Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   Elecciones municipales     
 
 Ya.    05/07/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Elecciones municipales

UN verdadero clamor nacional se levanta pidiendo elecciones municipales. Los Ayuntamientos

"prorrogados" no tienen autoridad para regir & los correspondientes municipios. Me refiero a esa

autoridad que don Antonio Maura definía como "sugestiva moral qua se ejerce sobra cada cual de loa

súbditos y suscita la obediencia antes de que se formule el mandato". Ño; los actuales alcaldes y

concejales no tienen autoridad para dirigir la gestión de los negocios municipales. Fueron elegidos ´por el

sistema llamado de democracia orgánica y, por añadidura, ha expirado e] plazo por el cual se les

otorgaron poderes. Urge, por tanto, renovar las corporaciones locales. Pero aquí está la dificultad.

¿Cómo? ¿Por qué procedimiento? ¿Con arreglo a qué legalidad? Y éste es el primer problema que hoy se

nos plantea: el de aprobar las normas a que ha de ajustarse la elección de alcaldes y concejales.

LA ley de Bases del Estatuto de Régimen Local, aprobada por las Cortes el 19 de noviembre de 1975; es

decir, nacida cuando moría Franco, ya no nos sirve. En realidad, nació muerta. No porque en aquel

momento se extinguiera la vida del Jefe del Estado, que asumía, según la legalidad entonces vigente,

todos los poderes, sino porque desde la proclamación misma del Rey don Juan Carlos I, apenas aparecida

aquella ley en el "Boletín Oficial del Estado", sabíamos todos que el régimen político establecido por el

Generalísimo Franco había muerto sin posibilidad alguna de resurrección. Y todo el que ha estudiado o se

ha asomado, al menos, atl estudio del Derecho municipal sabe que el régimen local—m á s exactamente

ei régimen de las entidades locales—es, su aspecto organizativo, mero trasunto del régimen político del

Estado, No se concibe un régimen democrático dentro del cual funcionen Ayuntamientos nías bien

designados desde arriba que elegidos desde la base popular, como no se concebiría la compatibilidad de

unos Ayuntamientos democráticos con un. régimen político autocrático. Por eso las Constituciones

dedican algunos de Búa artículos a sentar las bases de una democracia municipal diciendo, por ejemplo,

que los Ayuntamientos estarán compuestos por alcaldes y concejales nombrados por sufragio universal,

igual, directo y secreto.

APROBADA la ley de Reforma Política por referéndum celebrado el 15 de diciembre de 1976, es

imprescindible modificar la base cuarta ie la ley de 19 de noviembre de 1975, en el sentido de establecer

que los concejales ¿serán elegidos por sufragio universal y es igualmente ineludible modificar la base

quinta para disponer la elección democrática cíe los alcaldes. He aquí una de las tareas primeras de las

Cámaras legislativas elegidas el 15 de junio: acomodar dichas bases a las nuevas normas de la Monarquía

constitucional.

Afortunadamente no es un problema del otro jueves. Bastaría con decir que los alcaldes y concejales se

elegirán por el mismo sistema que los diputados a Cortes (o diputados del Congreso) y facultar ail

Ejecutivo—como lo estó por la ley de Bases del 75—.para articular ese mandato. Si el Congreso y el

Senado funcionan con agilidad, esta reforma de la citada ley, exigida por la realidad política de España,

puede aprobarse rápidamente,

Juan Luis DE SIMÓN TOBALINA

 

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