manos del Ejército Rojo sin necesidad de disparar

un tiro.

De ahí, la extraordinaria presión, a todos los niveles, ejercida por la U.R.S.S. sobre los sucesivos

Gobiernos democráticos españoles, y aun sobre simples y humildes periodistas (como yo mismo, cuando

estuve en Moscú durante los J. O.) destinada a evitar la entrada de España en la OTAN.

Los soviéticos sólo piensan el juego político internacional en términos de estrategia militar y de relación

de fuerzas. Pero no en función de una eventual futura guerra nuclear terminal, sino ya. La guerra es ahora.

El enemigo es la fuerza de enfrente, o sea, la OTAN. Todo engrandecimiento político-militar de la OTAN

lo sienten y analizan como un golpe. Si el enemigo no muestra capacidad para engrandecerse, si la OTAN

aparece como algo que suscita suspicacias en el seno del propio sistema occidental, como algo no fiable y

del que España prefiere estar retirada, eso es un triunfo para el complejo militar y kagebero y entonces

conviene proceder a investigar cómo ha sucedido.

Omisiones

Ha sucedido en primer lugar por la victoria electoral inapelable del PSOE. Desde el primer momento,

desde que el Gobierno del señor Calvo-Sotelo dio los primeros pasos, el señor González y el PSOE se

mostraron hostiles, igual que el señor Carrillo, a que la OTAN recibiera el apoyo político y militar de

España.

Es casi el único elemento que poseemos sobre el pensamiento o la reflexión eventual de la cúpula

socialista sobre la U.R.S.S. y sobre los países del Este. Ni la invasión de Afganistán ni la crisis polaca y la

resistencia de Solidaridad (con el intento de asesinato del Papa por la KGB) merecieron importantes

comentarios de los responsables socialistas, también completamente ausentes e inoperantes cuando se

trata de fuerzas militares cubanas en países africanos o centroamericanos o de solidaridad con disidentes y

presos políticos en las dictaduras comunistas o «socialistas».

Es cierto que el señor González dijo lo del aburrimiento en Moscú y la puñalada en Nueva York, pero eso

parece más bien la expresión de un sentimiento o la formulación de una impresión que el producto de una

reflexión profunda e informada sobre el sistema del Kremlin.

Criterios éticos

Realmente, no sabemos ni siquiera si existe una idea en la cúpula socialista, o sea, en el tándem ético-

andaluz González-Guerra, sobre la posición de España en el contexto Oeste-Este, única realidad concreta

y positiva de la historia de hoy, en el que las «terceras posiciones» sólo son debilitamientos de un campo

en favor del otro.

Tanto el señor González como el señor Guerra se han definido a sí mismos, y también lo han hecho sus

turiferarios y exegetas, como «socialistas éticos», por oposición a «socialistas teóricos».

Lo cual parece augurar un Gobierno en el que las opciones se decidirán según criterios subjetivos de

«bien» y de «mal», condicionados por la ideología de los líderes. El impulso «moral» tendrá prioridad

sobre la reflexión estratégica y las realidades mundiales.

Por de pronto, la OTAN aparece ya como una posible encarnación del «mal», sin que ello signifique que

el Pacto de Varsovía sea el «bien». Simplemente, escurrimos el bulto pensando que así no nos pegarán.

Elegimos la zona secundaria de los que no quieren protagonizar la historia. Queremos la libertad, pero

evitando el tuteo. A distancia respetuosa y sin tomar partido. Lo cual sería hasta prudente, si el ruso no

estuviera ya haciendo la guerra por medio de la influencia, la desinformación, la manipulación y el

terrorismo dirigidos por la KGB en una política montada muy precisamente por el señor Yuri Andropov,

actual amo de la política global estratégica y militar de la U.R.S.S.

No entrando en la OTAN, España se acerca más, y acerca más el teatro de la guerra, que reforzando con

su presencia la organización política y militar occidental.

 

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