El ministro del Ejército preside la jura de bandera en la Academia General de Zaragoza     
 
 ABC.    15/11/1963.  Página: 63-64. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

ABC. ViEKNES 15 DE NOVIEMBRE BE 1963. EDICIÓN - DE LA MAÑANA. PAG. 63.

EL DEL EJERCITO LA JURA DE BANDERA EN LA ACADEMIA GE-DE ZARAGOZA

DISCURSO DEL MINISTRO

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Económico a Canarias

Zaragoza 14. El ministro del Ejército ha presidido en la Academia General Militar el tradicional acto de la

jura de la bandera y entrega de despachos a los nuevos tenientes.

El acto, que revistió gran brillantez pese al tiempo lluvioso, se celebró, como de costumbre, en el patio

central de la Academia o Plaza del Caudillo, que aparecía engalanado con profusión de banderines y

gallardetes de los colores nacionales, y en cuyo fondo se elevaba un altar con la imagen de la Virgen del

Pilar, que lucía en su manto el emblema del Centro castrense.

En orden de parada aparecía formada en el patio la Academia en pleno.

Los caballeros que iban a jurar bandera y que integran la XXII promoción, suman 284 y son 376 los

nuevos tenientes que forman la XVIII promoción.

Una vez que el teniente general Martín Alonso, que fue recibido con los honores de ordenanza, pasó

revista a la formación, acompañado del teniente general jefe de la Región Aérea Pirenaica, señor Sanz

García de Beas; capitán general de la Quinta Región Militar, don Mariano Alonso Alonso y director del

Centro, don Eduardo de Madariaga, el ministro ocupó su sitial en el lado del Evangelio. Seguidamente dio

comienzo la misa de campaña, qué fue oficiada por el teniente coronel vicario castrense de la Academia,

don Mariano Viñado Pérez. Al lado del Evangelio, tras el ministro, se situaron también el Cabildo

metropolitano, presidido por el deán don Hernán Cortés y las autoridades ya citadas, así como el teniente

general González de Mendoza, director de la Escuela Superior del Ejército; director general de

Instrucción y enseñanza del Ejército, general Medrano, y otros altos jefes; gobernador general del África

Ecuatorial Española, contraalmirante Núñez y otras autoridades provinciales y locales y de diversas

provincias de España. En el lado de la Epístola se situaron todas las primeras autoridades civiles, así

como el Cuerpo consular de la Real Maestranza de Caballería y otras representaciones.

Terminada la ceremonia religiosa, la bandera de 3a Academia fue trasladada al centro del patio para el

acto de la jura, y una vez concluida ésta los nuevos tenientes se despidieron de la bandera besándola tino

a uno.

Seguidamente se verificó la entrega de despachos que hicieron el ministro del Ejército y demás

personalidades militares. Don Pablo Martin Alonso entregó el despacho a su hijo con visible emoción por

parte de ambos.

A continuación fue impuesta la Medalla del Mérito Militar con distintivo blanco a los tenientes número

uno de cada Arma y Cuerpo.

Después, el agregado militar a la Embajada de Portugal en Madrid, comandante Correia Freirás, hizo

entrega al número 1 de 3a Academia, don Antonio León Carmona de Caballería, del trofeo "Batalha do

Salado", que el Ejército de su país ofrece anualmente al primero de cada promoción de tenientes de la

Academia General Militar española.

Acto seguido, pronunció tma vibrante alocución el director de la- Academia, general Madariaga, .y,

seguidamente, hizo uso de la palabra el ministro del Ejército, teniente general Martín-Alonso.

. El teniente general Martín Alonso comenzó diciendo que le embargaba la misma emoción que a los

caballeros cadetes que habían jurado la bandera y los nuevos tenientes que habían recibido sus despachos.

"Quiero dirigir también unas palabras al agregado militar portugués para expresar nuestro sincero

reconocimiento, pues un año más en nombre del Ejército de Portugal ha traído para el número uno de la

Academia Militar española un trofeo que es símbolo de unos vínculos de amistad tradicional y de unos

ideales comunes."

Puso de relieve la verdadera personalidad de la Academia, su función de maternidad espiritual, ya que

cada año recibe a nuevos cadetes y cada año entrega al Ejército español nuevos oficiales, y evocó después

las altas lecciones de virtudes castrenses dictadas en este mismo patio por el Caudillo de España, que

fundó la Academia, y cuyo acento continúa vivo en el centro, el cual se encarga de ir íransmitienrlc) cíe

unas a otras promociones las virtudes del Ejército español.

El ministro subrayó luego una serte de consignas tanto para los nuevos alumnos conio para los nuevos

tenientes. Dijo que felicitaba a unos y a otros en. nombre del Ejército. A los de nuevo ingreso les dijo que

estaba seguro de que emplearían los cuatro años de noviciado de esta religión de hombres honrados que

es el Ejército en hacerse futuros oficiales dignos del Ejército español y de España. A los nuevos tenientes

les dijo que habían alcanzado la mayoría de edad militar que les permitiría quedar vinculados a partir de

hoy a la noble carrera de las armas. "Pertenecéis ya—agre-: gó—al Ejército, columna vertebral de la

Patria. No venís sólo a engrosar sus filas: venís a dar la imprescindible y periódica savia nueva para

mantener la vitalidad de nuestros cuadros, y sois la garantía de la continuidad del Ejército."

Terminó diciendo que el abrazo que había dado, rompiendo el protocolo, al hacerle entrega del despacho

al teniente Martín Alonso lo hacía extensivo con el mismo afecto y la misma emoción a todos.

Al toque de oración los números uno de cada promoción hicieron ofrenda de una corona de laurel ante el

monumento que se levanta a la entrada de la Academia en recuerdo de los Caídos del Ejército español en

la Cruzada de Liberación Nacional.

Los actos finalizaron con un brillante desfile de la Academia en pleno, al mando de su director y ante el

ministro del Ejército v primeras autoridades militares, por la avenida del Generalísimo, delante del Centro

castrense.

El teniente general Martín-Alonso presidió con las demás autoridades la comida de la Academia.—-Cifra.

 

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