Autor: Armiñán Odriozola, Luis de. 
   Los aviones de las fuerzas armadas en el "ejercicio milano"  :   
 Al supuesto táctico asistieron con el generalísimo los ministros de marina, ejército y aire. 
 ABC.    26/11/1959.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

AJg C. JUEVES 26 DE NOVIEMBRE DE 1959. EDICIÓN PE LA MAÑANA. PAG. 39

LOS AVIONES DE LAS FUERZAS AEREAS EN EL «EJERCICIO MILANO»

M. SUPUESTO TÁCTICO ASISTIERON CON EL GENERALÍSIMO LOS MINISTROS DE

MARINA, EJERCITO Y AIRE

Polígono dé Carabanchel. (De nuestro redactor, enviado especial.) Los tres Ejércitos prueban sus armas:

la. operación "Dulcinea" durante la pasada primavera; luego, la División Acorazada; ahora, este ejercicio

que desarrolla, la Aviación. En el mar se realizaron también maniobras recientemente. Va el Ejército, las

Fuerzas Armadas, en prueba de potencia y alarde de técnica, ya dentro de la táctica nueva, la que imponen

las armas que han de ser utilizadas si el destino lo decide. Son, hasta ahora, ejercicios «ue parecen

dispersos, pero que en la realidad forman un núcleo homogéneo. Este denominado "Milano", que en la

mañana de ayer se ha desarrollado en el viejo polígono de Carabanchel, ha puesto en estrecha, relación a

las fuerzas de tierra y del aire. Jefes y oficiales de esos dos Ejércitos trabajaron juntos, dábanse la réplica

para el ordenamiento de lo planteado y finalizaron el ejercicio en íntima cooperación.

Tratábase de poner de manifiesto la potencia de fuego de los aviones y la actividad Se los órganos

conjunios para la cooperación de tierra y aire. Teníamos delante, en hilera, teóricamente separados, los

distintos puestos, Indicándose con letreros iluminados el que tuviera en cada instante la palabra. Los

altavoces nos lanzaban la voz de cada uno y podíamos seguir las fases del ejercicio conforme iba

desarrollándose Tierra pedía apoyos, Aire los otorgaba y rápidamente las patrullas acudían a cumplir la

misión solicitada. Suponíase que dos países beligerantes disputaran el terreno, adquiriendo uno de ellos,

la colaboración de un tercero.

Explicó el supuesto táctico el director del ejercicio,´ coronel Montel, jefe de la Escuela d? Cooperación.

Constaba el "Milano" de dos partes. Se vio en la primera cómo los aviones de nuestras fuerzas aéreas

tácticas atacaban una serie de objetivos terrestres: aeródromos, batería antiaérea, puente, fuerzas

desplegadas, etcétera; en la segunda, los aviones reactores de la defensa aérea hicieron evidente su

potencia de fuego, atacando también objet|vos de superficie: carros de combate, estación ferroviaria,

factoría industrial, etcétera. Entre ambas partes hubo una exhibicién de prototipos españoles en la que

evolucionaron los "Triana", "Saeta", "Alcotán", «´Halcón", "Azor", "Dornier" y dos helicópteros.

A veinte años clel último conflicto español, el esfuerzo de la Aviación aparece distinto. Aquellos héroes

nos parecen tan distantes como ellos lo estaban de los compañeros que hicieron la guerra en África. Nos

impresiona ese reactor que aparece en la zona de tiro por sorpresa, con el ruido detrás, sin posible anuncio

previo, ádvir-íiéndole cuando ya es imposible detener su acción. Y los relámpagos de fuego qué lanzan

sobre los objetivos con los cohetes, cuya eficacia estremece.

La sensación de estar en el puesto de mando .fue real, como el fuego. La voz que manda, el nervioso

diálogo de los oficiales, la voz que va hacia el cielo, la que desde el cielo desciende y -nos dice sus impre-

siones en aquel momento, en una frase corta, viva, con la serenidad de-la acción. Los blancos están a

1.576 metros de nuestra posición y percibimos las siluetas que se combaten. En una mañana difícil para el

aviador, dificultad resaltada por ellos desde su colina y a su velocidad, al decirnos uno;´"No veo nada."

No veía porque el sol, al calentar la tierra húmeda, sostenía la neblina y la visibilidad era casi nula

al´impacto de, la veloz marcha del aparato, a 900 kilómetros por hora. Pero aun así, los disparos rondaban

los objetivos, dando en el blanco al paso de la escuadrilla. La vieja "cadena", ese descubrimiento del valor

y la técnica españoles, la vemos hacer desde 4,000 metros, para disparar a distancia de 800. Se nos

recuerda «ue en estos aparatos el piloto suma el esfuerzo fie una tripulación que era antes, por lo me-iios,

de tres hombres: el piloto, navegante y bombardero. Ahora, un muchacho realiza todas las funciones y ha

de hacerlo en "fragmentos" de segundos. El temple, la inteligencia y el reflejo casi extraliumano le

acompañan por necesidad de su oficio, ´•ónvertido en arte.

No es necesario decir, en esta impresión, las características de los aviones que han realizado el ejercicio;

es nuestro intento, reflejar el conjunto para deducir la efica- -cia de, la operación realizada felizmente,

aunque, como apuntamos, las dificultades iban con la cubierta mañana. La "sinceridad." del fuego real, las

explosiones en tierra, los incendios de las estructuras puestas como objetivos, hablan por cuanto .

pudiéramos decir.

Y, ya eri son de paz, cómo exhibición, las acrobacias de los reactores, las pasadas con un motor inmóvil,

otras tan lentamente que en la práctica el aparato estaba invisiblemente anclado, en el cielo y los "bailes"

con cadencia y ritmo de los helicópteros.

El supuesto5, táctico fue presenciado por el Generalísimo con los ministros de Marina, Ejército y Aire;

capitán general, señor Muñoz Grandes; capitán general de la Primera Región, y generales, jefes y

oficiales de los tres Ejércitos y de la Ar-mada. En el campo, las instalaciones ne-1 cesarías para

coordinacióli, con´troly transmisiones. Y los .servicios, como el fotográfico, que, permitieron presentar al

Caudillo los resaltados dé las "pasadas" a muy escasos´ minutos fie realizadas, con ampliaciones de las

fotografías tomadas desde el aire.

Si él ejercicio pudiera tomarse como un espectáculo, éste seria maravilloso. Como han trabajado las

Fuerzas del Aire y de Tierra, completan una realidad que habla deja eficacia del Ejército. Luís DE AR-

MIÑAN.

 

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