Gloria del alférez provisional     
 
 ABC.    26/07/1960.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

GLORIA DEL ALFÉREZ PROVISIONAL

Ya tiene su monumento el alférez provisional. Se ha inaugurado ayer en la Universidad Internacional

"Menéndez Pelayo", de Santander, presente el ministro de la Guerra, que al pie de la estatua pronunció

una bellísima lección. castrense. Ya tiene su monumento el alférez provisional pero de hecho estaba

inmortalizado en cuantos bronces y piedras perpetúan los heroísmos de 1% Cruzada, en estrofas y relatos

históricos, en todo aquello compuesto para recordar proezas y sucesos famosos de nuestra guerra,

refrendados con la rúbrica de sangre juvenil y ardiente de los alféreces provisionales.

Conmueve y llena de alegría el fervor y entusiasmo con que los alféreces, al cabo de veinte años, cuidan

por mantenerse compenetrados y unánimes en hermandad, lozano y vigoroso el espiritu, apercibido para

cualquier contingencia, como en las horas impacientes de su juventud heroica.

Guardianes de la victoria, los Hamo el General Franco. Cada uno de sus actos fraternales es prenda de

íidelidad a los principios del Alza miento: su moral tiene la dureza y claridad del diamante. Conviene

recordar como partiendo de medios ajenos a cuanto significaba, milicia y lucha, terminaron «por alcanzar

las más ásperas cumbres de la vida del soldado, .Aquellos años de penalidades, y tragedia dejaron en ellos

huella" perenne e imborrable. El título de alférez provisional será su ejecutoria, la más brillante y Querida

de cuantas puedan ganar en su existencia. Se debe esto a que resuenan en su espíritu como un pulso las

graves razones determinantes de su improvisada vocación, y al deseo de que por ningún motivo se

malogre o traicione una victoria conseguida a tan alto precio.

En otros términos; los alféreces provisionales, expresión genuina de la voluntad del Ejército nacional que

hizo te, Cruzada, saben muy bien de dónde y por qué partieron ,para la tremenda empresa y las metas

fijadas a su sacrificio. Kl 50 por 100 de las enardecidas promociones sellaron con ofrenda definitiva, la de

sus propias vidas, el juramento hecho a su bandera. En reipre-´sentación de los 18.000 veteranos com-

ponentes de la Hermandad Nacional, los congregados en Santander han visto en el monumento

glorificada la abnegada juventud española sacrificada en homenaje a la dignidad e independencia de la

patria.

Si ayer fueron, la sal y levadura del improvisado Ejército Nacional, hoy, supervivientes, educados en la

terrible escuela de la guerra constituyen tesoro de ejemplaridad, viéndoles tan fieles a unas verdades

inmutables, a los que las incertidumbres y peligros ensombrecedores del mundo, revalidan cada día

dándoles plena autoridad. Y los pueblos, como se ha dicho, se gobiernan coa ejemplos mejor que con

leyes.

Estuvieron también en Santander presentes en la memoria de sus cama-radas, y de cuantos se sumaron al

homenaje, todos aquellos alféreces a quienes dio cita la muerte en los cerros, en las montañas, en las

llanuras y en las riberas de nuestros ríos. Los novios del heroísmo, precoces en su ardimiento guerrero en

el alborear de sus vidas, de quienes puede decirse como de don Diego Pérez de Vargas, el Marte caste-

llano, que contaba más hazañas que días.

A los alféreces provisionales, hombres de gesta, les corresponde la noble misión de transmitir a las

generaciones que les sucedan, la antorcha portada con tanto denuedo en jornadas azarosas y dramáticas,

llevada hasta los límites exigidos por el honor y el coraje. El acto de Santander, como otros celebrados

por la Hermandad, equivalen a una renovación de votos, que certifican la permanencia en una fe y en una

esperanza, la calidad de un temple moral capaz de superar contratiempos y desmayos. Pues cuando se ha

luchado por una causa sagrada como la de España, puede repetirse con razón, con un famoso mariscal,

que el oficio de soldado es el más bello del mundo.

 

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