El Ministro del Ejército preside los actos del XX Aniversario de la milicia universitaria  :   
 Asistieron también el teniente general Lacalle y los señores Lorca Tamayo, López Bravo, Fraga Iribarne y Solís Ruiz. 
 ABC.    19/11/1963.  Página: 56-60. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

ABC. MARTES 19 DE NOVIEMBRE DE 1963. EDICIÓN DE IA MAÑANA. PAG. 59.

EL MINISTRO DEL EJEECITO PRESIDE LOS ACTOS DEL XX ANIVERSARIO DE LA MILICIA

UNIVERSITARIA

Asistieron también el teniente general Lacalle y los señor&s lora Tamayo, López Bravo, Fraga Iribarne y

Solís Ruiz

EL TENIENTE GENERAL MARTIN ALONSO Y EL SEÑOR ROYO VÍLLANOVA EXALTARON

EN SUS DISCURSOS LA FUSIÓN DE LAS ARMAS Y LAS LETRAS

PALABRAS DEL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD

RENOVACIÓN DEL JURAMENTO

DISCURSO DEL TENIENTE GENERAL MARTIN ALONSO

El ministro del Ejército presidió el domingo en la Facultad de Filosofía y Letras los actos del XX

aniversario de la creación de la Milicia Universitaria. Asistieron, además, entre otras personalidades, los

ministros del Aire, teniente general Lacalle; de Educación Nacional, Sr. Lora Tamayo; de Información y

Turismo, don Manuel Fraga Iribarne; de Industria, Sr. L ó p e z Bravo, y secret ario general del ´Movi-

miento señor Solís R u i z; el rector de Ja Universidad Central, señor Royo Villanova; decano de la

Facultad de Letras, Sr. Camón A z n a r jefe del Estado Mayor Central, teniente general Cabanillas

Prósper; subinspector del I. P. S., general don Carlos Ruiz; gobernador militar .de Madrid, general

Miranda Urquiza, y el primer subinspector de la Milicia Universitaria, teniente general Alvarez Serrano.

Estuvieron, asimismo, presentes en los actos conmemorativos centenares de oficiales de Complemento

procedentes de la Milicia Universitaria, en su mayoría de la primera promoción de la que forman parte los

señores Fraga Iribarne y López Bravo.

A las doce en punto dio comienzo la ceremonia con una misa oficiada por el padre Jesús Urteaga, oficial

de la primera promoción, quien pronunció la homilía, en la que entre otras cosas, dijo: "No hay mejor

momento que éste para hacer examen de conciencia. Analizar con seriedad el tiempo pasado y enfrentarse

hacia el futuro en una conducta cristiana. Muchos son los éxitos obtenidos por los universitarios que han

pasado por los campamentos de la Í. P. S, En la vida civil los vemos de ministros, de padres de familia, en

puestos de responsabilidad profesional y familiar. Junto a esto, y tomando como buena ocasión este

vigésimo aniversario, conviene a todos adoptar esa actitud de trabajar con el pensamiento puesto en

Dios."

Concluido el Santo Sacrificio, dirigió la palabra don José María López-Cepero, número uno de la primera

promoción, y profesor de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. "Estos veinte

años—afirmó—han motivado la reunión, tantas veces querida y añorada en la intimidad de nuestras

vidas. Hoy más de ochenta mil universitarios ostentan en los tres Ejércitos los grados de oficial de

complemento, llenando con su presencia la vida española." Recordó el orador en sus palabras a los

universitarios caídos, como Miguel de la Mano y Rojas Navarrete, y agradeció al Ejército la gran

posibilidad que dio a los estudiantes al ponerles en contacto con el pueblo de España. Concluyó re-

saltando ía admiración al Ejército e hizo constar, en la renovación del juramento, que todos los

universitarios oficiales -d« complemento están, como siempre, al servicio de España.

A continuación habló el rector de la Universidad de Madrid, don Segismundo Royo Villanova, quien

destacó la indudable hermandad entre las armas y las letras. Partió de ejemplos históricos, como la parti-

cipación de los estudiantes de 3a Universidad de Alcalá en la guerra de la Independencia y de miles de

universitarios españoles durante la guerra ide Liberación, que dieron, como jóvenes maestros, la mejor

lección que puede ofrecerse: enseñar que existen ideas por las que vale la pena vivir y morir. "Me alegra y

me felicito—dijo—por estos sentimientos, puesto que no lejos de este lugar, a la entrada de la Ciudad

Universitaria, se levanta el Arco de Triunfo, monumento erigido, según reza su inscripción, por la

Universidad al Ejército español. Es un monumento dedicado por las letras a las armas españolas para

agradecerles la paz de que disfrutan. Esa paz que, como dice Cervantes, es el m a v or bien que el hombre

puede desear para esta vida, y es objeto y fin de las armas."

