Discurso del ministro del Ejército  :   
 "Monumento majestuoso y firme como una roca". 
 ABC.    26/07/1960.  Página: 18-19. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

A B C.-MABTES 26 I>E JULIO DE-;1960. ÉOlCIOÑ Dff j^-3^A^NA> I^Gy 18

Discurso del ministro del Ejército

"MONUMENTO MAJESTUOSO Y FIRME COMO UNA ROCA

HOMENAJE A LA MEMORIA DEL GENERAL ORGAZ

ÜECUERDO EMOCIONADO PARA .LOS QUE CAYERON

" Kn el acto de inauguración del monumento, al alférez provisional caíd-Oi celebrado ayer en Santander,

el ministro del Ejército, teniente general Barroso, pronunció el siguiente discurso:

"Exceleritisirnos señores; queridos alféreces, provisionales, mis compañeros; señoras* y^ señores:

Nos! liemos congregado aquí, en esta capital castellana que se asoma kal mar, a rendir homenaje de

recuerdo y gratitud al alférez provisional; al universitario qae so fcizó soldado en la guerra para ofrendar

su esfuerzo, su sangre y su vidala la Patria, como sólo saben hacer!» los elegidos: con conciencia de su

gloriosa, empresa; reclamando un puesto d« responsabilidad, y peligro; con entusiasmo y generoso

espíritu; y con fe en la victoria, lina Juventud así, dispuesta a morir por Dios y por la Patria, tenía que

triunfar y triunfó.

Peños afluí, señores, al pie de un monumento majestuoso, y firme como una roca de ésta recia comarca,

´que asocia; en nuestra memoria las inconcebibles gestas de la fuerce -raza montañesa, hermanada a los

duros asíures, que tuvieron el arranque de levantarse´ en armas e iniciar, en remotos tiempos, la gigantesca

empresa de reconquistar España para los españoles, igual aue siglos más tarde, desde todos los confines

de la Patria, habrían de levantarse esforzados paladines que la reconquistarían del comunismo

internacional presto a despedazaría. Henos aquí dispuestos a honrar y perpetuar la memoria de una

escogida parte de aquellos paladines y a reafirmar, al pie del evocador monumento, nuestra fe en los

destinos de España, nuestra fe en el Caudillo de España y nuestra fe en nosotros mismos. (Muchos

aplausos.

No, es casual que !a estatua al alférez provisional caído se yerga junto a la Universidad Menéndez Pelayo.

Se brinda un símbolo y un ejemplo para esa juventud estudiosa, cjue se forma en tes aulas yr es la

esperanza de muchas Patrias, Esa juventud podrá meditar ante el monumento sobre cómo- sus>& cumplir

con su deben otra juventud universitaria y podrá for^ íalecer su espirite para hacer honor a su propio,

deber si la Patria un día demanda su esfuerzo y su sacrificio.

Ha sido también venturoso acierto aue ei día elegido para inaugurar este, monumento al alférez

provisional coincida con la,w-solemne fecha de Santiago Apóstol Santo Patrón de España, que, .velando

por su protección á buen seguro no fue ajeno a la feliz iniciativa de constituir la masa de los cuadros

subalternos de mando de los Ejércitos Nacionales, durante nuestra Cruzada, con aquella ilusionada y

valerosa juventud aue había de dar gloria al título de alférez provisional.

No habían transcurrido aún dos meses desde que el Ejército tocó llamada a las armas convocando a la

Nación a una lucha heroica contra--las-fuerzas del mal «ue querían arrebatarnos España, cuando la Junta

de Defensa Nacional creaba las Academias de Burgos y Sevilla iniciando con ello el camino de la

formación de una oficialidad provisional, .que pocos meses nías tarde había de convertirse en un glorioso

Cuerpo de oficiales, bajo las directrices de Franco y con la entrega total a la empresa de un´hombre

inolvidable y cabal, ejemplo de caballeros y de virtudes castrenses, a cuya memoria quiero´ rendir

encendido homenaje: el general Orgaz. (Una gran ovación acoge estas palabras del ministro.)

Con qué fuerza se fundiría al Ejército aquella juventud universitaria lo veo hoy en torno mío,

contemplando a estos hombres, antiguos alféreces provisionales, encanecidos ¡ya por las batallas de la

vida y animados del ´•mismo, • espíritu juvenil de hace veintitantos años. Hombres que vienen-a erigir an

monumento a sus muertos con idéntica emoción y respeto con que en e] campo de batalla coronan su

sepultura de una tosca cruz de madera. (Ovación.)

