Autor: Cortezo, Jaime. 
   El descalabro electoral de la Democracia Cristiana     
 
 Ya.    01/07/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

TRIBUNA ABIERTA

El descalabro electoral de la Democracia Cristiana

ESCRIBO estas primeras reflexiones personales acerca de los resultados tan

adversos que para la

Federación de la Democracia Cristiana han tenido las recientes elecciones,

sintiendo una gran amargura

después de tantos años de haber luchado por la instauración de la democracia en

España y con la abrigada

esperanza de que la DC iba a tener un papel de cierta relevancia en las Cortes

constituyentes.

EL escrutinio nos ha sido . completamente adverso. La FDC sólo tiene cuatro

senadores y el equipo

DC, en su totalidad, estará representado por diez Diputados y diez senadores, en

su mayoría miembros del

Partido Nacionalista Vasco.

¿CUALES han sido las causas del descalabro de la Federación de la Democracia

Cristiana? Algunas son

debidas a la organización de la campaña electoral, a la falta de medios

económicos en comparación con

los que parece que han dispuesto otras candidaturas, etc.; pero estas

deficiencias logísticas no son la

verdadera causa del paupérrimo resultado de nuestras candidaturas: la razón de

todo ello es de naturaleza

política y consiste, fundamentalmente, en el casi nulo espacio político que

hemos ocupado ante los

electores. La Unión del Centro Democrático cubrió tendencias de diversa índole,

estando, entre ellas, la

democracia cristiana con algunas personas que de siempre han militado en esta

ideología. Por otra parte,

las dos candidaturas socialistas—sin renegar de su marxismo—hicieron una campaña

de imagen próxima´

a la social democracia.

En consecuencia, la FDC se encontró atenazada, desde la derecha y desde la

izquierda, con un margen de

acción muy estrecho. Pretendimos establecer la línea divisoria con la UCD, pero

ni siquiera intentamos

nacerlo con el socialismo, tal vez en razón de nuestro largo periplo con 61

durante la lucha contra la

dictadura,

ESTRECHO así nuestro espacio político, la publicación de las encuestas empezaron

ft darnos Unos

vaticinios muy reducidos, en contradicción con loa que nos auguraban antes de

comenzar la campaña

electoral. Al final de ésta los órganos de difusión recomendaron tí "voto fltü"—

sin tener presente el

sistema proporcional para el Congreso—y el electorado fue fiel a este consejo.

TENGO la impresión de que * gran parte de loa votos obtenidos por UCD y por el

PSOB ae debieron, más que a sus programas políticos y electorales, a las

actitudes de sus líderes y a las

tendencias genéricas del electorado rozando la forma plebiscitaria, siendo de

destacar, en este último

aspecto, el particular relieve del "voto negativo"; es decir, los que querían un

cambio total de la política

coa ruptura clara de las reminiscencias del franquismo y, por otra parte, los

que deseaban impedir e!

establecimiento de un socialismo, mantener una economía de mercado libre y

reformar "prudentemente"

las estructuras sociales y económicas.

ME preocupa—como ciudadano español—la composición de las Cortes, pues solo

tendrán fuerza efectiva

en ella dos partidos, lo cual dificulta la elaboración de una constitución que,

de haber tenido un gran

consenso nacional, hubiera podido regir las relaciones políticas en España

durante un dilatado futuro. Tal

vez el patriotismo y prudencia política de la UCD y del PSOE superen sus

diferencias y logren un lugar

de encuentro donde establecer los principios constitucionales que compartimos la

inmensa mayoría de loa

ciudadanos.

NO soy proclive al sistema de dos partidos por cuanto implica una política de

péndulo. Creo, por el

contrario, jue la estabilidad política se alcanza mejor cuando ae ofrecen al

pueblo más de dos opciones

que, a lo largo del tiempo, ahondan su» diferencias y con ellas las tensiones.

Personalmente estimo que

esta bipolarización será superada en ed futuro si tenemos en cuenta las

motivaciones (antes expuestas) de

los votos "negativos" y "por tendencias" de carácter plebiscitario no basadas en

los programas de los

partidos, todo lo que oa dado por resultado que tanto la DCD como el PSOE hayan

alcanzado el "techo"

de sus posibilidades electorales.

LAS Cortes, además de constituyentes, habrán de cumplir también su función

legisladora ordinaria y, en

las actuales circunstancias, es difícil vaticinar el futuro, el cual se empezará

a configurar a tra1 vea de la

política de un Gobierno monocolor (según se prevé), el talante del partido

mayoritario de la oposición y la

actitud extraparlamentaria de los sindicatos obreros. Es posible que se vayan

produciendo mayores

distanciamientos entre el PSOE y la UCD que, al haber perdido su peso político

la Alianza Popular, se

comporte como un verdadero partido de derecha civilizada. Si esto fuera así, nos

cabria a los demócrata

cristianos la esperanza de que nuestro anterior esfuerzo no haya sido baldío,

pues podríamos ser el

fundamento de una tercera vía que evite peligrosas polarizaciones política y

económicas; pero, por el

momento, nuestra misión será de reflexión, de observación de cuanto vaya

aconteciendo y de continuar

agrupando a nuestros correligionarios para futuras confrontaciones políticas, ya

que estas elecciones no

han sido las últimas, sino las primeras de esta nueva democracia recientemente

instaurada en España.

Parafraseando a De Gaulle, y quitándole el sentido bélico, podemos decir que la

DC ha perdido una

batalla, pero no ha perdido la guerra.

Jaime CORTEZO

 

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