Autor: ;Abejón, Manuel. 
 "Reflexiones socialistas". 
 Ideología y política en el PSOE actual (I)     
 
 Diario 16.    01/07/1983.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

«REFLEXIONES SOCIALISTAS»

Manuel Turrión, Manuel Abejón y José Manuel Morán

Ideología y política en el PSOE actual (I)

Un gran debate se está produciendo en las bases militantes del PSOE acerca de la actuación nacional e

internacional del Gobierno de su partido. Un conocido grupo de la izquierda socialista plantea aquí la

primera parte de su crítica. Todo empezó con la transformación del viejo partido obrero en otro, populista

y desideologizado, en el XXVII congreso.

Tras la victoria electoral de octubre, gran parte de la opinión pública e incluso de la propia militancia

socialista ha asistido con sorpresa al espectáculo de la moderación y respeto del PSOE hacia ideas,

intereses e instituciones que no gozan de gran favor popular y, a la vez, al de una cierta timidez para

poner en práctica reformas sociales y políticas largamente reclamadas.

Cambio de rumbo

Tal sorpresa no está justificada, ya que, aunque dicha actitud pudiera ser una muestra de prudencia

política, que aconseja «caminar lento pero seguro», es también cierto que, en gran medida, viene dictada

por la evolución que el partido ha experimentado en los últimos tiempos. En efecto, en el periodo que

comienza pocos meses después del XXVII congreso del PSOE y va hasta el extraordinario (1977-79), la

dirección del partido lleva adelante una profunda mutación del mismo, transformando una organización

que se consideraba como el instrumento de la clase trabajadora para superar el capitalismo en otro

populista, interclasista y fuertemente desideologizada. La polémica en torno al marxismo o la constante

propaganda sobre el abandono de viejos dogmas para adaptarse a la realidad no fueron sino coberturas

ideológicas de un propósito definido: dotar al sistema político español de un partido de izquierda

progresista, respetuoso con el orden político-económico nacional e internacional y capaz de garantizar la

estabilidad y modernización de España. Y hacerlo no «ex novo», sino por evolución de una organización

con la historia, tradición democrática y base popular del PSOE.

Entiéndase bien que no se cuestiona aquí la necesidad de que España cuente con una formación política

de dichas características. Lo que sostenemos es que ese partido no debe ser el PSOE, que, con todos los

cambios que sean convenientes, tiene que dedicarse en primer lugar a la defensa de los intereses de las

clases populares de nuestra sociedad y de la ideología socialista, sin perjuicio de que contribuya a la

mentada labor modernizadora, aunque sin agotarse en ella.

Ese mundo del futuro exige soluciones culturales y sociales absolutamente distintas de las «novedades»

de la economía y el derecho político liberales clásicos. Se vislumbran dos posibles alternativas: un mundo

donde las multinacionales y las grandes potencias imperiales controlen unas sociedades altamente

centralizadas y burocratizadas, repartidas entre un capitalismo tecnofascista y un comunismo totalitario, o

bien un concierto internacional de sociedades socialistas con altos niveles de autonomía, de

descentralización y con una amplia distribución del saber, del poder y de la riqueza.

La renovación

Resulta, por tanto, risible ver cómo, en función de no se sabe bien qué modernismos, se condena el

socialismo como utópico o no científico y se defienden teorías tan obsoletas como el liberalismo

económico, que, además, nada tienen que ver con la realidad actual del sistema capitalista. Mucho más en

países como España, en los que la democracia política, el desarrollo político y la redistribución social no

han alcanzado los mínimos niveles aceptados en las sociedades europeas avanzadas.

Para todos es evidente que los partidos socialistas han de abandonar viejas teorías, pero, obviamente, para

sustituirlas por ideas nuevas más ajustadas a las realidades actuales y futuras y más apropiadas al servicio

de las clases dominadas; nunca, por el contrario, por antiguallas que se supone contentarán a los

poderosos.

En el actual contexto nacional e internacional, un Partido Socialista como el español debe hacer un

esfuerzo serio de reideologización que tome en cuenta los datos de la crisis, el próximo horizonte

tecnológico, las nuevas fuerzas mundiales y, por supuesto, la superioridad ética del socialismo,

Reideologización que ha de ser tanto una renovación de las ideas y de los métodos como una reafirmación

de los ideales históricos y del compromiso social con las clases dominadas. Abandonar esta tarea y

desentenderse del reto que ella supone significaría tanto como aceptar de antemano que el socialismo y su

práctica es algo inviable, que no merece ni siquiera una mera atención teórica o especulativa.

 

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