´ Bien es verdad, señores que me escucháis,- que esta .unión está avalada por EC.09Q alféreces

formados´«avias Academias de Oficiales Provisionales; por la* ofrenda de las vidas de casi la mitad fie

ellos, por ¡a gloria de sus 11 Laureadas y sus 160 Medallas Militares conquistadas y y por la sangre y el

esfuerzo ¿te todos, en pro de la mayor honra de los Ejércitos de su Patria. (Aplausos.)

Qué fuerza, qué impulso recibiríais del Ejército, que muchos da vosotros encontrasteis la vocación en él y

habéis consagrada vuestra´ vida a servir a Ja Patria en -sus filas como profesionales, en tanto que los

demás consevábais intactas vuestras virtudes militares para prodigarlas en las nuevas tareas de paz, y

manteníais viva la. nostalgia de vuestros años castrenses que os hizo acudir en masa al conjuro de ana

Hermandad tutelada por las Fuerzas Armadas y constituida, tan pronto alguien lanzó la idea, en el

legendario cerro de Garabitas.

Vosotros amáis al Ejército y el Ejército ama a sus alféreces provisionales porque sois carne, de su carne, y

si no fuese así no tendría sentido vuestra Hermandad. (Nutridos aplausos.) A m á i s al Ejército porque en

él os hicisteis hombres y porque representa etí toda su pureza el esjáV ritu patriótico del 18 de Julio. Y a

nosotros se nos ensancha el corazón al veriv> aquí con el cuerpo maltratado ya por, el transcurso de

tantos años, pero con la misma generosidad de entonces, la misma pureza de,, intenciones, el mismo

encendido amor a España y la misma fe en nuestro Capitán de siempre, el Generalísimo Franco. (Gran

ovación.)

Yo sé «ue hoy .vuestra! Hermandad está reverdecienáo aquel espíritu del 18 de Julio y os lo agradezco

como lo agradecerá España entera. Y yo sé que vuestra obra será coiis.tructiva, porgue poseéis las vir-

tudes indispensables para lograrlo; poseéis sentido de -la responsabilidad y amor a ella; poseéis juna

acrisolada honestidad y DO sabéis lo que son envidias ni egoísmos; poseéis disciplina ´para acatar las

órdenes, aunque algunas no os gusten; sois austeros,: leales, capaces de sacrificio; y por encima de todo,

creéis en Dios y amáis a España.

Yo sé también que cuidáis .vuestro prestigio coiab una reliquia, y si cualquiera de vosotros tuviese la

flaqueza de olvidar esas .virtudes y aun si no rindiese cuito a ellas, perfeccionándolas y acrecentándolas,

los demás le expulsarían de sus filas, pues queréis, ser tanto como él primero sea, en la oficina, en´la

fábrica,, eii el despacho, en el taller, en la clíaica, en el Mfete( en el cargo público, ea.Ia cátedra ó en el

cuartel," para convertiros en ejemplo viviente digno de imitación que os permita conquistar en los

fecundos campos dé la paz el respeto, la,ádmirációnry el cariño´de cuantos os rodean del mismo modo

que supisteis hacerlo en los campos de batalla.´ (Fuertes aplausos.)

Mucho hemos logrado, gracias al sacrificio-de nuestros mejores y a ía´provi&en-cial dirección* de

nuestro CaadillÓ, en éstqs veinte años-fie fecundidad, jpese a tantas, dificultades cerno nos ha *&echo

superar im encarnizado enemigo, que no se resignó con su derrota. Pero es tan roBusta la saludde nuestra

España, que el perdón más generoso se ha derramado para aquellas enemigos que, eñgaña>3ds. o no, nos.

combatieron de frente y haystss; muertos púe^ den reposar.; confundidos con los irencedo-dorés, y los -

vivos, desarrollar su tralbajo honesto para e! mayor engrandecimiento ;de }a Patria contún. Pero

¡cuidado! qué nadie ose confwnfiir´ la virtud cristiana dej perdón con la "debilidad humana/(una fuerte

ovación;, interrumpa las palabras del ministro)* que nadie venga-a nosotros con el corazón cargado de

negro odio y mor-bosí» deseo de desáriits. Bienvenidos las que traigan el ´corazón puro :y el alma limpia

para sumar su esfuerzo y hacer más fuer-te¿ más grande y más próspera a España: nuestros brazos están -

abiertos. Pero tes que desde más allá: de nuestras fronteras o agazapa dos en nuestro solar aspiran so -

lapadamente a seníbrar el .desorden y el caos eii nuestra Patria, creyendo en la distensión de nuestros

espíritus, que sepan que se equivoea,n: serían inexorablemente aplastados Otra; vez (gran ovación).

