Autor: Apostua, Luis. 
   El verdadero problema no es hacer un Gobierno     
 
 Ya.    03/07/1977.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

S E MAN A ESPAÑOLA

El verdadero problema no es hacer un Gobierno

El próximo año vendrá definido por la tensión socio-económica • Dificultades para trasvasar el acuerdo

político al campo sindical

VATICINIO IMPOSIBLE

La complicada historia de la reforma administrativa y la laboriosa gestión de una lista de Gobierno

marcan el comienzo del segundo año de mandato del presidente Suárez. No obstante la tinta que

consumimos estos días en IOB periódicos adivinando quién viene a cenar a la Moncloa, ninguno de esos

problemas van a ser log definidores de los próximos meses. La verdadera batalla de este segundo año del

señor Suárez va a ser socioeconómica. E) empresariado está a presión, loe banqueros intranquilos y el

mundo laboral guarda silencio, Cuál vaya a ser el comportamiento de estos tres factores es mucho más

importante que la presente peripecia, casi de prest ¡digitación, de hacer el organigrama de la

Administración Central del Estado.

Si la memoria no nos es infiel y hacemos un correcto análisis político, al señor Arias no lo desmonta Su

Majestad en junio, sino la clase obrera en enero de 1976. Cuando todavía no había movilización .política,

porque los cenáculos de notables andaban muy ocupados con sus pequeñas querellas, todos los sindicatos

se lanzaron a la lucha. La oleada de huelgas de enero fue una clara visión de la jugada, incendiada por el

Insensato discurso del ministro de Hacienda en aquel entonces, señor Villar Mir. Ahí acabó don Carlos

Arias y ahí empezó a naufragar su ministro de orden público, don Manuel Fraga. Después, en junio, el

Rey lo único que hizo fue extraer las consecuencias lógicas de un silogismo planteado con claridad de

colegial.

Pero como lo que nos interesa es el futuro y no las historias de loe troyanos, tengo la impresión de que el

análisis debe orientarse hacia adelante. Y casi nadie hace eso hoy día. sumergidos en el cosquilleo

noticioso de las verjas de la Moncloa.

De momento, tenemos un problema sin resolver. Ese problema consiste en eaber si loa partidos socialista

y comunista—sólidamente implantados en el Congreso y el Senado—dirigirán a su propio mundo sindical

—Comisiones y UGT—o bien serán arrastrados por éste a una lucha a muerte con el Gobierno,

cualesquiera que sean los nombres que inserte don Adolfo Suárez en el "Boletín". Ambos partidos han

hecho una campaña electoral puramente política, muy moderada de tono en las apariciones masivas de la

televisión, pero muy oargadae de dialéctica de lucha en los pequeños mítines con eus bases. Por

consiguiente, desconocemos la clase de planteamiento sindical que tengan en la cabeza para loa próximo*

meses.

Y es fundamental, porque hemos de pasar de una economía coactiva a una economía negociada; ee decir,

no eg repefcible el modelo económico con estabilizaciones como la die 1969, y necesitamos un nuevo

modelo d« relaciones Estado-empresa-sindicatos. En buena ortodoxia democrática, el marco para

concretar esa economía negociada sería el Congreso, pero no existe seguridad, hoy por hoy, de que los

planteamientos allí expuestos sean aceptados por las centrales sindicales. El problema se complica aún

más porque hay Importantes fuerzas, como ONT, Partido del Trabajo y ORT, que no tienen

representación parlamentaria, lo que puede llevarles a desconocer loa compromisos que se adquieran a

nivel político en el palacio de la Carrera de San Jerónimo.

La consecuencia, o por lo menos lo que yo veo como más importante, es que estos temas de fondo son los

que van a definir el próximo año mucho más que la reforma ministerial o la Meta del Gabinete.

Luis APOSTUA

 

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