Autor: Sánchez Agesta, Luis. 
 Las bases de una constitución (IV). 
 La relación del Gobierno y las Cortes     
 
 Ya.    01/07/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

LAS BASES DE UNA CONSTITUCIÓN (IV)

La relación del Gobierno y las Cortes

LA relación entre el Gobierno y las Cortes, una vez que se haya constituido la

nueva legislatura, no ha

sido prevista por la ley para la Reforma Política y, en principio, al no existir

cláusula de derogación, debe

sujetarse a iaa normas establecidas en las Leyes Fundamentales. La ley Orgánica

del Estado y el actual

reglamento da las Cortes, que es revalidado por la ley para la Reforma Política

y que se considera vigente

hasta que sea aprobado uno nuevo por las próximas Cortes, sólo prevén algunos

preceptos que se refieren

a la intervención del Gobierno en la vida de las Cortes y un derecho limitado

los miembros de las Cortes a

realizar preguntas e" interpelaciones. Es un sistema rígido de separación en que

el presidente del

Gobierno tiene un plazo legal de mandato y en que no existe tampoco un poder

ordinario de disolución de

las Cortes atribuido a la Corona. La única relación indirecta y extraordinaria

es la intervención del

Consejo del Reino, diez de cuyos miembros son designados por las Cortes, en e¡

nombramiento y cese

por la Corona del presidente del Gobierno.

EN el terreno d« las meras hipótesis de futuro sólo puede afirmarse con

seguridad que parece ineludible

una vinculación mas definida del Gobierno con las Cortes. Si esta vinculación no

se establece, el

Gobierno descansaría casi exclusivamente en el nombramiento de la Corona. Nos

hallamos aquí ante una

exigencia que deriva de la misma naturaleza de las instituciones. En el nivel de

nuestra cultura Cívica la

legitimación, por la Corona no bastaría para soportar, con un decurso

indefinido, la autoridad del

Gobierno. Puede hacerlo en momentos extraordinarios da crisis, como ha sido, por

ejemplo, el periodo

desde noviembre de 1975 hasta junio de 1977, y ésta es sin duda una de las

virtudes de la Monarquía.

Pero una situación asi no puede prolongarse indefinidamente y la única

consecuencia sería someter la

institución monárquica a un desgaste Innecesario. La naturaleza misma de la

democracia como Gobierno

responsable exige que el Gobierno esté vinculado de alguna forma, directa O

indirectamente, al sufragio

del pueblo.

DESDE el punto de vista del derecho comparado, y pensando en la importancia que

puede tener la

existencia de un Gobierno independiente, fuerte y estable, tendríamos varios

modelos de democracia. En

los Estados .Unidos,´ como es sabido, la legitimación democrática, y la

independencia del poder ejecutivo

en relación. con el Congreso, se funda en la elección directa del presidente,

que tiene además un mandato

por tiempo determinado y as Independiente de tas decisiones del Congreso. La

Constitución francesa

actual representa un modelo intermedio, con un ´presidente de .la República

electivo que nombra al

primer ministro, quien a su vez está, sometido a la confianza del Parlamento. No

parece que en una

Monarquía estas formas sean viables, si no es con artificios muy complicados

(por ejemplo, elección

plebiscitaría del presidente del Gobierno) que desnaturalizarían la esencia

misma de la Monarquía como

un Gobierno arbitral.

EL modelo de Gobierno parlamentario tiene su origen en 1» Monarquía británica y,

como es sabido, hace

al Gobierno responsable ante el Parlamento mediante las votaciones de confianza

y censura. En el terreno

de las puras hipótesis, en una situación de transición hay que prever que los

nuevos reglamentos de las

Cortes regularán votaciones de confianza y censura, que aunque en principio sólo

tendrían un mero valor

simbólico, podrían fundar una decisión de la Corona que podría relevar así al

presidente del Gobierno.

Pero es claro que este problema exige una decisión clara de la ley

Constitucional que delimite esas

relaciones, y que aera necesariamente abordado por la futura Constitución,

EN primer lugar, cabe la duda de si la vinculación del Gobierno a las Cortes

mediante un sistema

parlamentario de responsabilidad, con votaciones de confianza y censura, se va a

establecer ante una o

ante las dos Cámaras. Si se sigue la línea marcada por la ley para la Reforma

Política, es claro que esta

ley ha concedido una prioridad en el orden legislativo al Congreso de los

Diputados, de tal forma que el

Senado sólo tiene prácticamente un derecho de veto. Gobernar es legislar. El

Gobierno, con su iniciativa,

y el Congreso, con su control y poder de enmienda, son los dos órganos entre los

que se debe establecer

una vinculación. Pero no debe perderse de vista que el Senado, en la .medida en

que ¿te adopte una

estructura regional, puede tener también otras nuevas funciones Importante que

aconsejen darle alguna

intervención moderadora en el juego de esas votaciones que establecen la

relación entre «1 Gobierno y

las Cortes. De ello nos ocuparemos más adelante.

En todo caso, para mantener *•• hasta donde sea posible la Independencia y la

estabilidad del Gobierno,

y para evitar que las votaciones de confianza y de censura degeneren en un

parlamentarismo desbocado.

parece aconsejable regular con carácter limitativo los casos y las formas en que

estas votaciones puedan

producirse. La votación de confianza, debe ser siempre un arma del Gobierno,

previa deliberación de1

Consejo de Ministros, que «61o éste pueda plantear para evitar Incluso las

maniobras que puedan

producirse entre loa partidos de la mayoría. Las votaciones de censura deben

condicióname no salo

exigiendo plazos para BU planteamiento y un número elevado de firmas que

suscriban la pro

puesta, sino que su efecto especifico de determinar el cese del presidente del

Gobierno debe exigir una

mayoría absoluta de los miembros d« 1* Cámara que aprueben la censura.

¥ TN freno mas, que al mismo tiempo permitirá un juego más fluido de la relación

entre el Gobierno y

la Cámara, puede ser un derecho de la Corona a disolver U Cámara, limitado bien

por la exigencia de que

hayan transcurrido más de dos tercio? de la vida normal del mandato de una

legislatura, o bien porque las

Cortes hayan rechazado hasta tres leyes que procedan de un proyecto de ley

presentado por el Gobierno, o

bien como consecuencia de una votación de censura. Como es natural, estos

supuestos deben ser alternativos.

¥ TNA. alternativa mas remota puede ser también permitir que un Gobierno legisle

durante un plazo

limitado (seis meses, un año) con el apoyo del Senado, cuando el Congreso

rechace una ley que el

Gobierno considera o declara d« especial urgencia.

Y si se mantiene el Consejo del Reino, éste podría tener una Intervención en esa

apreciación de las

votaciones de censura y del derecho de disolución. En mi opinión, «e debe

mantener no sólo a este fin de

auxiliar y cubrir al Monarca en sus funciones arbitrales más conflictivas, sino

porque emanado de las

Cortes establece un nuevo vinculo con ellas y permite que algunas Instituciones

como el ejército, la

cultura y la justicia o los sindicatos tengan una función orgánica de

asesoramiento de la Corona.

Luis SÁNCHEZ AGESTA

 

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