Autor: Corral Vázquez, Enrique del . 
   Inauguración en Santander del monumento al alférez provisional caído  :   
 El ministro del Ejército dirigió una alocución a los tres mil quinientos alféreces congregados con este motivo. 
 ABC.    26/07/1960.  Página: 17-18. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

A B C; MARTES 26 DE JULIO 1>É 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 17

INAUGURACIÓN EN SANTANDER DEL MONUMENTO AL ALFÉREZ PROVISIONAL CAÍDO

El ministro del Ejército dirigió una alocución a los tres mil pimenfos alféreces congregadas con esta

motivo

"VUESTRA HERMANDAD HA VENIDO A REVERDECER EL ESPIRITU DEL 18 DE JULIO"

Santander 25. (Crónica de nuestro redactor enviado especial.) Mi general, a llorar se ha dicho. Y a mucha

honra, porque ha, sido tanta la emoción de esta mañana, después ´de las doce,- que si usted y -muchos tío

lloran revientan. Veréis por qué:

Sin más banderas que la de España—/ que es mucha bandera, Señor— 3.500 alféreces provisionales y

muchos millares -más de personas asistieron a la concentración nacional de "estampillados" convocada

para inaugurar el monumento nacional, bajo la presidencia del ministro del Ejército. La misa de campaña

inició los actos; actos sin fanfarria patriotera, porque la emoción patriótica iba por dentro, que es su sitio.

Fuera sólo había silencio. Un silencio audible roto en de elevación con el himno y en otro momento

litúrgico con el Aleluya de Haendel cantado por la Escolanía de los Escolapíos. Nada más.

En torno al altar, ya lo he dicho, millares de alféreces provisionales; las autorídades bajo masas, los

obispos. Y las madres. Las madres de los caídos que iban a recibir la estrella laureada. Frente al ara, la

estatua, y a sus pies, el estanque. En lo alto, las nubes; Más arriba, los muertos. Con ellos. Dios. Dios,

arriba, y en torno, España. Abajo, represada, la emoción. Una emoción amenazante por contenida que iba

subiendo de nivel en el "Campus", acotado por edificios docentes que albergan a la juventud internacional

que hora estudia periodismo. ¡Ya veis! Los alumnos tenían a pie de obra material de la metor cantera para

una crónica, pero algunos ni se enteraron. Eran tres franceses—uno con barba—y esa B. B. de "soldé"

que aprende menos que ensena quienes prefirieron seguir jugando al "carro". Hicieron bien, porque

seguramente en sus "petits cerveux" no caben más basas que las que tienen a mano pequeñas bazas, por-

que las grandes, por históricas, no son de la baraja. Son de la historia, y de historia, se trataba lo que más

allá de la ventana se producía. Para éstos la ventana era los Pirineos. ¡Pues qué bien!

Y a lo nuestro. Acabada- la- misa habló Mazarrasa, que hizo la ofrenda- del monumento. Después las

madres recibieron la estrella, laureada, símbolo de la que con estampilla negra ¡levó el hijo y que ya no

puede llevar porque es una, de las 25.000 que adornan en Granada el manto de Nuestra Señora de las

Angustias, que tiene la de iodos las que cayeron con la estrella puesta para conseguir la pa-s,- esta pas

nuestra lograda no por if-n-a guerra civil, sino´ por una cruzada- anticomunista, como demostró

documentadamente esta mañana, el catedrático García Arias en su discurso inaugural del monumento, y

afirmó con emoción Cerame, presidente de la Hermandad Nacional. Apenas veinte minutos de discursos

entre los tres que precisaron los fines de la Hermandad y reafirmaron la indeclinable postura de fidelidad

a los principios del 18 de julio.

Id sumando emociones, y añadid, a la que produjo la ofrenda, de la- espada del comandante Palacios a los

pies de la, estatua mien-t**s sonaba tenuemente el toatte de oración.

como lejano, acompañado por la banda militar, que se prolongó cuando los delegados provinciales

depositáronla los pies del monumento los pergaminos con los nombres de sus alféreces provisionales--

Caídos. -Vein-´: ticinco mil nombres; veinticinco mil mosos muertos para vitalizar a España. ¡Gran rit-:

"son está razón.si, además, ño hubiera otras!. Emoción conteniéndose que necesitaba cáu* ce, expansión...

Lo facilitó el ministro cuando después dé elogiar en su breve discursa a los alféreces y al Ejercito, "que

mantient vivo,, dijo, el fuego del 18 de julio", ra/ir-mó-gue "vuestro .gesto y vuestro heroísmo y

^vuestras laureadas,y medallas militares fue-ron:´posibles porque- teníais- junio a vosotros al soldadito

español". ¡Dios,-fot. qué lo diría! ´Aquello jiie "la" fin ..del. mundo. Jamás se oyó ovaciónanos rotunda

por unánime ni más expresivos, vivas: al s.oldad´ito español y/a Franco, capitán y Caudillo... Barroso se

emocionó como-todos y ya en pura emoción el .himno de Infantería cantado por millares de gargantas

que, anulaban •: los sones d0. la banda´militar y las blancas voces de. la Escolania escolapia fue una

perfecta afirmación ´de lagrimas -unánimes. Los iranceses dejaron sns ^carró" y vieron-atónitos aquella

vesevsid´ de patriotismo español ca-nianda, Aún..te quedan la f id Infantería ejüe por "saíber jn-tírir

sabrá,, triunfar.

Cttareit-tones -coa sus hijos y mujeres-´^ér-cuj chávale^ eó.tt fws padres allí, ´-entre Sus cot^ípdñeros los

alféreces; mujeres .con\sus hijos´-cogidos, del brazo tnwmido al •´marido y al • pg,dref ´cantaban.

Los.estuíKánfes iai-n-Mén. Todos, hicieron´ wag~, y la Vos-era- el. }ivt´svno,...

Barroso can áisiwmlo inútil restregó con, íl dorso de ´s¡¿., mano´ uña,´ lágrima..

Las Imbía en tantas iñsjUlqf,: mi.. ´general,´ qus en realidad cúattdo:;la cprneía dio-un piiñlv dé atención

para retirar la bandera, .ufa cfez-feaí -que estaba a mi-lado exclamó: "¡.>A lloran tocan!", porque fe

lagrima? de sv,, padr& eran • fétnv las del. ministro, y las de.. todots esp3.¿me, nunca- lloran, lágrimas

.de .emoción ificóttiettible.- Lágrintas de .hombres que ,sa-íen tnorir .riendo y ño :saben dejar de llorar.

Que es lo ´bueno.—JSna-icue DEU GO-RRA´L.

 

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