Autor: Marcos, Ángel. 
   Sorpresa en Bruselas por la postura anti-OTAN de Felipe González  :   
 Se asocia su argumentación al reciente acuerdo municipal entre socialistas y comunistas. 
 ABC.    02/05/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. MIÉRCOLES, 2 DE MAYO DE 1979

RELACIONES EXTERIORES

SORPRESA EN BRUSELAS POR LA POSTURA ANTI- OTAN DE FELIPE GONZÁLEZ

Se asocia su argumentación al reciente acuerdo municipal entre socialistas y comunistas

BRUSELAS, 1. (De nuestro corresponsal.) Las declaraciones del primer secretario del Partido

Socialista Obrero Español, hechas en Luxemburgo, sobre la posible integración de España en la OTAN,

han sido, nuevamente, motivo de sorpresa en los medios atlánticos de esta capital. Como es normal, no se

ha producido ninguna reacción oficial, ya que cualquier precisión o comentario por parte del organismo

atlántico sería más perjudicial que beneficiosa para la causa de la incorporación de España a la

Organización del Tratado del Atlántico Norte.

España es y continuará siendo «uno de los principales pilares de Occidente.» y en estos precisos

momentos existe un consenso total entre los países miembros de la OTAN en favor de la incorporación de

España.

Sobre ésta deberá ser el pueblo español el que se pronuncie en su día, sin aceleración, pero tampoco sin

una gran demora, y sobre todo sin presiones partidistas y mucho menos externas.

Según declaró el pasado año el general Haig: «Los españoles no deben plantearse si van a romper o no el

equilibrio de fuerzas, sino si están dispuestos a defender o no sus derechos.»

La profesión de fe aliancista formulada en su discurso de investidura por el presidente Suárez causó una

muy favorable impresión en los círculos de la OTAN, si bien, posteriormente, se vio malograda por la

declaración rusa reconociendo, por primera vez, que la entrada de España en aquélla era asunto interno de

los españoles, independiente, por tanto, de cuestiones tales como la celebración, en 1980 y en Madrid, de

la Conferencia Europea de Seguridad.

Tal giro fue interpretado como expresión del deseo ruso de ver a España en la OTAN antes de que en

Madrid gobierne una coalición con participación comunista, idea que empezó a acariciar la Unión

Soviética tras el éxito de la izquierda en nuestras municipales.

SORPRESA.—Dentro de este ambiente, no alterado por los comentarios de un periodista moscovita

(quizá paletada de arena a la de cal de las recientes declaraciones del embajador Juan Antonio Samaranch

a este corresponsal, expresándose en el mismo sentido de supuesta no injerencia soviética en nuestros

asuntos) aquí, en esta Europa casi socialdemócrata, no se conciben las declaraciones que en sí admiten la

intromisión rusa y mucho menos en boca de un posible primer ministro, cabeza de un partido socialista

que de la socialdemocracia vive y que está pendiente de un Congreso del que pudiera salir

socialdemócrata.

Por todo ello se teme que los actuales contactos con el Partido Comunista Español hayan cambiado a tal

político, hasta ahora reputado de hábil, haciéndole creer en el espejismo del acceso al Poder por la vía,

recién reestrenada a nivel municipal, del Frente Popular. — Ángel MARCOS.

 

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