Autor: Montánchez, Enrique. 
 El Gobierno galo apoya nuestro ingreso, pero teme la reacción de sus agricultores. 
 Francia pone sobre la mesa los problemas reales para nuestro ingreso en la CEE     
 
 Diario 16.    04/07/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Diario 16 / 4 julio-83

El Gobierno galo apoya nuestro ingreso, pero teme la reacción de sus agricultores

Francia pone sobre la mesa los problemas reales para nuestro ingreso en la CEE

El largo fin de semana de los 12 ministros franceses y españoles en La Granja han servido para que los

representantes galos pongan por fin sobre la mesa los problemas reales por los que se oponen a nuestro

ingreso inmediato en el Mercado Común. Los ministros españoles expusieron las dificultades para

soportar más dilaciones, cuando nuestra política exterior gira en torno al ingreso en la CEE.

La Granja (Segovia): Enrique MONTANCHEZ, corresponsal diplomático

Francia y España ya han hablado todo lo necesario sobre nuestra adhesión al Mercado Común. El

Gobierno socialista de Francois Mitterrand apoya nuestro ingreso a la CEE, pero no sabe cómo presentar

a los agricultores galos el caso español y se ve inmovilizado en este «impasse». El Gobierno socialista de

Felipe González, por su parte, no puede esperar más dilaciones, porque está construyendo su política

exterior sobre el pilar de nuestro ingreso en el Mercado Común.

Esta es la impresión generalizada al término de la «cumbre» hispano-francesa que este pasado fin de

semana ha reunido a doce ministros de ambos países en el palacio de La Granja, junto a los pinares de

Balsain, a 90 kilómetros de Madrid.

El tema central, y casi único, de la «cumbre» ha sido el Mercado Común. A lo largo del sábado y el

domingo, hasta primeras horas de la tarde, los ministros de Asuntos Exteriores, Economía, Agricultura,

Relaciones con Europa y Cultura, así como un amplio séquito de altos funcionarios, han dedicado su

tiempo a la crisis económica de Europa (la imposibilidad de hacer frente en común al des-empleo

creciente), del naufragio de la Comunidad Económica Europea (está cada vez más agrio entre el norte

europeo industrial, frente al sur agrícola competitivo entre sí con España, Francia, Italia y Grecia).

Cartas boca arriba

El ministro español de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, incidió en la rueda de prensa conjunta ayer

por la tarde, al término de la reunión, en los términos ya conocidos, «no hemos tomado decisiones, porque

no es ésta la filosofía de las reuniones bilaterales, pero se ha profundizado y discutido sin dejar de lado un

solo tema».

Unas palabras diplomáticas y amables que escondían, sin embargo, lo más importante de la reunión: por

vez primera, Francia, tras la reciente «cumbre» de Sttutgart, ha puesto las cartas encima de la mesa sobre

la realidad del caso español. Las perspectivas no son nada optimistas.

Oficialmente, el Gobierno español expresa que todo va muy bien y el diálogo con Francia permite

mantener el calendario de 1984 para nuestra integración en la CEE.

Primer punto de confrontación: Francia no habla en ningún momento de fechas y de calendarios con

España, porque antes quiere que los diez países comunitarios resuelvan los problemas internos.

Fuentes solventes manifestaron á Diario 16 que las conversaciones han discurrido sin enfrentamientos,

pero con gran dureza en la exposición de los temas por parte de la delegación francesa.

Las posiciones

Un alto responsable gubernamental manifestó a varios periodistas que el ministro de Agricultura francés,

Michel Rocard, había expuesto el problema con gran realismo: ¿qué fórmula buscamos que permita la

entrada de España en la CEE, a la vez que defendemos a nuestros agricultores?

Este es parte del contenido de la reunión en la que el ministro galo de Agricultura expuso la actual

política francesa, según información solvente a la que tuvo acceso éste periódico:

- Francia está de acuerdo en la necesidad de que España entre a formar parte del Mercado Común.

- Francia tiene que defender, con una política de Estado que supere a la de su propio Gobierno socialista,

a los agricultores del Midi (Sur) que producen los mismos cultivos, los mismos productos agrícolas

que España.

- En el Midi hay 250.000 explotaciones agrícolas que suman varios millones de trabajadores,

con un peso social y electoral determinante en la política francesa.

- Los productos agrícolas españoles salen a los mercados europeos con unos precios a los que no

podemos hacer frente.

- El Gobierno francés tiene un profundo conocimiento de la gran inquietud que la adhesión de España

produce en el mundo agrícola de nuestro país.

Para ilustrar esta situación bastan dos ejemplos que se han manejado aquí, en La Granja. Hace unas

semanas el Gobierno francés prohibió la entrada de mil toneladas de patatas griegas que iban a ser

distribuidas en el mercado galo, porque el kilo costaba exactamente la mitad que las patatas francesas a

pie de huerta.

El segundo ejemplo. El kilo de tomates españoles sale al mercado francés a la mitad de precio que los to-

mates producidos en el Midi.

Rocard fue tajante al afirmar: «El ingreso español es un acto político, pero también económico, que

representa problemas en los sectores de cereales, leche y carne. No se puede centrar la política en un

calendario, sino en el tiempo y la reflexión suficiente para resolverlos».

Pero aún hay más, el responsable de Agricultura del vecino país, hombre fuerte en las filas socialistas,

con gran carisma popular y alternativa a Mitterrand en el PSF, afirmaba que «a Francia le preocupaba el

vino, las verduras y las frutas españolas».

Hipócrita postura

Fuentes de la delegación gubernamental española expresaban su preocupación al término de la «cumbre»

- como ya adelantó ayer este periódico - sobre la incidencia que el bloqueo, de negociación con el

Mercado Común tiene en la actual política exterior española que vincula la entrada en la CEE y la

descolonización de Gibraltar con nuestra incorporación definitiva a la Alianza Atlántica.

En el transcurso de la rueda de prensa, el ministro de Asuntos Exteriores galo, Claude- Cheysson, volvió

a insistir en uno de los argumentos favoritos de la diplomada francesa en estos momentos, que es la

denuncia «de la hipócrita postura de algunos países de la Europa del norte que dicen bienvenida».

En el ambiente flotaba el nombre del país al que Cheysson se refería: la República Federal Alemana.

El ministro español de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, a preguntas de Diario 16 de cómo pensaba

conciliar el Gobierno la entrada española en el Mercado Común con el acercamiento económico a Estados

Unidos protagonizado durante el reciente viaje presidencial a Washington y Nueva York, al hacer notar

este periodista que la desunión y falta de respuesta europea beneficiaba a Estados Unidos, como el propio

ministro Cheysson había afirmado en la rueda de prensa, el responsable de la economía española dijo que

personalmente creía que era dudoso establecer la relación de que el acercamiento económico a Estados

Unidos invalidaba la política de acercamiento al Mercado Común. Desde esta premisa, Boyer se limitó a

responder públicamente que el endeudamiento español no aumentaría este año y que el viaje a U.S.A.

había puesto de relieve una serie de aspectos críticos y divergencias económicas entre las posturas

norteamericanas y españolas.

 

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