Dijeiantes que este monumento no sólo es un recuerdo sino también un ejemplo liara las juyentKdes que

han fle sentirse-catia vez más conscientes de su responsabilidad por si un día h´an dé asumiste. ;Sois

vosotros los que habéis de contar a vuestros hijos y la juventud por qué precipicios s,e derrumbaba la

desgraciada España de la segunda República. Que sepan bien que en él Mundo, hay dos bandos irre-

conciliables de los que uno ataca los cimientos de nuestra civilización cristiana y comprenclen que I»

lucha no ha acabado y han ;dé templar su espíritu para estar dispuestos a afrontarla.

Vosotros, cuando jóyenes, triunfasteis sobíe el enemigo porqué supisteis con fe y con tesón combatirla.

Ifo también tengo fe ciega de que la juventu´d actual sabrá ester a la altura dé su misión, anteponiendo »

todo éí amor a la Patria y viviendo alerta para defenderla: mientras en el Mundo no reñie la paz de Cristo.

;Hay tfuis hablar. :claro a esta juventud que por sus años y su fortaleza habrá de ser la que fuisteis

vosotros: :el sostén y el nervio combativo dé España; habrá Sé ser una juventud q-ue también sepa morir,

íal es el mensaje niudo de esté guerrero de bronce, que desde hoy queda bajo la custodia de un piH¡blo_

recio y fuerte y de uriá juven-íñd estudiosa, digna heredera de vuestras •virtudes/-(ihüclips aplausos).

Hó seriamos justos si encesté acto, espe« cíficamente dedicado a cantar la ¿loria del alférez nrovisional.

aividáramos la propia gloria de los cuadros profesionales de los Ejércitos (-una fuerte ovación interrumpe

el discurso), qué: en Academias y campos de batalla os forjaron y mandaron^ compitiendo en noble

emulación con vuestro heroísmo y poniendo a vuestro servicio la ciencia y la experiencia militares,

atesoradas tras largos años de duros esfuerzos. Cuando proclamáis con ´orgullo que en nuestra CríizáSa

llegasteis a mandar compañía o batallón, pensad también con orgullo que fuisteis a relevar .cadáve^ res,

pues los mandos profesionales qué os cedieron su puesto avanzado dormían el sueño eterno (cerrada

ovación que interrumpe nuevamente él discurso) después ´de luchar heroicamente. Recordarlas gestas de

los primeros, meses, los nombres «lañosos del Alcázar de Toledo, Simancas, Santa María de la Cabeza y

tantos y tantos, más que cantan las glorias de los:cuadros profesionales de los Ejércitos de Tierra, Mar y

Aire. Recordad el gesto heroico :de los centenares de oficiales que prefirieron morir en las cárceles rojas

o vilmente asesinados, antes que disparar SMS armas contra sus hermanos. Y recordad,, a, los jefes de

vuestras unidades dando/él ´ ejemplo constante a que les obligaba su condición militar y él juramento a íft,

bandera de España que les acogió bajo sus pliegues, en nuestras Academias Militares, f oí jadoras ^de.

tantos héroes. • También es día de recordar »hoy a :esos beneméritos saboficjáles, auxiliares leales de los

mandos subalternos, vivero de qué surgen muchos héroes, maestros «ntra». bles de nuestros /soldados; y

día de recoi dar al bravo, al sencillo, al sufrido sóida dito español (inenarrable ´ovación .y vítores

entusiastas), que obedeciendo hasta la muerte, hizo posible la Victoria (se reproducen las :avacion€S y

vítprés).

Para ellos,, para ios suboficiales, para los oficiales profesionales, para cuantos ,caye-rpn y para cuántos

sufrieron persecución y, cautiverio os pidp un recuerdo.emocio-´ natlo y nn homenaje ´entrañable en vues-

tros corazones, pues los veo con los ojos del espíritu abrazados a este bravo guerrero qwe representa al

alférez provisional y «ue siempre simbolizará la unión indestructible de cuantos contribuyeron a la

salvación de España.

Vosotros cuando niños visteis; padecer a España y la amasteis; de Jóvenes supisteis combatir bien por

ella; de hombres maduros vigiláis que no se malogre la Victoria é ínclucáis eni vuestros hijos

sentimientos de amor a su Patria, y en todo momento habéis sido, sois y seréis hombres de fe. Por eso,

orgullosos de vuestro pasado, Conscientes de vuestro presente y llenos desesperanza en el porvenir,

unidos con fuerza al Ejército que os abraza estrechamente gritad conmigo? ¡Viva España! ¡Viva Franco!

¡Vivan los Ejércitos! ¡Vivan los alféreces provisionales!"

(Los vivas son, contestadós entusiásticamente por todos los presentes, reproduciendose, Óurante largo

rato, los vítores y aplausos.)

 

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