Autor: Martín-Laborda, Pablo. 
   España y la "cumbre" de Stuttgart     
 
 Diario 16.    05/07/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Diario 16 / 5 julio-83

PABLO MARTIN LABORDA

Director de Europe Información Internacional

España y la «cumbre» de Stuttgart

Pasada la urgencia y las declaraciones contradictorias de primera hora, puede ya hacerse un balance serio

de lo que va a suponer para España el resultado de la «cumbre» de la CEE. Esta es una apretada síntesis

de los aspectos agrícolas, diplomáticos y políticos que han resultado más perjudicados.

Para España no ha podido ir peor. El comunicado final del Consejo Europeo, recientemente finalizado en

Stuttgart, no fija la fecha de adhesión de España a la Comunidad, no determina la terminación de las

negociaciones en curso, ni tampoco explícitamente indica un aumento de los recursos para la financiación

de la CEE, condición esencial para la adhesión de España. Y es absolutamente cierto - como declara el

ministro Morán - la vinculación entre la entrada de España al Mercado Común con el incremento de los

recursos de la CEE. El stop de Stuttgart a los países candidatos tiene varias lecturas, vertientes y

consecuencias.

Declaración

En primer lugar, la opinión pública española se siente agraviada por las condiciones previas francesas,

una vez más constatadas, y que ahora se centran en las frutas, hortalizas frescas y aceite de oliva, y por las

presiones británicas, que rotundamente rechazaron cualquier «compromiso referente al incremento de los

recursos propios», elemento básico para la integración española a la Comunidad. Las tentativas alemanas

- que son de agradecer - se estrellaron ante el muro de frutas, hortalizas y aceite de oliva de París y el

«money» de Londres.

Es significativo que tras cincuenta y dos meses de negociaciones hispano-comunitarias, con pena y sin

gloria, la declaración final adoptada por el Consejo Europeo, es decir, consensuada por los «diez», sitúe el

capítulo de la ampliación en el último punto de las conclusiones (el sexto) y lo despache en 40 palabras

con este singular cariño: «Las negociaciones de adhesión con España y Portugal proseguirán con el

objetivo de concluirlas para que los tratados de adhesión puedan someterse a ratificación cuando se

presenten los resultados de las negociaciones acerca de la futura financiación de la Comunidad.»

En segundo lugar, la buena disposición y voluntad del presidente del Gobierno español, manifestada en su

carta remitida a los jefes de Gobierno de los «diez», ha recibido como respuesta un sine die global a la

fecha de adhesión y a la conclusión de las negociaciones hispano-comunitarias. Los servicios

responsables de la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores han funcionado, con su eficacia habitual,

deficientemente, y el secretario de Estado, Manuel Marín, debería haber desaconsejado el envío de dicha

carta, si estuviera informado...

Finalmente, a nivel PSOE, existe un creciente malestar por la gestión efectuada por el equipo negociador

de la calle Francisco Silvela, que no ha conseguido avanzar un metro acerca de la voluntad política de los

«diez» respecto a España; asimismo es conveniente señalar la preocupación de diputados socialistas en

las regiones productoras y exportadoras de frutas y hortalizas frescas a causa del documento agrícola

comunitario, y en las zonas productoras de leche, particularmente en Asturias, por la «renuncia» de Marín

de «aislar» al débil sector lácteo español.

Moratoria

El mayor éxito del Consejo Europeo de Stuttgart es la moratoria de casi seis meses que ha conseguido

para intentar resolver los problemas comunitarios que siguen encima de la mesa. Se ha obtenido una letra

a ciento ochenta días, aunque con renovación muy problemática. Los asuntos pendientes poseen una

fuerte carga de profundidad que podría fragmentar a la Comunidad.

Entre otros cito los siguientes: el aumento de los recursos propios, la limitación efectiva de los gastos

agrícolas, la reestructuración de la política agrícola, principalmente los productos mediterráneos: frutas y

hortalizas frescas, el vino, el aceite de oliva. Sin ignorar el desempleo, la contribución británica al

presupuesto CEE, que sigue sin solventarse, etcétera.

El Consejo Europeo de Atenas, en principio se celebrará el 5 y 6 de diciembre, recogerá los litigios y los

resultados inconcretos de Stuttgart. A ese paquete estrictamente intracomunitario se añadirá la ampliación

a España y Portugal, que no deberían salir de los muros atenienses como meros convidados de piedra

una vez más.

Después añade que «reconsideraría el alza de los recursos propios CEE a condición que se asegure una

limitación efectiva de los gastos agrícolas»..., cuando como se sabe la agricultura española produciría un

incremento de los gastos... Mitterrand, durante su fugaz participación, tachó de la declaración final: «Las

negociaciones con España y Portugal acabarán antes del segundo semestre de 1984.»

Europa ha de saber dónde quiere ir para saber dónde puede llegar. Tiene que erradicar sus estrictas

evaluaciones contables y los criterios nacionales que dispersan el sentido de la Comunidad, que debería

ser comunitario y solidario.

Es necesaria una voluntad política, económica y social mancomunada para superar los egoísmos

nacionales. El acervo supranacional ha de prevalecer sobre la Europa de las patrias.

La Europa comunitaria se extinguirá si la acción se determinase en sentido inverso. Entonces,

iniciaríamos un nuevo ciclo de Europa que tendría una proximidad remota a los Tratados de París y de

Roma. Entraríamos en el túnel del tiempo, a principios de siglo con la jerarquización de potencias,

librecambio-proteccionismo, armamentismo, crisis... Esperamos y confiamos en el Consejo Europeo de

Atenas, trabajando, flexibilizando posiciones, con sentido supranacional, comunitario, europeo.

 

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