Ejército y Falange     
 
 Anuario Español del Gran Mundo.     Página: 145-146. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

EJERCITO Y FALANGE

«JSiso cuestión tan traída y llevada del Ejército y la, Falange» Jia sido tratada en «Arriba» ie modo tan

interesante por el Secretario general de Falange, cama/rada José Luis de Arre-$0, y por el Ministro,

camarada José Antonio Girón, gue /nos complacemos en publicar los principales párrafos de sws escritos,

para su arohwo en nuestro ANUAEIO.

Dice José Luis de Arrese con este mismo título de «Ejército y Falange:

«Al Ejército y al Caudillo subordinó la, Falange, desde el toque de llamada, su alma y su vida.

Establecimos el paso de ataque al mismo ritmo y en la misma línea vivimos, al lado inseparable del

Ejército.

En realidad, o aemos nacido para ser milicia o tenemos pocas razones de permanencia en el mando y en la

substancia de España.

Sin embargo, hay algo que nos obliga a estar alertas. A través de ese artilugio senil y decimonónico de la

masonería, única 31-• perviveneiá .democrática aun no raída, el enemigo estudia sus posibilidades de

acción; sus rumores y sus insidias presentan arteramente la existencia de roces que no existen, la

incompatibilidad de posturas, la diversidad de caminos.

Bien sabemos la falacia de sus normas, pero no desconozcamos, el .peligro de la maniobra.

El Caudillo, el Ejército y la Falange, es decir, el pueblo en sus tres elementos más espléndidos y actuales,

han iniciado en los campos de batalla una. empresa genial y sin precedentes; y el éxito detesta empresa

depende de la constancia en la tarea lograda por la unidad. Solamente en la unidad de los tres elementos,

cabe fundar nuestra esperanza cierta.

Si uno de los tres falla se desmoronará de nuevo la ilusión de España; cómo se desmoronó en la guerra de

la independencia cuando falló el Caudillaje; como .se malogró cuando las asonadas y los

pronunciamientos del Ejército liberal y. como en la hora trágica de Cuba y Filipinas y en la aventura

marroquí se malogró también cuando el pueblo se volvió d.e espaldas. La fisura del

enemigó en liño cualquiera de los tres elementos cortarían en flor el resurgimiento Nacional.

Por eso hoy,´y porque el enemigo no ceja, en sus asechanzas a una y otra margen (Ejército y Partido) del

^ran río fertiliza´.ite de la Patria, escribimos para nuestros buenos escuadristas , de siempre este aviso

entraña.ble; todavía es sólida la presencia de este bloque político-militar hecho a tono eon el tiempo y el

horizonte del mundo, todavía vemos enérgicamente adueñada del alma española esta exactitud marcial de

concebir la ;vida, pero; no olvidemos al enemigo; -que todo, enemigo consciente —y e-: numeroso— lia

¡de , intentar cuartear nuestra -firme coexistencia.

No lo lograrán porque miles y miles de falangistas y de soldados rescatados ´del fuego por la muerte

gloriosa de tantos ca-maradas no pueden sev engañados; porque entre los que lian querido y heeho la

grerra, entre los que han sufrido y superado l´a tiranía roja y enti-e los que han ganado y hecho ´fecunda la

paz ´rio existe ni existirá jamás diferencia alguna; y en definitiva, porque nuestros muertos nos han dado

la. facultad de saber cuáles son nuestras razones y no en vano antes de imponerse la Falange como

poderoso cuerpo doctrinal, sirvió-en el Ejército a la Patria con pasión tan ardiente que hoy tiene ganados

con su sangre los caminos.de su postura.

No lo lograrán, pero no olvidemos al esemigo; enseñémosle que es peligroso violentar los senderos de la

Historia e ignorar las ansias y las ilusiones de un pueblo leal y heroico; que la Falange y el Ejército han

armonizado-la aventura de la guerra con la segura marcha, de la .paz y sobre todo que esto iio lo pueden

ignorar si no- quieren exponerse a más graves consecuencias. . Y nosotros, eamaradas, adelante. Nos

completamos militar .y políticamente, necesitamos la enseñanza y el desvelo del Ejército porque en él

reposamos confiadamente y al mismo tiempo le damos ..nuestra doctrina y nuestra vida para cumplir en el

gobierno de España todas las razones esenciales. Se puede vencer a un Ejército; pero cuando detrás de él

está la nación entera, el Ejército no* será vencido jamás. Se puede atacar a la Falange, pero, cuantío esa.

Falange militar descausa y labora a la sombra de la espada, sus posibilidades nacionales son infinitas.»

 

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