Autor: López de la Torre, Salvador. 
   El Gobierno mantendrá las fuerzas USA estacionadas en España  :   
 Nuestra diplomacia puede plantear revisiones. 
 ABC.    15/03/1983.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MARTES 15-3-83

El Gobierno mantendrá las fuerzas USA estacionadas en España

Nuestra diplomacia puede plantear revisiones

El Convenio de Amistad, Defensa y Cooperación entre España y los Estados Unidos deberá ser ratificado

por las Cortes Españolas en fecha próxima, y esta operación legislativa ofrece algunas originalidades que

puede resultar útil esclarecer, porque nuestros parlamentarios se enfrentarán con varios documentos, cuya

simultánea aprobación cerrará el ejercicio de ratificación.

Ante los parlamentarios, el Gobierno ofrece tres documentos que deben ser admitidos de modo

simultáneo. En primer lugar, el texto del Convenio de Amistad, Defensa y Cooperación, tal y como se

firmó en el palacio de Santa Cruz el pasado día 2 de julio de 1982, por Pérez-Llorca, a la sazón ministro

de Asuntos Exteriores, y Terence A. Todman, embajador de los Estados Unidos.

En segundo lugar, el Protocolo Adicional a dicho Convenio, que ha sido firmado el pasado día 24 de

febrero por don Fernando Morán y el embajador norteamericano, y, en tercero y último lugar, los

parlamentarios reconocerán legalmente que la «Convención entre los Estados partes del Tratado del

Atlántico Norte sobre el estatuto de sus fuerzas», firmado en Londres el 19 de junio de 1951 por todos los

países que en aquel momento componían la OTAN —es decir, los actuales menos Francia. Turquía y

Alemania federal adheridas más tarde—. cuyas ideas generales servirán para regular a escala bilateral,

España-Estados Unidos, la situación de las fuerzas de los dos países estacionadas en el territorio de uno

cualquiera de ellos.

El Convenio España-Estados Unidos

El texto firmado el 2 de julio de 1982 no se ha cambiado en una sola palabra, y tal como se aprobó por los

dos Gobiernos entonces se presenta ahora a los diputados. La decisión de mantener el texto sin retoques

nos parece una buena medida por parte del Gobierno socialista por muchas razones, pero, sobre todo,

porque el Convenio era francamente bueno para los intereses españoles, puesto que cumple bien ese

difícil equilibrio entre soberanía del -estado receptor» —en este caso, España— y seguridad del «estado

de origen» de las tropas estacionadas en nuestro territorio —es decir, Estados Unidos— y todas las

oscuridades residuales que supervivían aún en el Acuerdo de 1976 de textos anteriores, mucho, menos

refinados, como era natural, se han aclarado de manera ejemplar. Si el Gobierno socialista, como nos

demuestra con sus gestos, quiere mantener la alianza con Estados Unidos, el texto del 2 de julio de 1982

era el mejor molde para ordenar jurídicamente nuestra relación.

El protocolo adicional

Pero como el nuevo Gobierno socialista ha expresado su decisión de reestudiar nuestro vínculo con la

Alianza Atlántica y en el Convenio del 2 de julio de 1982 se hacen constantes referencias a la

participación de España al Tratado del Atlántico Norte, parecía necesario, no sólo formalizar por vía de

acuerdo internacional, todas las reservas que España siente en estos momentos sobre la manera cómo

regulará sus relaciones con los países firmantes del Tratado de Washington, sino que era conveniente.

Según el PSOE, que el otro país, con quien se establecía el Convenio bilateral, acusase recibo oficial de

estas reservas.

No hubiese hecho quizá falta reiterar que cada parte se guarda el derecho de iniciar en cualquier momento

el procedimiento de revisión, puesto .que ya figuraba esta potestad en el artículo sexto del Convenio, pero

al repetirlo parece corno si el Gobierno socialista se encontrase más cómodo y con la conciencia más

ligera, puesto que decir dos veces la misma cosa puede tener más fuerza que decirlo una sola. Y también

parece obvio afirmar en el Protocolo que si el Gobierno español modificase,su estatuto en la Alianza, el

Convenio podría ser reexaminado y que nada prejuzga a la hora de firmar sobre el Convenio bilateral

hispano-norteamericano, sobre las modalidades de nuestra integración militar en la Alianza.

Pero la redundancia que en su letra ofrece el Protocolo Adicional respecto al Convenio podría tener quizá

como objetivo político por parte del Gobierno iniciar inmediatamente después de aprobados los textos por

el Congreso una revisión de múltiples puntos, si recordamos las palabras de don Fernando Morán ante la

Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, donde una larga enumeración de cuestiones revisables fue

dada a conocer. «Reducciones significativas» en los efectivos de algunas bases, riesgos de Torrejón,

expansión de Zaragoza, que tropieza con el aeródromo militar, continuidad del campo de tiro dé las

Bárdenas, utilización de Morón y Rota. Las actuales facilidades —dijo entonces el ministro de Asuntos

Exteriores— se estudiarán en función de las nuevas necesidades estratégicas españolas, lo cual quiere

decir que la renegociación del Convenio del 2 de julio se iniciará inmediatamente después de haber

firmado el acuerdo sobre su texto. Firmar para empezar a discutir y no discutir antes de firmar.

Estatuto de las Fuerzas Armadas

La Convención de Londres de 1951, que regula el Estatuto de las fuerzas de un país de la OTAN en el

territorio de otro aliado, se toma como ejemplo jurídico, por la sencilla razón de que es el mejor modelo

imaginable para regular este tipo de situaciones. Tomado como referencia jurídica, que las dos partes

consideran como excelente, servirá para ajustar el contacto bilateral España-Estados Unidos. Quedan, por

lo tanto, ahora como incógnitas principales de la ecuación, las reclamaciones del Gobierno PSOE

inmediatamente después de la autorización parlamentaría y el carácter desmesurado o prudente que tome

nuestra diplomacia a la hora de abrir lo que puede resultar como una negociación a posterior.

La actuación del Gobierno nos dirá con el paso del tiempo el grado de interés que pueda tener el PSOE en

el mantenimiento de las fuerzas aliadas americanas en nuestro territorio como garantía de seguridad. Y

ése es el gran tema.

Salvador LÓPEZ DE LA TORRE

 

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