Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Sobre el primer Congreso de Justicia Democrática     
 
 ABC.    12/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC, MIÉRCOLES 12 DE ENERO DE 1977

APUNTE POLÍTICO

Sobre el primer Congreso de Justicia Democrática

Por José María RUIZ GALLARDON

Dicen que se ha celebrado en Madrid el primer Congreso de «eso» que se llama Justicia Democrática.

¿Qué es Justicia Democrática? A lo que parece es:

1. Una organización política de oposición.

2. Engloba a determinado número (ellos dicen que un 10 por 100) de magistrados, jueces, fiscales y

secretarios de Juzgado.

3. Pretenden un «control popular de la Justicia» «la promoción de un sindicato de magistrados» y «la

posibilidad de pertenecer a partidos políticos».

4. Crítica y rechaza la reciente creación de una Audiencia Nacional que, por el sistema vigente para el

nombramiento del cargo de presidente y regulación de la competencia de la Sala penal se convierte en un

nuevo tribunal especial en sustitución del suprimido Tribunal de Orden Público y porque además, su

implantación prejuzga y atenta contra las autonomías nacionales del país, en orden a la administración de

Justicia».

Después de los intentos marxistas —sobre todo comunistas— de minar desde dentro la Iglesia y el

Ejército —con el resultado de todos conocido— ahora le toca el turno a la Justicia. El objetivo es el

mismo: desmedular los pilares de la sociedad española.

Pensemos por un momento lo que ocurriría si se admitiera la posible pluralidad de sindicatos de jueces.

¿Dónde quedaría la imparcialidad del juzgador? ¿Dónde su independencia? ¿No seria necesariamente

proclive el juez a dar la razón a la parte que milita en su propio partido o comulga activamente con la

misma ideología?

La llamada «Justicia Democrática» es una organización para subvertir la Justicia. Hay que decirlo así de

claro para que nadie se llame a engaño. Es un intento de politización extremista y partidista de la

Magistratura. Su propia inserción como grupo político en Coordinación Democrática así lo demuestra.

Un juez, para ser buen juez, debe estar por encima de las opciones políticas concretas que se ofrecen a los

ciudadanos. Su actuación como juez debe ser independiente e imparcial. No cabe ningún tipo de «afectio»

política previa.

Grave, gravísimo el hecho. Más como síntoma que como realidad. Pero si no se corta de raíz ese

movimiento otra Institución —quizás la más sólida— se vendrá abajo a corto o largo plazo.

No queremos, los españoles, jueces, ni totalitarios, ni demócratas ni del centro, ni de la derecha, ni de la

izquierda; ni de este sindicato, ni de aquél. Queremos jueces imparciales, independientes y justos. ¡Que es

muchísimo!

J. M. R. G.

 

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