Se refirió más tarde a la gratitud que la Universidad debe al Ejército, en el que "todos hemos podido

apreciar la lealtad, la antigua "detio ibérica" ; la fid e 3 idad al Jefe, al Caudillo, que llega incluso al sacri-

ficio de la vida: la sobriedad, el desprendimiento, el desinterés típico de nuestra raza. En el Ejército—

afirmó el rector—el universitario robustece su temple y su carácter y aprende que la vida es servicio

constante, dentro y fuera de la universidad, en todos los puestos públicos y privados y en todas las

profesiones. Si así lo entendemos—terminó el señor Royo Villanova—, los universitarios m a d r i leños

merecemos que pueda decirse de la Universidad de Madrid lo que el César Carlos V dijo refiriéndose a la

Universidad de Salamanca: "Este es el tesoro de donde proveo a mis pueblos de justicia y de gobierno."

Concluido el discurso del señor Royo Villanova, los oficiales de complemento encabezados por los

ministros de Información y Turismo, Sr. Fraga Iribarne, y de Industria, don Gregorio López Bravo,

desfilaron ante la bandera para renovar el juramento que hace veinte años prestaron. Mantenía la enseña

el teniente coronel Jover, y tomó juramento el general Miranda Urquiza, gobernador militar de Madrid.

Por último, habló el ministro del Ejército, teniente general Martín Alonso, quien se refirió-a la

importancia y eficacia de-la tarea llevada a cabo por la Milicia Universitaria. Aludió a los veinte años de

paz "llenos de realizaciones continuas—dijo—, bajo la firme guía del Caudillo, durante los cuales

llegaron a las. filas del Ejército los oficiales de complemento, continuadores de aquellos otros alféreces

que han dejado en el campo de batalla el impacto imborrable de un modo de morir. Gracias a esto se ini-

ció la estrecha fusión entre el Ejército y los medios universitarios en beneficio de la nación. El vaticinio—

añadió el ministro—ha tenido confirmación. Habréis podido emprender los caminos más variados y

alcanzar las más distintas metas, pero estoy seguro que ninguno olvidará nunca las lecciones y

experiencias de aquellos tiempos de campamento."

Seguidamente el teniente general Martín Alonso recomendó a los oficiales de complemento que sigan

"con el mismo espíritu joven y lleno de patriotismo y con idéntico sentido de moralidad y firmeza, en

conjunción perfecta de las armas y de las letras, entregados sin reserva a una vida que siempre es milicia

y que es preciso vivir con el recuerdo imborrable del juramento que hace veinte años prestasteis a la

Bandera".

Después de mostrar su satisfacción y alegría por el reencuentro celebrado en- la Ciudad Universitaria de

Madrid, el ministro del Ejército expresó su complacencia al comprobar "el acierto de la magnífica obra

del Régimen, que ha permitido la perfecta hermandad entre los hombres que consagran su vida al servicio

de las armas y de aquellos otros que lo hacen al rigor intelectual de su formación universitaria. Caba-

lleros—terminó diciendo el teniente general Martín Alonso—, como soldado me siento orgulloso de estar

entre vosotros, reunidos en un Jugar que -es símbolo del heroísmo y exponente claro de la unión de los

que nos empeñamos en la noble y digna empresa de la defensa de la Patria. Por eso estoy seguro de que

con vuestra colaboración eficaz, vuestra disciplina y vuestro ardor patriótico conseguiremos, bajo el

mando providencial de nuestro invicto Caudillo, a quien tanto debemos los españoles todos, la unidad, la

grandeza y la paz que para España todos deseamos."

Por último, y ante los ministros y demás personalidades, desfiló el batallón del Ministerio del Ejército, a

los acordes de la banda que intervino durante la misa.

Más tarde, los componentes de la primera promoción de la Milicia universitaria se reunieron en un

popular restaurante madrileño para celebrar una comida de hermandad.

 

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